Marruecos se posiciona como favorito para el Mundial 2026, destacando su éxito en Qatar 2022, donde fue el primer equipo africano en alcanzar semifinales y derrotar a Canadá 3-0.

Marruecos se ha consolidado como uno de los países favoritos en el Mundial 2026, respaldado por su histórica actuación en Qatar 2022. En aquella edición, el combinado magrebí se convirtió en el primer equipo africano en alcanzar las semifinales de una Copa del Mundo. En el torneo actual, la escuadra selló triunfos cruciales y definió su pase a cuartos de final tras vencer 3-0 a Canadá. Analistas de la FIFA han señalado que este éxito transformó al plantel en "un símbolo de unidad y orgullo para el fútbol africano contemporáneo".

Más allá de las canchas, la nación norteafricana ofrece una riqueza de tradiciones, espiritualidad y paisajes diversos que cautivan al turismo internacional. Entre desiertos, urbes imperiales y cumbres nevadas, el territorio preserva un entorno social regido por códigos de cortesía muy firmes. La cotidianidad marroquí destaca por normas sociales arraigadas que asombran a los viajeros. Un ejemplo claro es el uso prioritario de la mano derecha en la interacción diaria, ya que la extremidad opuesta se vincula exclusivamente a la higiene personal. Por esa razón, acciones como comer, saludar o realizar obsequios con la izquierda se perciben de forma descortés. Según la Oficina Nacional Marroquí de Turismo, estas pautas tradicionales integran la etiqueta social básica de la nación.

El país africano ofrece paisajes, hospitalidad y una rica cultura, donde respetar estas normas es clave para una gran experiencia turística. En ese contexto, el éxito balompédico se entrelaza con una idiosincrasia que ha cautivado al mundo. Marruecos no solo brilla en el césped, sino que también seduce con su legado cultural, donde el té es sagrado y la hospitalidad es una tradición inquebrantable.

En el lenguaje afectivo, Marruecos guarda una de sus mayores curiosidades: el hígado es considerado el símbolo del amor. En el dialecto local (dariya) y las lenguas amazigh, este órgano reemplaza al corazón como la principal metáfora del romance y el apego. Esta fascinante concepción idiomática convive con una identidad moderna que proyecta la influencia internacional del país en el mundo actual. En el ámbito deportivo, la selección nacional de fútbol hizo historia al consolidar su estatus global en 2022, cuando se erigió como el primer equipo de su región en acceder a las semifinales de una Copa Mundial, un hito certificado por la FIFA. Mientras tanto, el célebre té de menta funciona como el emblema máximo de la hospitalidad y la convivencia norteafricana. Esta infusión convive con una geografía llena de contrastes donde resalta Oukaïmeden, ubicada en el Alto Atlas y coronada como la estación de esquí más elevada del continente africano. El territorio marroquí alberga un mosaico social diverso donde destaca el pueblo amazigh, un grupo indígena ancestral del norte de África que define la lengua, la música y las costumbres rurales. Esta riqueza identitaria se manifiesta en la coexistencia de comunidades árabes y bereberes, un vínculo perceptible en las cadenas montañosas del Atlas y en las zonas áridas del sur, regiones donde aún perduran estilos de vida comunitarios. En el sector académico, la ciudad de Fez resalta como un núcleo intelectual gracias a la Universidad de Al Quaraouiyine, establecida en el año 859 d. C. Esta entidad posee el reconocimiento de la UNESCO y el Libro Guinness de los Récords como la institución de educación superior en funcionamiento continuo más antigua del mundo, un legado que la consolida como un eje espiritual e intelectual del entorno islámico. lr.pe

Para quienes visitan Marruecos, conocer sus costumbres más arraigadas y respetar la legislación local es esencial para una estancia perfecta. El país africano, que será sede del Mundial 2026, tiene reglas de oro que todo viajero debe evitar infringir. Por ejemplo, el acceso a los templos está restringido: los no musulmanes tienen prohibido ingresar a las mezquitas, con la única excepción de la de Hassan II en Casablanca. Asimismo, el uso de la mano izquierda se considera 'impura' por su vínculo con la higiene personal, por lo que siempre se debe emplear la diestra para comer o saludar.

La hospitalidad es un pilar fundamental, y rechazar un té de menta supone una falta de respeto grave, ya que esta bebida es el "símbolo supremo de hospitalidad". En la dinámica del regateo, es obligatorio negociar los precios; aceptar la primera tarifa implica perder dinero y romper una tradición comercial básica. Además, hay temas tabú que evitar: críticas al Rey, disputas sobre la soberanía del Sáhara Occidental o cuestionamientos al Islam, por su sensibilidad legal y social.

En cuanto a la vestimenta, se recomienda discreción: cubrir hombros y rodillas, sobre todo en zonas rurales y medinas, para prevenir miradas incómodas. Las muestras excesivas de cariño en la vía pública reciben desaprobación social y pueden generar altercados con la policía. Si se coincide con el mes sagrado de Ramadán, hay que restringir el consumo de alimentos, bebidas o tabaco en las calles durante las horas de ayuno. También es importante retirar los zapatos en la entrada al visitar una vivienda marroquí, como norma sagrada de higiene.

Para la salud estomacal, se debe consumir exclusivamente agua embotellada y precintada debido al elevado peligro de infecciones por el agua del grifo. Al tomar fotografías, se debe solicitar permiso antes de retratar a residentes, especialmente a mujeres, adultos mayores o artistas callejeros, para evitar ofensas o cobros. La protección a la infancia es clave: no se debe entregar dinero a los menores para no fomentar el absentismo escolar; la ayuda debe canalizarse mediante ONG locales. Además, hay que rechazar el auxilio de falsos guías que prometen acompañarte gratis en las medinas, pues luego demandarán propinas o te dirigirán a comercios familiares.

La seguridad del Estado es estricta: queda penalizado fotografiar instalaciones oficiales, comisarías, militares o palacios reales. La tolerancia a estupefacientes es cero: el consumo y posesión de hachís o sustancias ilícitas conllevan penas de prisión severas, sin distinciones para los extranjeros. La trayectoria urbana de Marruecos se organiza mediante sus capitales imperiales, como Marrakech, Meknes y Rabat, que son testimonios del poder dinástico de diversas épocas. Cada una de estas urbes protege medinas, palacios y murallas de enorme valor patrimonial, elementos arquitectónicos que transforman el espacio cotidiano en un reflejo vivo del pasado.

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