El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció el domingo que dejará el poder el próximo 20 de julio, adelantando su salida en lugar de hacerlo en la fecha tradicional de agosto, cuando asumiría el ultraderechista Abelardo de la Espriella. “No lo haremos el 6 ni el 7 de agosto, es fecha trágica. Lo haremos el 20 de julio en todas las plazas públicas de Colombia”, escribió en su cuenta de X el primer mandatario izquierdista en la historia del país.

De la Espriella, de 47 años, respaldado por Donald Trump, venció por estrecho margen al senador Iván Cepeda, heredero político de Petro. El abogado millonario, de nacionalidad estadounidense y colombiana, carece de experiencia política y se ha declarado “enemigo acérrimo” de la izquierda. Ha prometido llevar a Petro y sus aliados ante la justicia estadounidense, y amasó apoyos con una agenda de mano dura contra los grupos armados que se financian del narcotráfico.

Petro, de 66 años, convocó a una “movilización general para gritar independencia y la permanencia de las reformas sociales” para el día de su salida, que coincide con la fiesta nacional y la instalación del nuevo Congreso, donde la izquierda sigue siendo la bancada más numerosa. Aunque no dio detalles, sugiere que se ausentará de la investidura de su sucesor. El mandatario podría ser reemplazado por la vicepresidenta Francia Márquez, la primera afrodescendiente en ocupar ese cargo.

Petro ha cuestionado los resultados de los comicios y asegura que prepara un documento con pruebas para presentar ante los tribunales. La derecha teme un estallido de protestas como las que respaldó Petro durante el gobierno de su antecesor, el derechista Iván Duque, que entre 2019 y 2021 dejaron decenas de heridos y muertos en medio de una fuerte represión policial.

- “Desobediencia” -

De la Espriella, quien recogió el rechazo de una parte de la población a las políticas de paz de Petro, promete fomentar la inversión privada y recortar el Estado en un 40%, además de dar vía libre a la explotación de petróleo y gas con fracking ante el elevado déficit fiscal. El mandatario saliente, en contraste, mantuvo un gasto público elevado para financiar programas sociales, mientras el déficit fiscal escaló al 6,4% del PIB, el segundo mayor de la región después de Brasil, según la CEPAL. Pese a ello, Petro goza de una alta popularidad por su histórica reducción de la pobreza y el desempleo, justo cuando el ultraderechista llegará al poder.

Tras las elecciones más reñidas de la historia, Cepeda dijo que tomará “el camino de la desobediencia civil” frente a De la Espriella si este no renuncia a su nacionalidad estadounidense, cesa “toda persecución contra” Petro y desiste “de cualquier intento por extraditarlo” a Estados Unidos. Petro es crítico del gobierno de Trump por su política migratoria, guerra antidrogas y postura frente al cambio climático, mientras que Washington impuso sanciones al mandatario y su familia, que incluyeron el retiro de su visado estadounidense.

Según expertos, las organizaciones armadas aprovecharon para fortalecerse durante las conversaciones con el gobierno izquierdista, en medio de la peor ola de violencia en la última década. Petro intentó sin éxito desactivar el conflicto con los grupos que siguieron en armas tras el histórico pacto con la guerrilla de las FARC en 2016.

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