En un contexto de menores tasas de interés y un dólar que podría seguir cediendo terreno, las valorizaciones de papeles de mercados emergentes, especialmente en Latinoamérica y Asia, lucen cada vez más atractivas. La renta fija (bonos) y los metales también se perfilan como opciones relevantes para el próximo año. Sin embargo, los expertos recomiendan a los inversionistas diversificar sus carteras incluyendo dólares y activos extranjeros, como medida para enfrentar la volatilidad electoral.

A pesar de la incertidumbre que rodea al futuro de las acciones tecnológicas de EE.UU., impulsadas por el auge de la inteligencia artificial, el consenso entre los especialistas no anticipa el estallido de una burbuja en ese sector. Frente a este panorama, ocho gurús respondieron a cuatro preguntas clave: ¿cuáles serán las mejores opciones de inversión en 2026?, ¿conviene más apostar por instrumentos locales o del extranjero?, ¿estallará la burbuja tecnológica en EE.UU. este año?, y ¿cómo protegerse de la volatilidad electoral?

Javier Gamboa
Vicepresidente de Estrategia y Gestión de Portafolios de Rimac

Para Gamboa, el entorno de la renta fija será favorable este año porque se espera que las tasas sigan bajando, lo que beneficia a este activo. Los bonos, especialmente los de países emergentes con grado de inversión, tendrían un año interesante. En cuanto a la renta variable, es más complejo: tras tres años de crecimiento a doble dígito y valorizaciones altas, sería cauteloso con las acciones de EE.UU., aunque miraría oportunidades en Europa o Latinoamérica. En activos alternativos, los fondos de deuda surgen como una materia atractiva.

Recomienda diversificar entre inversiones locales e internacionales, dado que este año hay múltiples factores de incertidumbre: en el plano local, las elecciones; en el externo, nuevas amenazas de guerra comercial y aranceles. Si la situación en EE.UU. se agrava y el dólar se debilita, las inversiones locales podrían verse beneficiadas. Sobre la tecnología, señala que cuando hay tecnologías disruptivas se inicia una fase de adopción, y que, comparado con crisis pasadas, las valorizaciones actuales no son tan elevadas como cuando reventaron burbujas anteriores. Aun así, sería cauteloso porque no está claro si la ola de IA se traducirá en mejores márgenes para las compañías. Para protegerse de la volatilidad electoral, sugiere diversificar el portafolio, tener ahorros en dólares, inversiones en el exterior y en soles, pues el portafolio debería ir más allá del año electoral.

Carlos León
Gerente de renta fija de Prima AFP

León plantea que, en renta variable, lo ideal es mantener una exposición global amplia, no solo en EE.UU., sino también en mercados donde las valorizaciones estén respaldadas por utilidades sólidas, incluyendo oportunidades en Asia y Latinoamérica. En renta fija, priorizar bonos corporativos y de gobiernos de mercados emergentes de buena calidad, que ofrecen estabilidad y retornos atractivos en términos reales. De forma moderada, sugiere sumar commodities para fortalecer el portafolio frente a tensiones geopolíticas, posibles repuntes de inflación y la mayor demanda asociada a proyectos de infraestructura y tecnología.

En cuanto a la procedencia de las inversiones, apuesta principalmente por el extranjero, ya que hoy ofrece una gama más amplia de oportunidades, mejor balance entre regiones y menor concentración de riesgos, fortaleciendo la diversificación. No obstante, el Perú sigue siendo relevante: la renta fija local aún ofrece tasas reales atractivas respaldadas por buenos fundamentos, y en renta variable destacan empresas líderes con valorizaciones interesantes y buenas perspectivas de utilidades.

Pablo Leno, gerente general de Renta4 SAB, considera que 2026 será un año para “asignación inteligente de riesgo”. A nivel global, la renta variable sigue ofreciendo valor relativo, pero debe estar anclada en crecimiento real de utilidades, no solo en expansión de múltiplos. En EE.UU., el ciclo de inversión ligado a IA, infraestructura tecnológica y electrificación continúa como motor estructural, respaldado por balances sólidos y capacidad de fijación de precios en las compañías líderes. En paralelo, los mercados emergentes —Latinoamérica y Asia— son relevantes por valuaciones más razonables. Para Leno, los instrumentos internacionales permiten capturar tendencias estructurales globales —tecnología, salud, infraestructura— y reducir la exposición a riesgos políticos idiosincráticos; tenerlos es “casi obligatorio”. Sin embargo, el mercado peruano también ofrece dividendos elevados y exposición directa a sectores reales de la economía. Pese al rally reciente, no luce cara frente a su historia, por lo que combinar ambos es lo óptimo.

Leno no ve una burbuja clásica, solo una fase avanzada del ciclo tecnológico, caracterizada por alta concentración y expectativas exigentes. La inversión en IA es real y estructural, pero no todas las compañías capturarán ese valor de la misma forma ni al mismo ritmo. Si existiera una burbuja, aún estaríamos en una etapa temprana, no en el desenlace. La mejor defensa, dice, es la exposición a compañías con flujos estables, bajo apalancamiento y negocios probados a través de ciclos políticos. Tampoco parece probable un “estallido” generalizado, pero cabe esperar episodios de volatilidad por la alta concentración del índice en pocas compañías. Más que apostar a un colapso, lo sensato es mantener exposición prudente y un portafolio diversificado.

Pablo Leno, gerente general de Renta 4 SAB

Diego Marrero, portfolio manager de Blum SAF, anticipa un 2026 “muy volátil pero con retornos altos”, porque se consolidará el ciclo de política monetaria expansiva de la Fed. Activos como la renta fija ya incorporan la bajada de tasas; por ello, ve más potencial en la renta variable que aún no asume esta mayor liquidez. Otras opciones atractivas son los metales preciosos (oro y plata) e industriales (cobre). Ya vimos un debilitamiento global del dólar y eso genera una apreciación de esos metales. Para Marrero, los activos internacionales tienen mejor perspectiva que los locales. En la renta variable global está el factor de la IA, pero la local no tiene esa exposición. La IA será uno de los principales motores de crecimiento en los próximos años, especialmente en el presente. En el plano interno, las elecciones generan volatilidad, aunque si se aclara el escenario, algunos activos se pueden revalorizar.

Marrero descarta una burbuja en IA: “lo que vemos es la punta del iceberg, donde los activos vinculados subieron de precio, pero los fundamentos continúan sólidos”. Conforme las empresas ligadas a IA reporten resultados este año, se va a descartar la burbuja y se consolidará la tendencia al alza. Pese a una baja posibilidad de cambios económicos extremos, pueden presentarse momentos de nerviosismo en los mercados. La probabilidad de tener un gobierno de izquierda es baja, y a nivel de Latinoamérica ya estamos en una ola distinta. Pero ante la volatilidad que genera este proceso, es bueno diversificar el portafolio en distintas monedas, con activos internacionales, sin estar muy expuesto a Perú. La estrategia más efectiva es diversificar entre el Perú y el exterior y evitar depender de un solo mercado o moneda.

Luis Ramos

Jefe de estrategia de LarrainVial Research

Para el 2026, Luis Ramos mantiene una clara preferencia por la renta variable sobre la renta fija, con un enfoque selectivo que privilegia la renta variable emergente de Latinoamérica y Asia frente a la desarrollada. Considera que este segmento está bien posicionado para un desempeño robusto, apoyado en precios de commodities estructuralmente altos, menores tasas de interés locales, un mayor crecimiento de utilidades y valoraciones atractivas. Además, prevé que la debilidad del dólar prevalecerá durante el año, aunque con una magnitud menor y de manera menos homogénea que en el 2025. En ese escenario, estima que las inversiones en moneda local seguirán siendo atractivas. Para quienes mantengan exposición internacional, sugiere sobreponderar la renta variable de mercados emergentes, particularmente Latinoamérica.

Ramos también aborda el sector tecnológico: sostiene que su revalorización ha estado explicada mayoritariamente por una expansión tangible de utilidades, no por especulación sobre expectativas futuras. Por ello, recomienda no intentar cronometrar la explosión de una eventual burbuja y adoptar, en cambio, una aproximación selectiva y disciplinada. Finalmente, sugiere diversificar los portafolios bajo una lógica regional y global para amortiguar episodios de volatilidad, manteniendo la calma y un horizonte de largo plazo.

Joswilb Vega

Joswilb Vega

Chief investment officer Profuturo AFP

Joswilb Vega, de Profuturo AFP, coincide en que la renta variable continuaría siendo la clase de activo con mejores perspectivas este año. Señala que las economías globales muestran buen desempeño, los niveles de precios se han controlado en la mayoría de países —sin que ninguno regrese a los niveles del 2022—, los mercados laborales sorprenden positivamente y las perspectivas de inversión de las empresas siguen siendo favorables. Todo esto lleva a concluir que las utilidades empresariales seguirán creciendo, dando soporte a los precios de las acciones.

Como AFP, Vega explica que continuarán enfocándose en instrumentos internacionales o locales que sean líquidos, ya que el mercado local ha perdido liquidez tras los retiros aprobados por el Congreso en los últimos años, lo que incide en el rendimiento. Los instrumentos que eligen tienen dos características fundamentales: son líquidos y de calidad. Sobre el debate de si existe una burbuja, considera que los argumentos detrás de la IA son igual de sólidos en ambos lados, por lo que la pregunta clave es cómo beneficiarse de precios que suben rápido, fuerte y con volatilidad. Parte de la respuesta, dice, es tener un portafolio muy diversificado y líquido. Su conclusión es clara: la mejor alternativa es la exposición internacional.

Juan Luis Valdiviezo

Gerente de inversiones de Protecta Security

Juan Luis Valdiviezo, de Protecta Security, anticipa que la volatilidad seguirá siendo una constante a lo largo del año. En ese contexto, las inversiones que deberían verse favorecidas estarían relacionadas con la inteligencia artificial, los mayores requerimientos de energía y la transición energética, los negocios vinculados a la mayor longevidad de los seres humanos, así como sectores ligados a la demanda de materias primas.

Para Paul Rebolledo, CEO de Tandem Finance, las mejores alternativas de inversión en 2026 dependerán del apetito por riesgo de cada inversionista. Él considera que seguirá siendo un buen año para la renta variable local, siempre que el escenario electoral sea favorable, y también para la renta variable internacional, en un contexto de tasas de interés a la baja y precios al alza de los principales commodities. En el mercado de renta fija, este entorno seguirá beneficiando a los bonos de empresas latinoamericanas, especialmente aquellos emitidos en moneda local. Rebolledo recomienda armar un portafolio diversificado a través de fondos cotizados (ETF) que incluyan índices de acciones y bonos tanto locales como internacionales, y destaca que el beneficio tributario de operar en la Bolsa de Lima brinda un incentivo para tener exposición internacional desde la plaza local.

Respecto al riesgo de una burbuja en el mercado de inteligencia artificial en Estados Unidos, Rebolledo lo ve poco probable en el corto plazo. Las dimensiones de las inversiones de las empresas estadounidenses en este rubro, sumadas a un ambiente de bajas tasas de interés y la resiliencia de la economía norteamericana, aminoran ese riesgo. Para enfrentar la volatilidad que generarán las elecciones locales, su consejo es diversificar en inversiones como acciones y bonos internacionales, así como en activos alternativos (real estate, private equity u otros) que tienen menor correlación con el ciclo político peruano.

Por otro lado, el análisis general del mercado indica que la dinámica empresarial local llega con fuerza y optimismo, aunque el proceso electoral tendrá un impacto material en el desempeño de las inversiones. Un eventual gobierno promercado podría impulsar un buen desempeño tanto de la renta variable como de la renta fija local. En ese sentido, se considera una buena opción apostar por economías emergentes, especialmente Latinoamérica, que presentan fundamentos aceptables de mediano plazo. No se vislumbra un estallido de burbuja, pues aún hay mucho camino por recorrer y los efectos positivos de la inteligencia artificial en diversos sectores recién empiezan a cosecharse. Sin embargo, se advierte que no es un tema generalizado: algunas empresas en particular tienen ratios de valorización que justifican preocupación y cautela.

Para mitigar los riesgos que afectan de modo transversal la dinámica de los negocios, se sugiere diversificar la exposición cambiaria. Las empresas mineras de cobre y oro deberían seguir beneficiándose de los buenos precios internacionales. Además, la deuda de gobierno de corto y mediano plazo sigue ofreciendo tasas relativamente atractivas frente al riesgo crediticio, y está menos expuesta a la volatilidad de las tasas de interés.

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