Durante mucho tiempo, los científicos sostuvieron que los dinosaurios ya atravesaban un proceso de extinción cuando el meteorito Chicxulub impactó la Tierra hace 66 millones de años. Sin embargo, un nuevo hallazgo científico derriba esa creencia: los dinosaurios prosperaban en ecosistemas diversos justo antes del cataclismo.
La investigación, publicada en la revista Science, fue realizada por un equipo de la Universidad de Baylor, la Universidad Estatal de Nuevo México y el Smithsonian Institution. Los científicos analizaron fósiles hallados en la Cuenca de San Juan, en el noroeste de Nuevo México, donde encontraron vestigios de una comunidad de dinosaurios en su apogeo. Estos restos muestran signos de comunidades saludables y diversas, lo que contradice la teoría de que las poblaciones de estos reptiles gigantes ya estaban debilitadas y su diversidad había disminuido por factores ambientales y ecológicos antes del impacto.
Tras la abrupta extinción, los ecosistemas de la Tierra se transformaron por completo y sentaron las bases para el auge de los mamíferos. El estudio demuestra que, lejos de estar en declive, los dinosaurios habitaban ecosistemas florecientes hasta el momento del desastre.
Representación artística del impacto de meteorito hace 66 millones de años que acabó el reinado de los dinosaurios. Foto: Roger Harris
Andrew Flynn, autor principal del estudio y profesor asistente de ciencias geológicas en New Mexico State University, señaló que su investigación demuestra que los dinosaurios “no estaban en un proceso de extinción gradual antes del impacto”, sino que prosperaban en su entorno natural. El análisis ecológico, basado en fósiles de la Formación Kirtland, en la región de Naashoibito, reveló que estos animales vivían en bioprovincias distintas, adaptadas a variaciones regionales de temperatura y no a barreras físicas como montañas o ríos. Las capas rocosas estudiadas contienen restos datados entre 66,4 y 66 millones de años, justo antes del evento catastrófico.
“Los dinosaurios de Naashoibito vivieron al mismo tiempo que los famosos dinosaurios de Hell Creek en Montana y las Dakotas”, afirmó Daniel Peppe, profesor asociado de geociencias en Baylor University. El descubrimiento sugiere que estos reptiles eran mucho más adaptables de lo que se creía y ocupaban diversos nichos ecológicos a lo largo de Norteamérica, lo que evidencia que aún tenían mucho por ofrecer antes del impacto. Los ecosistemas eran complejos y variados, lo que contrasta con la idea anterior de que las poblaciones de dinosaurios estaban en decadencia.
El impacto del meteorito desencadenó un cambio climático global y provocó una extinción masiva del 75 % de la vida en la Tierra. Foto: iStock
¿Cómo fue la vida después del impacto del meteorito?
El estudio revela que, aunque el meteorito marcó un cambio radical en la biodiversidad del planeta a finales del Cretácico, sus efectos no fueron igual de devastadores para todos los seres vivos. En los 300.000 años posteriores al impacto, los mamíferos comenzaron a diversificarse rápidamente, adaptándose a los ecosistemas que se recuperaban. Este proceso dio paso a la evolución de nuevas especies que, al igual que los dinosaurios, se distribuyeron en bioprovincias norte-sur similares a las de la era de los dinosaurios. Flynn destacó que "los mamíferos supervivientes mantuvieron las mismas bioprovincias norte-sur", lo que evidencia la continuidad de patrones ecológicos previos al impacto. De hecho, esa diferencia entre las bioprovincias del norte y el sur siguió siendo una característica clave de los ecosistemas tras el evento catastrófico, un fenómeno que no se observa en otras extinciones masivas de la historia de la Tierra.
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