Más de 430.000 docentes peruanos que laboran en instituciones públicas de educación básica y superior celebrarán este 6 de julio el Día del Maestro en un contexto radicalmente distinto al de hace pocos años. La discusión ya no se limita al acceso a internet, la entrega de computadoras o el uso de plataformas virtuales: la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en las aulas ha planteado una pregunta de mayor calado sobre si el sistema educativo está preparado para enseñar en una época donde cualquier estudiante puede obtener respuestas en segundos.
Frente a este desafío, el Ministerio de Educación puso en marcha cursos de formación sobre IA y reportó que más de 87.000 docentes participaron en procesos de capacitación para incorporar estas herramientas a su práctica pedagógica. No obstante, especialistas advierten que la tecnología avanza a un ritmo mucho más acelerado que la actualización de las competencias docentes, y que el reto central sigue siendo fortalecer el pensamiento crítico en las aulas.
La transformación no ocurre solo desde el lado del profesorado. El Primer Reporte Nacional sobre Inteligencia Artificial en la Educación Superior, elaborado por la edtech peruana uDocz en 2025, reveló que el 95% de universitarios ya utiliza herramientas de IA para desarrollar actividades académicas. Sin embargo, más de la mitad de ellos reconoce que no posee los conocimientos suficientes para sacarles el máximo provecho. Además, seis de cada 10 consideran que la falta de preparación podría profundizar las brechas educativas existentes.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida académica de los estudiantes, pero la formación docente avanza con rezago. En ese escenario, miles de maestros peruanos se preparan para conmemorar su día con la certeza de que el desafío ya no es solo tecnológico, sino pedagógico y estructural.
La IA exige un nuevo perfil docente
Para Óscar Becerra, exministro de Educación y actual vicerrector de la Universidad Politécnica del Perú, la discusión sobre la inteligencia artificial en las aulas suele enfocarse en el lugar equivocado. "Si al maestro le falta formación, capacitación o información, hoy puede pedir eso que le falta a la inteligencia artificial. Lo que no nos va a dar nunca la tecnología es juicio crítico", afirma en entrevista con La República. A su juicio, el problema no es si un profesor sabe utilizar ChatGPT u otra aplicación, sino qué capacidades necesita para formar ciudadanos en un entorno dominado por la IA.
Becerra sostiene que la llegada de la IA encuentra al país con una deuda histórica en la formación docente. Aunque reconoce que en los últimos años mejoraron las remuneraciones del magisterio, considera que el Estado no ha logrado consolidar un sistema de capacitación continua ni fortalecer la meritocracia. "Los maestros hacen enormes esfuerzos. Muchos invierten su propio dinero para capacitarse y terminan comprando certificados en lugar de recibir una verdadera formación", afirma. El exministro aclara que esa situación no puede atribuirse solo a los profesores. "Vengo de una familia de maestros y sé el compromiso que existe con los estudiantes", agrega.
Su diagnóstico encuentra respaldo en los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2022, una evaluación trienal de la OCDE aplicada a estudiantes de 15 años. Si bien el Perú ha mostrado avances en comparación con mediciones anteriores y se mantiene entre los países latinoamericanos con mayor progreso en las últimas dos décadas, el panorama general sigue siendo crítico: cerca de la mitad de los estudiantes se ubica por debajo del nivel básico de desempeño. En concreto, solo el 50% alcanzó el nivel mínimo esperado en Lectura, el 47% en Ciencia y apenas el 34% en matemática, competencias consideradas esenciales para desenvolverse en el mundo actual.
La inteligencia artificial está forzando un replanteamiento profundo de cómo se enseña y se evalúa en las aulas. Si una plataforma puede redactar un ensayo, resolver ejercicios o resumir un libro en cuestión de segundos, los métodos tradicionales de evaluación pierden su eficacia. Para el exministro Becerra, el problema no reside en que un estudiante utilice IA, sino en que delegue por completo el proceso de aprendizaje. "La inteligencia artificial puede producir un texto, pero el autor siempre será quien lo firma", señala. Por ello, plantea que las escuelas deberán priorizar actividades que obliguen a escribir, analizar, argumentar, contrastar información y defender ideas propias.
Becerra insiste en que la principal competencia que los docentes deberán desarrollar ya no es aprender nuevas aplicaciones, sino enseñar a formular mejores preguntas y verificar la información antes de aceptarla como verdadera. "La principal competencia sigue siendo el juicio crítico. También el manejo del lenguaje, porque las nuevas generaciones cada vez lo dominan menos, mientras las máquinas lo hacen cada vez mejor", advierte. Esta urgencia se refleja en el sistema educativo peruano: el informe nacional advierte que cerca de uno de cada cinco directores considera que la falta de docentes suficientemente preparados afecta el aprendizaje en sus instituciones.
La UNESCO ha señalado que la inteligencia artificial ofrece oportunidades para personalizar el aprendizaje y reducir cargas administrativas, pero también ha instado a los gobiernos a establecer reglas claras para garantizar un uso ético y responsable dentro de las escuelas. A pesar de los desafíos, especialistas coinciden en que la tecnología difícilmente reemplazará el vínculo humano que existe entre docentes y estudiantes, reafirmando que el maestro sigue siendo insustituible.
Becerra comparte esa idea y, lejos de ver la IA como una amenaza, la considera una oportunidad para que los maestros dediquen más tiempo a lo que ninguna plataforma puede hacer: acompañar el desarrollo de sus alumnos, comprender sus dificultades y despertar su curiosidad. “Al buen maestro no lo va a reemplazar nadie nunca, porque esa capacidad de reconocer la alegría de un niño cuando aprende algo que antes no podía no la tendrá una máquina”, afirma. En este Día del Maestro, el reconocimiento a la labor docente coincide con una transformación que marcará el futuro de la educación. La inteligencia artificial ya llegó a las aulas, y el desafío será asegurar que quienes formen a las próximas generaciones cuenten no solo con acceso a la tecnología, sino también con herramientas pedagógicas y criterio para convertirla en una aliada del aprendizaje y no en un sustituto del pensamiento.
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