Dalmacio Céspedes Manayay, un adolescente de 16 años que nació sin manos ni piernas, está a punto de culminar el quinto de secundaria este 2026 en la institución educativa N.° 10083 de Lanchipampa, un caserío ubicado a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Incahuasi, provincia de Ferreñafe, en la región Lambayeque. A pesar de su condición, se ha ganado un lugar en el cuadro de mérito por su destacado rendimiento académico, y sus profesores lo describen como un ejemplo de perseverancia, disciplina y resiliencia.

Gracias a su esfuerzo, Dalmacio recibió una media beca para prepararse rumbo a la universidad. Sin embargo, para no abandonar su camino hacia la carrera de Medicina, necesita apoyo económico que le permita costear, entre otras cosas, su movilidad diaria hacia la academia. Vive en una comunidad altoandina de Lambayeque y, pese a las barreras que parecían imposibles, nunca dejó de soñar con ser médico.

Dalmacio necesita apoyo para costear su movilidad diaria hacia la academia. lr.pe

Dalmacio escribe en la pizarra y usa tecnología pese a las dificultades

En las aulas, Dalmacio sorprende por su capacidad para desenvolverse con total autonomía. Escribe en la pizarra utilizando sus extremidades adaptadas y maneja con facilidad celulares y tabletas, herramientas que emplea para reforzar sus estudios.

Fuera del colegio también rompe estereotipos. Recorre sin dificultad los accidentados caminos de su comunidad y disfruta jugando fútbol con sus compañeros, donde ocupa la posición de arquero. Quienes lo conocen recuerdan que desde pequeño siempre fue un niño alegre que compartía tardes jugando canicas con sus amigos.

Mientras tanto, la institución educativa donde estudia es mejorada mediante el programa Manos a la Obra, impulsado por el Gobierno Regional de Lambayeque, con trabajos de mantenimiento e implementación. Para el adolescente, esas aulas representan el espacio donde construye el futuro que tanto anhela.

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Su mayor sueño es ingresar a Medicina en Lambayeque

Aunque destaca especialmente en matemática, Dalmacio tiene definido su proyecto de vida: estudiar Medicina Humana para ayudar a las personas que más lo necesiten.

Su meta es ingresar a la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Gracias a su excelente desempeño escolar, ya obtuvo una media beca en una academia preuniversitaria, oportunidad que le permitirá prepararse para el exigente examen de admisión.

El sueño de Dalmacio de convertirse en médico se enfrenta a una dura realidad económica. Su familia no puede costear el transporte diario a la academia, una alimentación que sostenga su ritmo de estudios ni la atención médica integral que requiere. A esto se suma que la única laptop que tenía, un obsequio recibido hace ocho años, ya no funciona.

La historia de este joven de 16 años, que nació sin manos ni piernas, evidencia cómo el talento y el esfuerzo pueden abrir puertas, pero también refleja las barreras que muchos estudiantes de las zonas altoandinas enfrentan para acceder a la educación superior. Desde las montañas de Incahuasi, Dalmacio sigue preparándose para una meta que considera irrenunciable: ser médico para salvar vidas y devolver la esperanza, tal como hoy inspira con su ejemplo.

Quienes deseen apoyarlo pueden comunicarse al 951 535 261. El contacto es el profesor Ulises Guevara Paico, quien lo acompaña en este proceso.

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