El Gobierno de Hamás en la Franja de Gaza anunció este lunes su disolución para traspasar la administración al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), un grupo de tecnócratas palestinos creado como parte del acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos. No obstante, Israel aún impide la entrada de este comité al enclave palestino.
La decisión fue comunicada por Ismail al Thawabta, director de la oficina de medios del Gobierno de Hamás en Gaza, durante una rueda de prensa en Deir al Balah, en el centro de Gaza. Posteriormente, el Gobierno gazatí publicó un comunicado con los detalles de la medida. En concreto, se disolvió el llamado Comité de Emergencia del Gobierno de Gaza, que Hamás había creado tras los ataques del 7 de octubre de 2023 para gobernar la Franja. Además, Muhammad Abdul Jaliq al Farra, quien estaba a cargo de dicho comité de forma interina, presentó su dimisión.
En el comunicado, el Gobierno gazatí reiteró su "plena disposición de entregar las riendas" al NCAG, aunque el grupo aún no ha podido ingresar a la Franja palestina por la negativa israelí. Mientras tanto, solo permanecerá en sus puestos el personal "técnico y profesional" del gobierno saliente.
"Hoy, no solo reafirmamos nuestra posición de principios inquebrantable, sino que la traducimos en acciones y procedimientos concretos sobre el terreno, adoptando nuevas y decisivas medidas estratégicas que allanan el camino para el cumplimiento de esta obligación nacional", señaló la nota leída por el portavoz del Gobierno. La disolución del gobierno de Hamás se enmarca en el acuerdo de alto el fuego, aunque la entrada del comité tecnócrata sigue siendo un punto de fricción con Israel.
Tras recibir garantías de que los preparativos para el traspaso del Gobierno están completos, la administración de Hamás en Gaza ha anunciado su disolución. A partir de ahora, solo permanecerán en sus puestos "personal técnico y profesional", según el comunicado oficial. La medida busca "garantizar la continuidad de los servicios a nuestro pueblo palestino y evitar un vacío administrativo y técnico que perjudicaría a nuestro honorable pueblo".
El comunicado añade que todos estos empleados públicos están "plenamente dispuestos" a trabajar bajo las órdenes del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG) y "acatar sus directivas y decisiones". Asimismo, se hace un llamado "a todas las partes pertinentes e interesadas para que agilicen la entrada inmediata del Comité Nacional para la Administración de Gaza y le permitan asumir sus funciones y responsabilidades nacionales y administrativas, con el fin de fortalecer la resiliencia de nuestro pueblo y sanar sus heridas".
Este anuncio ocurre después de las conversaciones en El Cairo entre las facciones palestinas para implementar el alto el fuego de octubre de 2025. Sin embargo, la implementación se encuentra en un punto muerto: Israel realiza ataques casi diarios, el comité aún no se ha hecho cargo de la administración de la Franja, los trabajos de reconstrucción no han comenzado, Hamás no se ha desarmado y cientos de miles de personas malviven en tiendas de campaña.
La semana pasada, una delegación de Hamás presentó en Egipto sus respuestas a las propuestas para destrabar la aplicación del acuerdo de paz. Estas fueron entregadas a Nickolay Mladenov, representante de la Junta de Paz para Gaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de la que depende el NCAG.
Desde enero, cuando EE.UU. declaró formalmente en vigor la segunda fase del plan de paz, esta se encuentra completamente bloqueada en la práctica. El principal escollo es que Hamás aún rechaza desarmarse sin que antes se retire el Ejército israelí de Gaza, mientras que Israel, por su parte, no permite la entrada del Comité de Administración al enclave. Ambas posturas enfrentadas mantienen estancado el proceso.
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