Un equipo internacional de científicos recuperó en el glaciar Weißseespitze, ubicado en la frontera entre Austria e Italia a 3.499 metros de altitud, un núcleo de hielo de 9,95 metros de profundidad que almacena registros ambientales continuos de aproximadamente 6.000 años. La extracción se realizó en 2019 y los resultados fueron publicados este 2026 en la revista Frontiers in Earth Science. Este pequeño casquete glaciar funciona como un archivo único para reconstruir la evolución climática y la contaminación atmosférica en Europa, aunque su existencia está seriamente amenazada por el calentamiento global.

Una investigación en el glaciar Weißseespitze, en la frontera austro-italiana, recupera un núcleo de hielo que almacena datos ambientales de 6.000 años y riesgos del calentamiento global.

Las capas congeladas preservan partículas eólicas provenientes de diversas regiones europeas. Los especialistas descartaron la presencia de restos arqueológicos o estructuras mineras bajo el hielo, pero identificaron señales químicas de plomo, cobre, plata y arsénico depositadas en las capas glaciales. Estos elementos están vinculados a la extracción y fundición medieval de metales. Para separar el aporte natural del antropogénico, el equipo aplicó la factorización de matriz positiva y cálculos de factores de enriquecimiento, logrando diferenciar con precisión el polvo mineral de las partículas contaminantes.

Azzurra Spagnesi, autora principal del artículo, advirtió sobre el riesgo inminente de perder este registro natural debido al deshielo acelerado. "Si los glaciares desaparecen, la información química y física que contienen se perderá para siempre", señaló la científica, quien instó a examinar estas masas antes de su destrucción definitiva. El bloque helado representa un patrimonio histórico amenazado por el calentamiento global, ya que cada capa congelada contiene datos únicos sobre la evolución climática y la contaminación en Europa.

Weißseespitze en 2023: la oscura superficie de su cima evidencia un drástico y alarmante deshielo. Foto: Andrea Fischer

Weißseespitze en 2023: la oscura superficie de su cima evidencia un drástico y alarmante deshielo. Foto: Andrea Fischer

El estudio vincula el incremento de ciertos componentes con el auge de la metalurgia europea entre los siglos X y XIII. Además, el bloque de hielo contiene levoglucosano, un marcador de incendios forestales producto de la combustión de madera. Los científicos cotejaron esta evidencia con microcarbones de la turbera de Schwarzboden, lo que permitió reconstruir el historial ambiental de la zona. Para afinar el modelo de edad y profundidad del glaciar, el análisis cronológico combinó datación por radiocarbono y argón-39. Los resultados señalan que la superficie externa se formó entre 1552 y 1708, mientras que las capas más profundas datan de épocas anteriores a nuestra era. "Los núcleos de hielo alpinos registran la evolución de la contaminación atmosférica europea a lo largo de más de dos mil años", señala el informe, en línea con estudios publicados en Nature Communications sobre el glaciar Weißseespitze.

Pese a los titulares que afirman que los investigadores "hallaron rastros de minería medieval" o que el descubrimiento "reescribe la historia", el artículo científico desmiente esas afirmaciones. Los autores solo describen indicadores químicos depositados desde la atmósfera; el hallazgo no incluye minas, herramientas ni galerías ocultas bajo el hielo. Por lo tanto, la evidencia reconstruye la evolución de la contaminación ambiental, pero no confirma explotaciones mineras enterradas.

El propio estudio reconoce que, pese a que la datación con argón-39 mejoró la precisión cronológica, aún hay incertidumbres que dificultan vincular los picos químicos con acontecimientos históricos específicos. Interpretar la perforación de 10 metros como la excavación de un yacimiento arqueológico es incorrecto: esa profundidad equivale al espesor del hielo acumulado durante milenios, cuyas capas preservan partículas atmosféricas de antiguas nevadas. Desde la extracción del núcleo en 2019, la masa helada en el punto de perforación perdió casi cinco metros, una reducción que amenaza con destruir un archivo climático único. Las próximas investigaciones buscarán ampliar el análisis de estos registros antes de su desaparición por el retroceso glaciar. El equipo planea refinar las técnicas de datación y comparar los resultados del Weißseespitze con otros núcleos europeos para entender la evolución de la actividad metalúrgica.

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