La reciente actividad sísmica en la región y las constantes alertas sobre la posibilidad de un terremoto de gran magnitud en el Perú han vuelto a poner sobre la mesa la discusión acerca de la seguridad de las viviendas y la preparación de las familias ante una emergencia. En un país ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, los especialistas recuerdan que estar listos va más allá de tener una mochila de emergencia: también implica verificar que el hogar cumpla con las condiciones para soportar un movimiento telúrico.

El ingeniero estructural Christian Asmat, integrante del equipo de Expodeco, detalla que una vivienda segura depende de múltiples factores: un diseño estructural adecuado, materiales de calidad, una correcta ejecución de la obra y la supervisión técnica durante la construcción. Asmat advierte que uno de los errores más comunes es creer que una casa es segura solo porque ha resistido sismos previos. “Uno de los errores más frecuentes es asumir que una vivienda es segura únicamente porque ha permanecido en pie durante años o ha soportado sismos anteriores”, indicó.

Pero la seguridad no solo está en la estructura. El arquitecto Eduardo Cabezas, también expositor de Expodeco, señala que la distribución de los espacios juega un rol clave para reducir riesgos durante una evacuación. Mantener despejadas las rutas de salida y organizar correctamente los ambientes facilita una movilización rápida y segura. “La seguridad también se diseña. Un hogar bien distribuido puede ayudar a que las personas identifiquen rápidamente las rutas de evacuación y se movilicen con menos obstáculos durante una emergencia”, señaló Cabezas.

Los especialistas recomiendan adaptar las medidas de prevención según las necesidades de cada hogar, sobre todo cuando viven personas más vulnerables. Entre las principales recomendaciones figuran mantener libres las rutas de evacuación, fijar estanterías y muebles altos a las paredes, colocar objetos pesados en muebles bajos, tener lista una mochila de emergencia cerca de la salida, identificar rutas accesibles para niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida, y considerar también un plan para las mascotas. Asimismo, Christian Asmat advierte que solo un ingeniero estructural puede determinar si ciertos daños representan un riesgo para la estabilidad del inmueble. Los expertos indican que algunas señales visibles pueden alertar sobre posibles problemas y justificar una inspección especializada, como grietas que aumentan con el tiempo, desprendimiento de materiales, deformaciones visibles o sensación de movimiento excesivo incluso durante sismos leves. Además, recomendó evitar utilizar pasillos o zonas cercanas a las puertas como espacios de almacenamiento, ya que los objetos pueden obstaculizar la salida durante un sismo. Los especialistas coinciden en que la prevención comienza mucho antes de una emergencia. Realizar evaluaciones periódicas, corregir posibles fallas estructurales y adoptar hábitos de organización dentro del hogar son medidas que pueden contribuir a reducir los riesgos para las familias frente a un eventual terremoto.

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