En un panel organizado por Gestión sobre el acceso equitativo a la salud, representantes de México, Brasil y Chile evidenciaron el retraso de Perú en la regulación de medicamentos. Mientras estos países avanzan, aquí los genéricos eficaces apenas representan el 2% del mercado nacional de fármacos. Esto significa que la ciudadanía corre el riesgo constante de comprar, sin saberlo, medicina cuyo funcionamiento es nulo.

El último reporte de la Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas (Digemid) revela que, en un universo de 5,000 a 6,000 registros, solo 113 productos farmacéuticos cuentan con la calidad de genéricos intercambiables. Es decir, únicamente el 2% del mercado garantiza su efectividad. Ante este panorama, César Amaro, investigador principal de Videnza Consultores, sostiene que la ciudadanía es una pieza clave en la solución: “Para mí es clave que los ciudadanos que puedan apreciar este reporte sean conscientes de que hay un reto por resolver como país y que, a partir de esa mirada, pidamos que las autoridades hagan su labor”.

Amaro califica como poco ético que el país se mantenga en inercia y advierte que el Perú “va despacio en un aspecto que debe cambiar dramáticamente, de una manera racional, viendo la experiencia latinoamericana”. Para que la ciudadanía reaccione, los voceros de México, Brasil y Chile coinciden en que se requiere un esfuerzo en una arista que va más allá de la salud: la educación.

El llamado debe ser integral y no recae solo en un sector. Así lo plantea José Pérez, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (México), quien sostiene que el Estado es el responsable directo, pero la convocatoria debería alcanzar a todas las instancias y a la población. “¿Cómo? Con educación”, reflexiona. En esa línea, propone que Perú forme a su personal médico tomando como base el modelo de México, “pero mucho más acelerado, porque ya hay más información”, precisa. Además, suma a la tecnología como aliada: “Estrategias, por ejemplo, con inteligencia artificial, que podrían agilizar los procesos de revisión documental, una sistematización muy ágil”, detalla. Es enfático al advertir que la situación merece una mirada global que “cuide el equilibrio” y evite “generar una desmotivación”, concluye.

Desde Brasil, Fabiana Fernandes, CEO de FF Consultoria e Assessoria Empresarial, converge con su colega y recuerda que la masificación de los genéricos “fue un proceso largo. No es fácil, pero es posible”. Señala que resultan oportunos los incentivos para trabajar en la comunicación y la clarificación de la información. Solo así, acota, “los beneficios llegarían tanto a la población como al Estado, el cual podría hacer la compra de los medicamentos de gran escala, medicamentos efectivos a un precio más bajo”.

Pablo Gonzalez, químico farmacéutico de la Universidad Católica de Chile, también ubica a la educación como palabra esencial. “Educación primero al equipo de salud y a quienes están tomando las decisiones. Hay elementos técnicos que es muy importante que se fortalezcan. La formación de capital humano, tanto en el regulador, pero también en la industria. Generar un diálogo que sea horizontal”, manifiesta.

Los representantes extranjeros coinciden en que la transición hacia un 100% de medicamentos genéricos intercambiables requiere un calendario claro. “Hubo que establecer un cuerpo jurídico y legislativo que permitiera acuñar y proteger el concepto de bioequivalencia, que determine de manera experimental la intercambiabilidad clínica de los medicamentos genéricos”, explica Gonzalez, basándose en la experiencia de su país. Ese proceso culminó con un nuevo decreto supremo en 2010. “Y, si todo funciona según lo establecido en el último cronograma, a finales del 2026 vamos a terminar de implementar la exigencia para las formas farmacéuticas sólidas orales, o sea, cápsulas y comprimidos, que representan el mayor uso”, agrega. Fernandes, por su parte, elabora una similitud con Brasil: “En Brasil, muchas acciones fueron planeadas de forma estratégica para darles oportunidad de invertir a las empresas y que no ocurra una ruptura en el suministro de los medicamentos. Pienso que es necesario evaluar el escenario peruano para que, a lo largo del tiempo, ustedes tengan medicamentos seguros y eficaces”. Ambos expertos subrayan la importancia de la paciencia y la planificación estratégica. Además, se insiste en la necesidad de educar a la población. “Y también una educación hacia la población, hacia el paciente. Que exija lo que nosotros hemos denominado como derechos sanitarios. Si entendemos que el medicamento es relevante como un instrumento de salud, entonces la población tiene derecho a recibir medicamentos con calidad, seguridad y eficacia demostrada”, complementa el especialista. Así, la meta no solo es regulatoria, sino también cultural, exigiendo una participación integral de todos los actores. ¿Por qué Perú está atrasado en el acceso a medicamentos de calidad? (Foto: Pexels)

¿Legislación en beneficio de los genéricos?

El proyecto de ley impulsado por el congresista Ernesto Bustamante (Renovación Popular) propone importar medicamentos genéricos intercambiables que ya hayan sido aprobados por organismos como la FDA y funcionen en otros mercados. Sin embargo, el portavoz de Videnza, Amaro, señala que la iniciativa es “perfectible” y “debe ser mejorada”.

Bustamante había argumentado que “la Digemid tarda cuatro o cinco años para autorizar un medicamento. No debería tomar tanto tiempo porque solo revisa papeles”. Ante esa crítica, Amaro detalla los dos roles de la Digemid: “El primero es que el medicamento autorizado en el Perú tenga una evaluación sanitaria previa […]. Sin embargo, el segundo es igual de importante: mirar cómo se comporta en el mercado. Ahí vienen los temas de vigilancia, certificación y control”.

Según el especialista, el proyecto de ley omite ese segundo punto. Por ello, considera que la herramienta legislativa es interesante pero necesita ajustes. “Por esa razón creo que el proyecto es perfectible”, concluye.

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