Con más de 20 disparos, dos sicarios en motocicleta acabaron con la vida de Jonathan Abraham Garrido Cardoza (19), un joven venezolano que había llegado al Perú hace apenas un mes en busca de mejores oportunidades. El crimen ocurrió frente al Mercado Número Dos, en la cuadra 7 del jirón Leonardo Barbieri, en el distrito de Surquillo, y sembró el pánico entre comerciantes, clientes y transeúntes.
Garrido Cardoza trabajaba como repartidor de delivery para la empresa Rappi desde hacía solo 15 días. Según sus familiares, nunca les comentó haber recibido amenazas ni tener problemas con alguna persona. Al momento del ataque, realizaba labores de reparto cuando fue interceptado por dos sujetos armados. Tras recibir múltiples impactos de bala, quedó tendido sobre la vereda con su mochila térmica aún puesta.
Las cámaras de seguridad de la zona registraron el momento en que los sicarios huyeron a bordo de una moto lineal. La Policía investiga el ataque, que podría estar vinculado a un ajuste de cuentas, aunque los allegados de la víctima descartan que tuviera enemigos. Las autoridades cercaron la zona del ataque armado para recoger evidencias.
Sicarios dispararon más de 20 veces y huyeron en motocicleta
El ataque quedó registrado en las cámaras de seguridad de la zona. En las imágenes se observa a varias personas que caminaban por el lugar correr desesperadamente para refugiarse en establecimientos cercanos al escuchar la intensa balacera. Un testigo indicó que los atacantes habrían seguido previamente a la víctima. "Parece que ya lo han estado siguiendo. El chico ha corrido, pero han disparado más de 10 balazos. Los otros acompañantes se corrieron, pero a él, que se quedó parado ahí, le dispararon", relató. Cuando parecía que los disparos habían terminado, una segunda ráfaga volvió a sembrar el terror entre quienes permanecían en el lugar.
Las cámaras de videovigilancia también registraron la fuga de los presuntos sicarios. Uno de ellos, vestido con una polera clara, capucha y lentes oscuros, abordó una motocicleta lineal conducida por un cómplice vestido completamente de negro. Ambos escaparon rápidamente por calles aledañas.
Acompañante permanece hospitalizado
Durante el atentado, una persona que acompañaba al repartidor también fue alcanzada por una bala. La víctima fue trasladada de emergencia al Hospital de Emergencias Casimiro Ulloa, donde permanece hospitalizada con pronóstico reservado.
La investigación del crimen quedó a cargo de la Depincri San Borja-Surquillo, cuyos agentes analizan las imágenes de las cámaras de seguridad para identificar a los responsables y reconstruir la ruta de escape de la motocicleta utilizada en el atentado. En la escena del asesinato se hallaron más de 20 casquillos de bala, evidencia de la violencia con la que actuaron los atacantes.
Las primeras diligencias apuntan a que el asesinato habría sido un ataque directo. Debido a la modalidad del crimen y a la cantidad de disparos realizados contra el joven repartidor, la Policía no descarta que el caso esté relacionado con un presunto ajuste de cuentas o con el cobro de cupos. Tras el crimen, agentes de la Policía Nacional y peritos de Criminalística acordonaron la zona para realizar las diligencias correspondientes.
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