Imagínese llegar a una oficina donde, en vez de ver a compañeros de su misma empresa, los escritorios están ocupados por profesionales de rubros completamente distintos. Esa es la esencia del 'coworking': espacios de trabajo compartidos que, según la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú), encuentran su mercado más prometedor en las pequeñas y medianas empresas, que representan el 96.5% del total de compañías en el país.
El modelo, que nació hace más de una década tanto en Estados Unidos como en Alemania, surgió en un contexto de globalización acelerada que impulsaba mayores interacciones sociales para hacer negocios. La idea era simple: acercar a personas sin nada en común más que el objetivo de trabajar, fomentando conexiones y redes de contactos únicas.
¿Por qué optar por el 'coworking' en lugar de una oficina tradicional? El beneficio más claro es el ahorro. Según el artículo, el gasto en estos espacios es entre un 25% y 30% menor en conceptos como agua, luz, limpieza e incluso seguridad. Esto lo convierte en una opción atractiva no solo para grandes corporaciones, sino también para empresas medianas y pequeñas que buscan reducir costos sin sacrificar un entorno profesional.
“Laborar en un espacio de 'coworking' es como trabajar en una empresa cualquiera, con las áreas predeterminadas con las que cada una cuenta”, señala la nota de Gianmarco Delgado. La diferencia está en la convivencia: en vez de colegas de la misma organización, uno comparte el día a día con personas de instituciones completamente distintas, lo que enriquece la experiencia laboral y abre puertas a nuevas oportunidades de colaboración.
Ernesto de Olazával, cofundador y gerente general de Comunal, destaca que otro beneficio de optar por espacios compartidos es la escasa o nula preocupación por contar con un espacio físico, sin importar si se trata de una empresa grande, mediana o pequeña. Por su parte, Rodrigo Florez, gerente de Spaces, señala que las ventajas dependen del tipo de organización que busca estos espacios de trabajo. “Se les puede brindar oficinas privadas, si así lo requieran, espacios de coworking, locaciones de primera y flexibilidad en el pago del alquiler. Para todos los clientes hay un tipo de producto”, indica. Florez detalla que incluso hay empresas que no necesitan un espacio físico para operar, y ante esa demanda, el objetivo es acompañar su crecimiento ofreciendo asesoría para mejorar su imagen comercial, crear correos corporativos y página web, entre otros servicios. “Las empresas cada día se están dando cuenta que el coworking genera un gran ahorro. El cliente no solo ahorra dinero sino también tiempo. Dependiendo de lo que buscan, se les ofrece el servicio”, agrega. Ante los inevitables encuentros entre personas de distintas compañías, el representante de Spaces anota que se debe entender “cuál es la cadena de valor de clientes” de cada uno, sin que ello perjudique o interfiera en las actividades. La idea del coworking es crear un clima organizacional dinámico, facilitando la posibilidad de que todos conozcan personas nuevas sin obligar a nadie.“Entre una o cien personas pueden ocupar los espacios físicos que se les ofrece. Sin embargo, si son más trabajadores, la idea es adaptarlo todo tal como en los locales con los que ellos ya hayan trabajado, brindándoles espacios de más de 3,000 m2 si así lo requieran. Las empresas, sin importar el tamaño, están tomando estas oficinas”, asegura De Olazával. La implementación y el diseño, detalla, corren por cuenta no solo de quien ofrece el servicio sino también en colaboración con la empresa, para otorgarles la “atmósfera y cultura” más adecuada a los lineamientos de la organización. Los clientes de este rubro buscan, además, un buen nivel de servicios y un diseño del espacio apropiado e innovador.
El mercado del coworking en el Perú no pasa de los 5 años, por lo que aún es un formato nuevo y del que muy poca gente ha entendido el concepto. Pese a ello, el panorama es optimista para el gerente de Comunal. “Es una industria que está creciendo mucho en el mundo y en el Perú, sobre todo, está sofisticando y siendo disruptivo. Los márgenes de ganancias pueden ser muy altos con mucha inversión a futuro”, afirma.
El sector inmobiliario en el país es uno de los que más cambios ha sufrido a través de los años, dada la volatilidad de los precios principalmente en el rubro de alquiler. Un espacio de 50 m2 en Miraflores puede llegar a costar en estos días hasta US$ 1,000 al mes, mientras que en un espacio de coworking los costos se reducen considerablemente.
El crecimiento del mercado de coworking es innegable, según una previsión de Emergent Research, empresa dedicada al estudio de tendencias tecnológicas, que estimó en 2014 que para el presente año existan 12,000 de estos espacios en todo el mundo. En el país, aunque no hay estudios de mercado formales sobre los coworking, las empresas del rubro aseguran conocer a sus competidores y cómo enfrentarlos. La presencia digital y las visitas directas a gerentes o dueños de empresas se han convertido en sus mejores aliados para captar más clientela.
Rodrigo Florez también se muestra optimista respecto a las previsiones del mercado, ya que el servicio que brindan otorga beneficios monetarios. "El plazo contractual lo define el cliente y es esa flexibilidad de pagos la que nos ha permitido acercarnos a más empresas y organizaciones. Este ha sido un mercado cautivo por muchos años, pero la tendencia está cambiando", asegura.
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