La llaqta de Machu Picchu celebra 19 años de haber sido nombrada Maravilla del Mundo Moderno, pero el ícono del turismo peruano aún no logra recuperar los niveles de visitantes que tenía antes de la pandemia del covid-19. Según un análisis del Instituto Peruano de Economía (IPE) basado en cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), el Santuario Histórico recibió alrededor de 1,5 millones de visitantes en 2025, una cifra inferior a los casi 1,6 millones alcanzados en 2019, el último año previo a la emergencia sanitaria. Esa diferencia equivale a casi 100.000 turistas menos que visitaron el principal atractivo turístico del país respecto a los niveles prepandemia.
Para el IPE, esta recuperación incompleta no solo responde a los efectos de la pandemia, sino también a problemas de gobernanza, infraestructura y gestión que impiden que Machu Picchu recupere la trayectoria de crecimiento que mantenía antes de 2020. Las cifras más recientes del Mincetur confirman que la recuperación sigue enfrentando obstáculos: entre enero y abril de 2026, el Santuario Histórico recibió 391.128 visitantes, un 9,1% menos que en el mismo periodo de 2025, cuando registró 430.445 ingresos. Además, el flujo todavía se ubica 12,3% por debajo del registrado entre enero y abril de 2019. Del total de visitantes, casi ocho de cada diez fueron extranjeros (79,4%), lo que confirma la alta dependencia del destino respecto del turismo internacional.
La Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur) sostiene que las dificultades operativas en Machu Picchu ya están teniendo un impacto en la percepción internacional del país. Los datos del Mincetur muestran que, seis años después del inicio de la pandemia, el ícono del turismo peruano no ha logrado recuperar los niveles de visitantes que tenía hasta 2019, luego de un boom de crecimiento previo.
Un estudio elaborado para el gremio, basado en más de 18 millones de interacciones digitales en seis mercados emisores —Estados Unidos, España, México, Reino Unido, Brasil y Colombia—, reveló que la crisis logística en Machu Picchu es el factor que genera el mayor daño reputacional para el turismo peruano. El 36.4% de los potenciales viajeros identifica problemas como la falta de boletos, el colapso del transporte ferroviario y de buses, y el desorden en el acceso a la ciudadela como la principal noticia negativa asociada al Perú. Además, el estudio encontró que 21.2% de los turistas potenciales asocia al país con desorden logístico y mala gestión en los atractivos turísticos, mientras que 24.3% percibe deficiencias de infraestructura y 30.9% expresa preocupación por la inseguridad ciudadana.
La investigación también detectó que la experiencia en Machu Picchu no siempre coincide con las expectativas de quienes llegan al país. El 32.4% de los turistas analizados manifestó que esperaba encontrar una experiencia de tranquilidad y contacto con el patrimonio, pero terminó enfrentando colas, saturación de visitantes y dificultades para acceder a la ciudadela. Entre las principales quejas aparece el llamado "colapso de boletos", relacionado con la caída de las plataformas de venta, la reventa de entradas y la percepción de que el sistema de acceso carece de transparencia. Esta situación fue mencionada por 35.2% de los viajeros consultados.
Ante este escenario, Apotur sostiene que la recuperación del turismo pasa por mejorar la organización del destino. Entre las principales demandas identificadas por el gremio destacan contar con políticas claras de reembolso, un sello que certifique operadores turísticos formales, información oficial en tiempo real y la digitalización del sistema de boletos para Machu Picchu, de modo que los turistas puedan comprar sus entradas con varios meses de anticipación y sin incertidumbre. El gremio incluso advierte que si no se resuelve el problema del boletaje en Machu Picchu, será difícil que el Perú alcance las metas de recuperación del turismo internacional previstas para los próximos años.
Un destino con potencial, pero con tareas pendientes
El 59.1% de las asociaciones positivas con el Perú está vinculado a su riqueza histórica y cultural, y Machu Picchu sigue siendo el principal símbolo del patrimonio arqueológico peruano, uno de los atributos más valorados por los viajeros internacionales, según confirma el estudio de Apotur. Pese a estos problemas, tanto el IPE como APOTUR coinciden en que el desafío ya no es atraer turistas interesados en conocer el país, sino ofrecerles una experiencia organizada, segura y predecible. Eso permitiría recuperar los niveles de visitantes previos a la pandemia y competir con otros destinos de la región.
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