La Empresa Eléctrica de La Habana reportó que una oscilación de voltaje combinada con la baja capacidad de producción provocó la desconexión total del sistema eléctrico cubano el lunes, dejando sin suministro a los cerca de 9,6 millones de habitantes de la isla. Se trata del tercer apagón general que afecta al país en los últimos seis meses, y la restauración del servicio avanza con lentitud debido a la escasez de diésel y fueloil, según explicaron las autoridades cubanas.

Hasta el momento, solo siete de las quince provincias habían logrado reconectarse parcialmente a la red nacional, aunque aún operan con restricciones. El director del Despacho Nacional de Carga, Félix Estrada, señaló que la limitada disponibilidad de combustible frena la capacidad de generación del sistema eléctrico. En la capital, la restauración también progresa con dificultades y apenas una parte de los clientes había recuperado el servicio.

Ante la emergencia, el Ministerio de Energía y Minas activó el protocolo de recuperación mediante microsistemas destinados a garantizar electricidad en hospitales, sistemas de abastecimiento de agua y otros servicios esenciales. Posteriormente, comenzaron las maniobras para incorporar unidades generadoras del occidente del país con el objetivo de fortalecer la red nacional, mientras varias termoeléctricas continúan fuera de servicio.

El colapso del sistema eléctrico cubano afecta a 9,6 millones de personas

La crisis energética en Cuba se agrava con el tercer apagón general en seis meses, y el restablecimiento del servicio avanza con lentitud debido a la escasez de combustible. Los funcionarios señalaron que varios equipos que antes facilitaban la recuperación están fuera de servicio por la falta de este recurso. La central Antonio Guiteras, principal planta de generación del país, permanece detenida por una avería y acumula 17 salidas de operación en lo que va del año. Las centrales térmicas, con décadas de funcionamiento, presentan fallas recurrentes que complican aún más la situación.

El presidente Miguel Díaz-Canel responsabilizó a Estados Unidos por el agravamiento de la crisis. Sostuvo que el bloqueo petrolero impuesto desde enero busca "provocar un estallido social por asfixia" y calificó esa política como un "genocidio" contra la población cubana. En tanto, La Habana solicitó a la Asamblea General de la ONU un debate sobre el impacto del bloqueo petrolero y las sanciones de Washington. El Gobierno denunció que Estados Unidos intenta impedir esa discusión mediante presiones diplomáticas sobre otros países miembros.

Los efectos de la crisis se reflejan en la vida cotidiana. Los habitantes soportan cortes de electricidad de hasta 30 horas en la capital y de varios días en otras provincias. Rebeca Ceballo, una jubilada de 73 años, resumió esa realidad en declaraciones a AFP: "Nosotros los cubanos nos adaptamos a eso; desgraciadamente, es así, estamos adaptados a lo bueno y a lo malo".

El Gobierno cubano, en medio de la crisis, anunció la implementación de parte de las 176 reformas económicas aprobadas en junio para liberalizar y descentralizar el mercado. La primera medida incluye un incremento del salario mínimo de 2.100 a 3.210 pesos mensuales, junto con modificaciones al sistema de pensiones. El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otaméndiz, señaló que el objetivo es "buscar más equidad y atender a aquellas personas que están en mayor situación de vulnerabilidad". Además, se aprobaron incentivos fiscales para inversiones en sectores sociales y cambios en las contribuciones para mejorar las futuras jubilaciones. Las autoridades sostienen que las restricciones limitan la llegada de combustibles y dificultan el funcionamiento del sistema energético, lo que coincide con una severa crisis económica marcada por la escasez de alimentos, medicamentos y una inflación que continúa al alza.

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