La ausencia de saludos protocolares de varios mandatarios izquierdistas hacia Keiko Fujimori, ganadora de las elecciones del 7 de junio y mandataria electa del Perú, evidencia su concepción limitada de la democracia. Hasta ayer domingo, figuras como Gustavo Petro (Colombia) y Claudia Sheinbaum (México) no han felicitado ni deseado éxitos a Fujimori, según se reportó.

A esta lista se suman la dictadora venezolana Delcy Rodríguez, el tirano cubano Miguel Díaz Canel y, como era previsible, el presidente interno del Perú, José María Balcázar. Este octogenario comunista llegó a Palacio de Gobierno por iniciativa de Guido Bellido, un dato que lo dice todo y sobra cualquier comentario adicional.

La razón de este silencio es clara: no perdonan que Roberto Sánchez, su aliado ideológico, haya sido derrotado. Además, Petro y Sheinbaum son enemigos declarados del Perú y de la democracia, al haberse alineado siempre con el golpista Pedro Castillo, a quien quisieran ver libre. Para ellos, cuando el tirano o el aprendiz de tirano es de izquierda, todo está bien.

Seguramente en las próximas horas no les quedará otra opción que saludar a Fujimori por su triunfo, pero desde ahora debemos tomar nota de estas actitudes. Felizmente, Petro y Balcázar ya se van; a Sheinbaum le faltan varios años. En cuanto a Rodríguez y Díaz Canel, bueno, no se irán fácilmente. Por algo son dictadores y desprecian abiertamente la democracia.

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