Para las mujeres mayores de 45 años próximas a iniciar el climaterio —período de transición biológica marcado por la disminución de la producción de estrógenos—, el entrenamiento de fuerza anaeróbica (levantamiento de pesas o uso de máquinas en el gimnasio) se presenta como una de las mejores herramientas, tanto médicas como de estilo de vida. El síndrome climatérico, que acompaña esta etapa hacia la menopausia, se produce por el agotamiento de la función ovárica y se manifiesta con diversos signos y síntomas.

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Beneficios del entrenamiento de fuerza para la mujer

  • Previene la osteoporosis. Estimula la densidad ósea y frena la pérdida de masa ósea acelerada por la disminución de los estrógenos.
  • Combate la sarcopenia. Favorece el desarrollo y mantenimiento de la masa muscular, evitando la pérdida de fuerza asociada a la edad.
  • Acelera el metabolismo. Incrementa el gasto calórico en reposo, ayudando a controlar el aumento de peso corporal.
  • Mejora la salud cardiovascular. Optimiza el perfil de lípidos en sangre y contribuye a regular la presión arterial.
  • Aumenta la sensibilidad a la insulina. Reduce significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Osores Bianchi comparte las claves para prepararse físicamente para el climaterio y afrontar esta etapa con una mejor salud y bienestar. Foto: Istock.

El síndrome climatérico y sus síntomas

El síndrome climatérico es el conjunto de signos y síntomas que acompañan esta etapa de transición hacia la menopausia. Se produce por el agotamiento de la función ovárica y se manifiesta mediante:

La práctica regular de ejercicios de fuerza ayuda a mitigar el impacto de los síntomas del climaterio y mejora la salud metabólica de la mujer, favoreciendo una transición hacia la menopausia con mayor calidad de vida, autonomía funcional y bienestar emocional. Los síntomas más comunes incluyen alteraciones del estado de ánimo como cambios bruscos de humor, irritabilidad, ansiedad y tendencia a la depresión. También se presentan trastornos del sueño como insomnio recurrente y fatiga durante el día. Los síntomas vasomotores, como sofocos, oleadas repentinas de calor y sudoración nocturna, son frecuentes. Además, se observan cambios metabólicos que generan tendencia a acumular grasa en la zona abdominal, junto con sequedad de la piel y las mucosas.

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