La final única de la Copa Libertadores, que desde 2019 reemplazó al formato de ida y vuelta por decisión de la Conmebol, concentrará la atención de millones de personas en un solo escenario: el Estadio Monumental de Ate, en Lima. La capital peruana repetirá como sede tras la edición de 2019, cuando recibió a más de 40,000 extranjeros y generó un impacto económico de alrededor de US$ 62 millones. Ahora, las proyecciones son más ambiciosas.

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) estima que el partido movilizará a unos 50,000 turistas, con un impacto de US$ 75 millones. Esta cifra se sostiene en un mayor gasto promedio por visitante, que ascendería a US$ 1,000, muy por encima de los US$ 794 registrados en 2019. Además, se prevé una permanencia promedio de entre tres y cuatro noches, con preferencia en hoteles de tres estrellas y alojamientos temporales como departamentos y casas alquiladas a través de plataformas digitales, según indicaron desde el Mincetur.

Sin embargo, desde la Conmebol son más optimistas. Con más del 90% de las entradas vendidas, su presidente Alejandro Domínguez calculó que, cuando menos, visitarán el Perú unas 60,000 personas. La capacidad total del estadio, considerando los palcos, supera los 80,093 espectadores; solo la planta de tribunas oscila los 60,000. Franco Velazco, administrador de Universitario de Deportes, dueño del recinto, señaló a Gestión que la junta de propietarios de los palcos coordina con la Conmebol y la Federación Peruana de Fútbol (FPF) “los mecanismo para su habilitación”.

De cualquier manera, sin considerar los palcos, las cifras superarán a las de 2019. Juan Emilio Roa, director comercial de la Conmebol, indicó que sus estimaciones oficiales apuntan a más de US$ 71 millones, mientras que el Mincetur proyecta US$ 75 millones. Así, Lima se prepara para un nuevo récord de visitantes y derrama económica en torno al fútbol sudamericano.

Se espera un mayor dinamismo del turismo en Lima por el evento deportivo. (Foto: Shutterstock) Romina Isasi, directora de Marketing Perú, Chile y Bolivia de Mastercard, patrocinador de la Copa Conmebol Libertadores, señaló que los visitantes, aunque tienen estadías cortas, registran un nivel de gasto superior al del turista tradicional. “En su mayoría, son personas de entre 25 y 45 años que viajan en grupos pequeños y buscan experiencias vinculadas al entretenimiento, la gastronomía y la vida urbana. Todo este dinamismo se facilita gracias al uso de pagos digitales y la planificación mediante plataformas. Son viajeros que valoran la flexibilidad y realizan compras espontáneas durante su estancia”, explicó. Además, prefieren alojamientos de mayor categoría, experiencias personalizadas y servicios eficientes. “Resulta fundamental que se atienda esta demanda con soluciones de pago ágiles que generen seguridad y confianza”, añadió. Los sectores clave que absorberán este efecto positivo son turismo y servicios complementarios, como hospedaje, gastronomía, transporte y comercio local. Juan Carlos Odar, director de Phase Consultores, quien proyecta un impacto económico más conservador de alrededor de US$ 60 millones, estimó que el principal rubro beneficiado sería alojamiento, seguido de alimentación y transportes. “Alrededor de un 45% del gasto se iría en alojamiento, un 25% en alimentación, un 10% en transporte y un 20% en gastos diversos”, detalló. Además del impacto en hotelería, viáticos, movilidad y compras, el vocero de la Conmebol, Roa, comentó que incidirá en mejoras de infraestructura. “La llegada masiva de turistas generará una semana de intensa actividad comercial y un incremento significativo en la demanda de servicios”, apuntó. El Estadio Monumental recibirá por segunda vez una final de Libertadores. | Conmebol

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