Un equipo internacional de científicos logró recuperar un núcleo de sedimentos de 228 metros de longitud que yacía bajo 523 metros de hielo en la Antártida. El hallazgo, realizado en el marco del proyecto SWAIS2C (Sensitivity of the West Antarctic Ice Sheet to 2°C), podría aportar información clave sobre cómo respondió la capa de hielo durante antiguos períodos cálidos y ayudar a mejorar las proyecciones sobre el aumento del nivel del mar.

La perforación se llevó a cabo en Crary Ice Rise, una cúpula de hielo situada en el borde interior de la plataforma de hielo Ross, a 700 kilómetros de las estaciones de investigación antárticas más cercanas. Bajo el hielo, los investigadores encontraron un registro formado por capas de lodo y roca que conserva evidencias de cambios ambientales ocurridos durante millones de años. El núcleo de sedimento fue extraído a través de un agujero de 52 centímetros de diámetro.

La muestra de sedimento se obtuvo a través de un agujero de 52 centímetros. Foto: SWAIS2C

El proyecto SWAIS2C tiene como objetivo estudiar la sensibilidad de la capa de hielo de la Antártida Occidental ante un calentamiento global superior a 2 °C. Este registro geológico, que abarca hasta 23 millones de años, podría cambiar las predicciones sobre el futuro aumento del nivel del mar. Los investigadores recuperaron el núcleo en un sitio de perforación en la Antártida Occidental, según documentó la fotógrafa Ana Tovey.

Los investigadores recuperaron el núcleo de sedimento en un sitio de perforación en la Antártida Occidental. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C Al perforar a más de 500 metros de profundidad a través de la capa de hielo, los investigadores lograron extraer un núcleo de sedimento de más de 200 metros de longitud. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C

Al perforar a más de 500 metros de profundidad a través de la capa de hielo, los investigadores lograron extraer un núcleo de sedimento de más de 200 metros de longitud. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C

Hasta ahora, las proyecciones sobre el comportamiento de la capa de hielo de la Antártida Occidental se basaban principalmente en datos satelitales y sedimentos obtenidos cerca del borde del hielo o en el océano Austral. Si esta capa llegara a colapsar, los científicos estiman que el nivel medio del mar aumentaría entre cuatro y cinco metros. El núcleo de sedimento extraído, de más de 200 metros de longitud, podría ofrecer una ventana sin precedentes a la historia climática: las primeras estimaciones indican que abarca aproximadamente 23 millones de años. La datación inicial se realizó tras identificar fósiles microscópicos de organismos marinos en distintas capas, aunque investigadores de 10 países continuarán con los análisis para confirmar y precisar su antigüedad. “Este registro nos proporcionará información crucial sobre cómo es probable que respondan la capa de hielo de la Antártida Occidental y la plataforma de hielo Ross a temperaturas superiores a 2°C. Los primeros indicios muestran que las capas de sedimentos del núcleo abarcan los últimos 23 millones de años, incluidos períodos en los que la temperatura media global de la Tierra era significativamente superior a 2°C por encima de los niveles preindustriales”, afirmó Huw Horgan, codirector científico del proyecto.

Campamento de campo remoto en la Antártida Occidental Durante dos meses, un equipo de investigadores de diez países vivió y trabajó en un campamento remoto en la Antártida Occidental. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C

Campamento de campo remoto en la Antártida Occidental Durante dos meses, un equipo de investigadores de diez países vivió y trabajó en un campamento remoto en la Antártida Occidental. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C

El equipo recuperó secciones de hasta tres metros de longitud con una notable variedad de sedimentos a medida que la perforación avanzaba. Algunas capas correspondían a depósitos típicos formados bajo una masa de hielo, como la que existe actualmente en Crary Ice Rise, mientras que otras eran propias de ambientes marinos abiertos. “Observamos mucha variabilidad. Parte del sedimento era típico de los depósitos que se forman bajo una capa de hielo como la que existe actualmente en Crary Ice Rise. Pero también vimos material más característico de un océano abierto, de una plataforma de hielo flotando sobre el océano o del borde de una plataforma de hielo donde se desprenden icebergs”, explicó Molly Patterson, codirectora científica del proyecto.

Además, el núcleo contenía fragmentos de conchas y restos de organismos marinos que necesitan luz para vivir. Estas evidencias indican que esa región estuvo cubierta por océano abierto en algún momento del pasado, lo que sugiere que la plataforma de hielo Ross retrocedió considerablemente e incluso que partes de la capa de hielo de la Antártida Occidental pudieron colapsar durante antiguos períodos cálidos.

El logro también representa un hito tecnológico. Dos intentos previos habían fracasado por fallas técnicas y, según el equipo, nunca antes se había extraído un registro geológico tan profundo bajo una capa de hielo en un lugar tan remoto. Para alcanzar los sedimentos, fue necesario fundir un pozo de 523 metros con un sistema de perforación por agua caliente. Luego, los científicos introdujeron más de 1.300 metros de tuberías para acceder al subsuelo e identificaron cada sección del núcleo para fotografiarla, radiografiarla y tomar muestras para análisis futuros. “Fue una gran sensación cuando apareció el primer núcleo, pero enseguida empiezas a preocuparte por el siguiente y el siguiente. Así que la tensión se mantiene hasta el final. Estamos encantados de haber aprendido de nuestros desafíos anteriores y de haber recuperado con éxito este registro geológico que ayudará al mundo a prepararse para los impactos del cambio climático”, señaló Horgan. El equipo ya trabaja en el análisis detallado del núcleo y planea futuras perforaciones para continuar investigando cómo la capa de hielo de la Antártida Occidental ha respondido a los cambios climáticos a lo largo de millones de años. google icon

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