Este lunes 6 de julio, Rusia lanzó una nueva ofensiva a gran escala contra Kiev con misiles balísticos, drones y armas de largo alcance, dejando al menos 20 víctimas mortales y 60 heridos, según informaron las autoridades ucranianas. Se trata del segundo bombardeo masivo contra la capital en menos de una semana, luego del ataque más letal del año, que ocurrió el jueves anterior y causó una treintena de muertos y 92 heridos.
Durante la madrugada, 14 personas murieron en la propia capital, el principal objetivo de Rusia, mientras que otras seis fallecieron en la región metropolitana de Kiev, detalló el gobernador Mykola Kalashnyk. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, señaló que el asedio causó "daños en más de diez puntos" y que "más de 400 socorristas y policías han sido desplegados para atender las consecuencias del ataque". El número de víctimas ha ido en aumento conforme avanzan las labores de rescate.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó que sus fuerzas llevaron a cabo un ataque "masivo" contra Kiev y otros lugares con armas de largo alcance y alta precisión lanzadas desde el aire, la tierra y el mar, así como con drones. El Kremlin, que niega sistemáticamente los ataques contra la población civil, aseguró que la ofensiva fue dirigida contra instalaciones militares y energéticas en la capital, así como aeródromos militares en varias otras regiones de Ucrania.
La ofensiva se produjo en la antesala de la cumbre de la OTAN, que se celebrará entre el 7 y el 8 de julio en Ankara (Turquía), donde el apoyo a la defensa de Ucrania será uno de los temas dominantes. Zelenski se reunirá en Turquía con su homólogo estadounidense, Donald Trump —quien es además el principal interlocutor con Moscú—, para tratar de desbloquear las negociaciones para el fin de la guerra y solicitar material bélico de defensa, tras cuatro años y medio de conflicto.
"Es fundamental que el mundo —en primer lugar, Estados Unidos y nuestros socios europeos— salga de la Cumbre de la OTAN en Ankara con decisiones firmes en apoyo de nuestra defensa aérea", agregó el líder de Kiev en redes sociales.
El Kremlin, que niega sistemáticamente los ataques contra la población civil, aseguró que la ofensiva fue lanzada contra instalaciones militares y energéticas en la capital, así como algunos aeródromos militares en varias otras regiones de Ucrania. Sin embargo, Tymur Tkachenko, jefe de la Administración Militar de Kiev, contrastó esa versión al afirmar que el blanco fueron edificios residenciales. "Lugares donde la gente dormía y vivía su vida cotidiana", declaró. En uno de los distritos de la capital, se recuperaron de entre los escombros los cuerpos de una familia entera: dos padres y su hijo, según informó el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha. En Vyshneve, un suburbio de Kiev, unos 600 residentes fueron evacuados debido al riesgo de municiones sin explotar, reportó el Servicio de Emergencias de Ucrania. Más de 16 000 civiles ucranianos han muerto en la guerra, según la estimación de Naciones Unidas.
Ucrania dispara contra la industria petrolera rusa
El contrataque del Ejército ucraniano fue reportado en la mañana de este lunes por el máximo comandante de drones de Kiev, Robert Brovdi, quien informó del asalto a dos buques de la denominada "flota en la sombra" de Rusia en el mar de Azov, que transportaban alrededor de 7.000 toneladas de combustible desde el puerto de Taganrog, en el oeste de Rusia, hasta la Crimea ocupada. Previamente, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus fuerzas derribaron 613 drones ucranianos durante la noche, de 625 identificados, dirigidos principalmente contra infraestructuras portuarias y petroleras. Los drones que no fueron interceptados causaron daños en los puertos de Vysotsk y Ust-Luga, en el mar Báltico, un importante punto de exportación de petróleo, según las autoridades rusas. Los ataques ucranianos también provocaron un apagón en la ciudad crimea de Sebastopol. Además, el gobernador de la región rusa de Omsk, Vitaly Khotsenko, reveló el lunes que la provincia de Siberia occidental había sido golpeada por drones ucranianos, en lo que sería uno de los ataques de mayor alcance desde el comienzo de la guerra.
El Estado Mayor del Ejército ucraniano confirmó posteriormente que la operación dañó la refinería de Gazpromneft, la más grande de Rusia, donde se registró un incendio a causa del impacto. Además, el mando castrense agregó que una vía de tren fue atacada en la región de Donetsk, en el este de Ucrania —casi completamente ocupada por Rusia— y que un almacén de drones y equipamiento militar fue alcanzado en Lugansk.
Sin embargo, la defensa de Kiev enfrenta una grave limitación. La fuerza aérea ucraniana informó este lunes que las defensas antiaéreas interceptaron más del 90 % de los 351 drones utilizados durante el ataque y 37 misiles no balísticos, pero no lograron derribar ninguno de los 23 misiles balísticos disparados por Rusia. Esto evidencia, según explicó el presidente Volodímir Zelenski, "el insuficiente suministro de interceptores" de fabricación estadounidense.
Zelenski compartió en redes sociales un vídeo con las consecuencias del ataque aéreo, donde se aprecia un edificio residencial semiderruido en el distrito de Podilskyi, perros rescatistas olfateando vida entre los escombros y residentes visiblemente conmocionados. "Mientras los misiles Patriot permanezcan en los arsenales de nuestros aliados, Rusia se verá alentada a seguir atacando edificios residenciales. Estados Unidos y Europa tienen la fuerza suficiente para detener este terror", destacó el presidente.
El Gobierno ucraniano ha insistido por semanas en la necesidad de recibir más misiles Patriot, la única arma de su arsenal capaz de derribar eficazmente proyectiles balísticos, cuya alta velocidad y pronunciada trayectoria de vuelo dificultan su interceptación. No obstante, la guerra en Medio Oriente ha puesto a prueba el suministro mundial de interceptores Patriot, que ya se producían en cantidades limitadas. El portavoz de la fuerza aérea ucraniana, Yurii Ihnat, aseguró en la televisión nacional que "los rusos, sin duda, se están aprovechando del grave déficit de misiles interceptores que existe actualmente, tanto en Ucrania como en el resto del mundo".
“Cada mes se producen en todo el mundo menos misiles de este tipo que los que el enemigo dispara contra Ucrania en ese mismo periodo”, afirmó el ministro de Defensa de Ucrania, Mykhailo Fedorov, al referirse a los sistemas Patriot. Según el funcionario, el ritmo de fabricación de estos sistemas antiaéreos no logra equipararse a la velocidad de la guerra.
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