El promedio general de ejecución presupuestal en Lima Metropolitana esconde realidades muy dispares entre los 43 distritos. Al 28 de junio, según la Transparencia Económica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), apenas tres municipalidades han devengado más de la mitad de los recursos asignados a proyectos: Santa Rosa, Lurigancho-Chosica y Santiago de Surco. Muy cerca de ese umbral están Comas, San Juan de Miraflores y Santa Anita.

En el extremo opuesto, 13 distritos presentan una inversión inferior al 20%: Breña, Barranco, San Bartolo, Santa María del Mar, La Molina, Cieneguilla, Miraflores, San Luis, Surquillo, San Miguel, Jesús María, Lince y Pachacamac. De ellos, cuatro ni siquiera han alcanzado el 5% de ejecución: Breña, Barranco, San Bartolo y Santa María del Mar. Las otras 24 municipalidades de Lima tienen ejecuciones que superan el 20%, pero se mantienen por debajo del 45% casi al término del primer semestre.

Lima Metropolitana, como jurisdicción, se ubica en este último grupo. De los S/ 1,084.8 millones destinados a obras, ya devengó S/ 441.9 millones (un 40%) al cierre del primer semestre. Sin embargo, el avance no es parejo entre sus proyectos. El de mayor presupuesto es la ampliación del servicio de movilidad urbana en la prolongación Vía Expresa Paseo de la República, tramo Av. República de Panamá y Panamericana Sur, que abarca los distritos de Barranco, Santiago de Surco y San Juan de Miraflores. Este cuenta con S/ 156.4 millones, pero solo se ha invertido el 2.9%.

En contraste, otros proyectos muestran mejor ritmo. La reparación de pistas y veredas en una zona de Independencia tiene S/ 57.3 millones y ya registra un avance del 32.8%. El mejoramiento y ampliación del servicio de movilidad urbana en el puente Próceres, que conecta con la Av. Próceres de la Independencia, tramo Malecón de Amistad y Av. Plácido Jiménez, en El Agustino, ha ejecutado el 43.9% de los S/ 55.1 millones asignados.

¿Por qué el avance es tan lento?

La lentitud en la ejecución presupuestal no es un fenómeno nuevo. Las municipalidades y gobiernos regionales suelen avanzar de forma limitada durante la primera mitad de cada año, y una de las causas recurrentes es la falta de capacidades técnicas. A esto se suma, según el economista Álvaro Cubas, del Consejo Privado de Competitividad (CPC), una “alerta de problemas en la gestión” que se refleja en proyectos que enfrentan dificultades durante su ejecución o en una mala priorización de las inversiones. “Puede que hayan priorizado proyectos que tuvieron contingencias o problemas en el camino. Es una mala previsión de la municipalidad destinar recursos a un proyecto con dificultades en lugar de otros con mayor probabilidad de avance”, comentó Cubas a Gestión.

Otra dificultad surge cuando un distrito recibe, en un año, recursos muy superiores a su promedio histórico. El caso de La Molina es ilustrativo: este año dispone de casi S/ 120.6 millones para proyectos, más del triple de los S/ 35.6 millones que manejó el año pasado. Para Cubas, esto puede generar “un desfase porque no están acostumbrados a ejecutar montos tan altos”.

Karla Gaviño, especialista en gestión pública, vincula este panorama con el contexto político. A poco más de tres meses de las elecciones municipales de octubre, las autoridades locales estarían más concentradas en sus aspiraciones políticas que en la gestión de obras. “Esta primera mitad ha sido lenta porque las autoridades están más concentradas en sus próximas aspiraciones políticas o en organizar su salida”, sostuvo.

Además, los problemas administrativos agravan la situación. Cubas detalló que existen retrasos en casi todas las etapas previas a una obra, con demoras en fases iniciales como la declaratoria de viabilidad y la aprobación del expediente técnico. Todo ello configura un escenario donde, pese a los recursos asignados, los avances concretos siguen siendo escasos en la mayoría de distritos de Lima.

Los especialistas coinciden en que la situación responde a un patrón recurrente: los municipios concentran gran parte del gasto en los últimos meses del año, especialmente en el último de gestión. El año pasado, las 14 municipalidades que hoy figuran como rezagadas ejecutaron cerca del 30% de su presupuesto solo en diciembre. Distritos como Breña, Cieneguilla, Jesús María o La Molina aceleraron sus inversiones recién desde septiembre. “El mínimo valor de ejecución de estas municipalidades fue 69% y algunas llegaron al 99%, lo que muestra que sí logran ejecutar gran parte de su presupuesto”, explicó. Sin embargo, advirtió que “muchas municipalidades no gastan hasta junio por mala planificación y luego se aceleran al final del año para lograr un mayor avance, pero esto posiblemente no sea un gasto de calidad, porque es apresurado y no necesariamente en proyectos prioritarios”.

Las alcaldes entran a la recta final de sus gestiones, pero varios con obras aún rezagadas en sus distritos. (Imagen: Andina)

Gaviño agregó que, bajo este escenario, las inversiones de gran envergadura suelen perder prioridad y son reemplazadas por proyectos más pequeños y de rápida ejecución. “Al final, lo que nos dejan son ejecuciones de proyectos más políticos, más visibles y que puedan inaugurarse rápidamente”, señaló. A esto se suman convocatorias que se retrasan, procesos que quedan desiertos o modificaciones que alteran los cronogramas iniciales, lo que termina postergando proyectos que ya cuentan con presupuesto asignado.

Pese al lento arranque, los especialistas consideran que todavía es posible que las cifras cambien. La baja ejecución adquiere mayor relevancia en un contexto marcado por el riesgo del fenómeno de El Niño. Gaviño advirtió que varias municipalidades todavía no están alineando sus inversiones con las necesidades más urgentes de prevención, incluso en Lima.

San Bartolo, uno de los distritos con menor ejecución presupuestal en lo que va del 2026, es especialmente vulnerable a la activación de quebradas y huaicos. “Lo más preocupante es que estamos con el fenómeno de El Niño encima. Hay municipalidades cerca del mar o de ríos que no están utilizando los recursos asignados para prevención de vulnerabilidades”, alertó Cubas.

A esto se suma otro desafío con las elecciones municipales del 2027 cada vez más próximas: la continuidad de los proyectos. Según explicó Cubas, cada cambio de autoridades trae consigo una curva de aprendizaje y nuevas prioridades, lo que suele afectar la ejecución durante el primer año de gestión. Sin embargo, en aquellos casos donde los alcaldes actuales resulten reelectos, se esperaría no solo que mejoren sus niveles de ejecución, sino que también se reduzcan las obras paralizadas y los proyectos se cierren más rápido.

Guadalupe Gamboa

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.

Leer artículo completo en gestion.pe →