Brasil se despidió del Mundial porque no tiene un revulsivo en ofensiva. Lo de Vinicius Jr. no alcanza: sus gambetas son improductivas y hace una de más. Cunha es normalito, Martinelli es un eléctrico que no pasa corriente y el resto solo llena la hoja de la alineación. Neymar, con todo mi respeto, fue convocado más por apellido y clamor popular que por rendimiento; no es ni el veinte por ciento de su prime. Así lo anticipé con claridad.
Del saque somos carnecita. Al final del Francia-Paraguay, el desubicado de Kylian Mbappé declaró: “Ellos pensaban que íbamos a jugar de esmoquin. Nosotros también sabemos jugar el fútbol de m...”. Se la pasó mentando la madre en español y soltando su risita cachosa a sus rivales, que lo guapearon y se portaron a gran altura. Hay estilos y estilos. Uno debe ser realista con sus limitaciones cuando enfrenta a una potencia.
La estrellita de Didier Deschamps qué cosa creía, que estaba en un parque de diversiones o en un call center donde se saluda a todos. Lo rascaron, pecharon, manotearon y sacaron de cuadro. Solo pudo anotar de penal porque sentía sombras en la nuca. Está acostumbrado a que en la Liga de España y en Europa todo es fair play. Que venga a Sudamérica para que vea si se la lleva de alivio.
Cada uno con sus armas se defiende. Eso también vale. Y su novia Ester Expósito le ha enseñado mucho de actuación: estornudaba un guaraní y se tiraba al piso. Insisto, la taba duele. Hasta el más macho te mira de reojo. Por eso, un defensa siempre se tiene que hacer respetar. Los sanos y vagos ya no existen en la pelotita. Sí, señores...
El Scratch perdonó un penal y varias ocasiones claras, en un torneo donde los errores se pagan caro. Noruega lo eliminó al vencerlo 2-1 con un Haaland que apenas necesitó dos balones para definir: un cabezazo y un remate fuerte y cruzado. El ‘9’ vikingo es un goleador brutal; para tumbarlo o moverlo hay que darle con martillo, combazos o ir a la mala. Es de concreto, de acero. Por su edad, seguro pasará los mil goles en su carrera, pero eso no lo hará el más grande de la historia.
Es el mismo caso de Cristiano Ronaldo, que las metía todas pero está lejísimos de ser siquiera como Nazario, el ‘Fenómeno’. Ese era espectáculo y cada conquista era para ponerla en un marco con la firma de Picasso. Sus bicicletas y cómo dejaba regados a los zagueros es imborrable en la memoria de un futbolero. El único tanto que recuerdo del ‘Bicho’ es una chalaca con el Real Madrid a la Juventus en la Champions. Es un grande, así haya marcado más de 180 tiros desde los doce pasos, sin contar los de cazuela. Eso también suma en las estadísticas. Curuju...
Estoy palteadazo. Solo quedan Argentina y Colombia representando a la Conmebol. Me da la impresión de que físicamente los cafeteros están más enteros. El aire y las piernas serán decisivos a partir de la siguiente instancia; los que tengan banca y ‘gasolina’ levantarán la Copa. A la Scaloneta le falta frescura, juega a lo mismo que en Qatar. No hay un ‘Fideo’ Di María por la banda. Muy lento el traslado de balón, muy previsible. Se presiona a media caña. Está dependiendo del genio y eso ya lo tienen apuntado las selecciones.
Néstor Lorenzo ha armado una zona defensiva sólida con Muñoz, Sánchez, Lucumí y Mojica, bien parados y coordinados. El equilibrio que aportan el chamaco Puerta y Lerma resulta clave en el mediocampo. James pide la pelota, pero no la chunta. Arriba, Arias, Suárez y Luisito son peligrosos al mango. Hay nombres para probar y cambiar la píldora. Si mañana logran superar a Suiza, cuidado, cuidado, que le pueden pintar la carita a cualquiera. Ayayayay… Me voy, soy fuga.
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