SpaceX acaba de realizar su primera oferta pública primaria (IPO) en el mercado de valores internacional, y se ha convertido en la más grande de la historia bursátil mundial. Las acciones se lanzaron a US$ 135 cada una, pero en cuestión de días treparon hasta US$ 210, un alza del 56%. Hoy cerraron en US$ 155, lo que le otorga a la compañía un valor de mercado de US$ 2,1 billones. Con esa capitalización, SpaceX es ya la quinta empresa más grande del mundo por market cap, según señala Alberto Arispe, gerente general de Kallpa Securities SAB.

Lo llamativo es que este gigante espacial registró en 2025 una pérdida neta de US$ 4.937 millones. En contraste, las otras nueve empresas más grandes por capitalización bursátil cotizan, en promedio, alrededor de 42 veces sus ganancias del último año. Ante esta abismal diferencia, Arispe se pregunta: “¿Qué explica esta abismal diferencia? ¿Por qué hay tanta demanda? ¿Por qué los grandes fondos están dispuestos a comprar acciones de SPCX a estos precios si la compañía aún no genera utilidades cuando otras empresas de tamaño similar sí lo hacen?”.

Para el analista, la respuesta está en la capacidad de SpaceX de contar historias que transforman vidas. “Yo creo que es porque todos queremos escuchar e invertir en historias que transformarán nuestras vidas”, sostiene. Desde los ferrocarriles, los automóviles, las telecomunicaciones, los aviones y la internet hasta la inteligencia artificial, todas esas revoluciones fueron financiadas por inversionistas que compraron acciones, asumieron riesgo y buscaron retornos atractivos.

SpaceX opera hoy tres negocios: el espacial, Starlink y xAI. El más llamativo es el espacial, aunque representa solo el 22% de los ingresos de la empresa. Se basa en lanzamientos de cohetes para fines comerciales —como satélites— y para agencias como la NASA. Actualmente controla el 90% del mercado de lanzamiento de cohetes. A medida que la tecnología avance y cohetes como el Falcon 9 y Falcon Heavy sean reusables a gran escala, los costos marginales bajarán drásticamente. En el muy largo plazo, el potencial desarrollo de la Luna, Marte y otros planetas podría ser un upside adicional.

Actualmente, la acción de SpaceX cotiza en US$ 155. El reconocido profesor de NYU y especialista en valorización, Aswath Damodaran, estima un valor fundamental de US$ 98 por acción, mientras que el consenso de analistas del mercado apunta a US$ 235. Para llegar a un número razonable, estas valorizaciones primero proyectan el tamaño de mercado de los tres negocios principales de la compañía para los próximos 20 años y luego calculan qué porción de ese mercado capturará SPCX. Quedan preguntas abiertas: ¿a qué tasas crecerá?, ¿cuáles serán sus márgenes?, ¿qué otros competidores aparecerán?, ¿surgirán otros genios capaces de superar a Elon Musk?

Hoy, el principal generador de caja para SPCX es Starlink, que representa el 61% de los ingresos. Se trata de una red de constelación de satélites en órbita baja que ofrece conectividad global de internet de alta velocidad y baja latencia a usuarios, empresas, sectores marítimos y gobiernos. Tener internet en cualquier lugar es una revolución, y la empresa ya cuenta con millones de suscriptores y amplias oportunidades de crecimiento.

Por otro lado, está xAI, la empresa desarrolladora de modelos de inteligencia artificial, creadora de Grok y dueña de X (ex-Twitter). Su incorporación expande el potencial de SpaceX hacia uno de los mercados de mayor crecimiento, pero también añade un negocio joven, competitivo y que demanda grandes inversiones.

En mi opinión, una empresa cuyos flujos de caja futuros esperados recién se vuelven atractivos en muchos años —porque su mercado todavía no es relevante— no se puede valorizar usando como parámetros de referencia las ganancias o pérdidas del 2025. Precisamente por eso es una inversión de altísimo riesgo, y el retorno esperado por el inversionista debería ser muy alto. Esto lo hemos visto en las últimas décadas con empresas que transformaron el mundo, pero por cada historia de éxito hay ocho que fracasaron y donde mucha gente perdió mucho dinero.

Si usted es un amante al riesgo, tiene capital para posiciones de muy largo plazo y estómago para soportar la volatilidad, tomar posiciones en SPCX no es mala idea. Podría haber caídas que representen oportunidades de compra más abajo, y quizás en 20 años se regocije de su inversión, como hoy lo hacen quienes compraron Amazon, Meta, Google, NVDA y otras en sus IPOs. Sin embargo, nunca olvide que el precio de mercado de una acción refleja la expectativa de millones de inversionistas sobre el negocio futuro de la compañía. Esa expectativa es dinámica y cambia cada minuto, cada segundo, conforme ocurren eventos que afectan lo que el mercado ya descontó. Mañana SPCX puede valer mucho menos que hoy, pues entre el presente y el momento en que genere flujos de caja significativos, mucho puede pasar. Todas las valorizaciones pueden alterarse, y lo que hoy parece una apuesta prometedora podría desvanecerse si el contexto se transforma. La clave está en la paciencia y en asumir que el riesgo es real, no un simple cálculo de probabilidades.

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