Tras 26 años, el fujimorismo está a punto de regresar al poder, esta vez bajo el liderazgo de Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, a quien el columnista Juan Carlos Llosa Pazos califica como un “preso político” que cumplió “una prisión injusta” y fue “condenado sin pruebas contundentes”. La corriente política nacida en los años 90 se encamina a controlar el Estado, lo que genera “rabia y frustración a las izquierdas”, según el autor.

El gobierno de Alberto Fujimori, pese a “errores, omisiones y delitos de algunos de sus colaboradores”, fue “en las sumas y restas, exitoso”. Su legado se mantiene vivo gracias al “trabajo paciente” de su hija Keiko, quien ha logrado que el fujimorismo se ubique “por encima del odio que la izquierda cosmopolita ha inoculado en la juventud peruana” durante el período denominado “República Caviar”.

Hoy Fuerza Popular (FP) es “el movimiento político más importante del país”, sostiene Llosa Pazos, y atribuye ese sitial a que “parte muy numerosa de la población peruana mantiene vivo el legado de Fujimori, cuyas políticas antiterroristas afianzaron la victoria militar” sobre las organizaciones subversivas. El columnista espera que esa “firmeza y decisión” se replique en Keiko Fujimori y su equipo.

FP debe consolidarse como “la gran derecha popular peruana”, que aún está en “prolongada fase embrionaria”. Hoy representa, según el sociólogo Manuel Castillo Ochoa, el “populismo conservador” cuyo arraigo solo se había visto antes en la Unión Revolucionaria (UR) de Luis A. Flores y en la Unión Nacional Odriísta (UNO) del general Manuel A. Odría.

La victoria del fujimorismo ha sido “esperada por muchos desde hace casi 15 años”. Entre las expectativas están “la reivindicación histórica de la lucha contra el terrorismo” que lideró Alberto Fujimori, lo que implicaría “desaparición de LUM, condena y la desvinculación definitiva del Estado del informe de la CVR”. El autor concluye: “Esperemos que esta victoria sepulte la ‘República Caviar’, y desvanezca del horizonte la amenazante ‘segunda prosperidad falaz’, de la que hemos estado muy cerca”.

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