El escritor peruano Ricardo Sumalavia acaba de publicar Enciclopedias del carnaval (Fondo de Cultura Económica), una recopilación que reúne sus tres libros de microrrelatos: Enciclopedia mínima (2004), Enciclopedia plástica (2016) y Enciclopedia vacía (2024). La obra no solo refleja la apuesta de un autor por un registro que, en su momento, no era muy frecuentado, sino que también ofrece aproximaciones a su biografía literaria y la construcción de su estilo. Sumalavia, considerado uno de los actuales referentes del microrrelato en español, reflexiona sobre su carrera, la influencia del escritor mexicano Sergio Pitol y su pasión por un género que busca trascender los géneros. "El microrrelato no ha nacido en América Latina, pero es aquí en donde se ha escrito más", sostiene.
En una conversación con La República, Sumalavia recordó su primer encuentro con Pitol en 1994, durante un vuelo a Barquisimeto. "Estábamos en el vuelo y en un momento me preguntó qué estaba leyendo. En ese momento, estaba leyendo a Joseph Conrad y resulta que él había traducido ese libro. También había leído un artículo suyo en La República, pero en ese momento su nombre no me significaba mucho", relata. Aunque Pitol no era un autor de "mayorías", su consejo años después, en 1999, marcó un antes y un después en la carrera del peruano. "Él me dijo dedica tu tiempo entre los estudios asiáticos, tu escritura y la literatura latinoamericana; no te quedes en un solo frente", recuerda Sumalavia, quien hoy es director del Centro de Estudios Orientales de la Católica y publica sus libros de ficción.
El escritor destaca una revelación que le impactó profundamente: "En ese vuelo, Pitol me dijo que había encontrado su voz. Pitol tenía más de 50 años. Imagínate que un escritor como él diga que a esa edad había encontrado su voz. Eso fue un cañonazo". Esa experiencia, sumada al consejo de diversificar sus intereses, moldeó su enfoque actual. "Su consejo fue importante porque lo que me dijo es lo que hago ahora", afirma Sumalavia, quien no se impone modas ni temas que puedan vender mejor, sino que sigue su propio camino literario.
Sergio Pitol. Foto: AFP.
—Así es. Pero cuando lo hice no fue viendo el panorama narrativo peruano. Se debió a una decisión más personal escribir microrrelatos —responde Sumalavia sobre la ruptura de géneros que aprendió de Pitol—. No soy un corredor de maratón, pero sí puedo llegar a 100 metros planos. Incluso mis novelas son fragmentarias. Toda mi obra está compuesta de fragmentos. Tiene mucho que ver con mi temperamento.
El escritor también reflexiona sobre la tensión entre lo vital y lo literario en sus microrrelatos. A finales de los 90, se hablaba, de manera crítica, sobre el escritor literario y el escritor vitalista. “Yo siempre me he sentido en el medio. Yo asumo la literatura y los libros como mi modo de vida. Como escritor, no me impongo modas ni temas que puedan vender mejor. Como narrador me siento más próximo a los poetas, que saben que no van a vender mucho o a cubrir primeras planas”, afirma.
Sobre el microrrelato en América Latina, Sumalavia aclara que no ha nacido aquí, pero es en donde más se ha escrito. “Obviamente en otras lenguas podemos encontrar maravillas, pero creo que aquí, en nuestra lengua, en español y en Hispanoamérica, sobre todo, sí se ha gestado a lo largo del tiempo, aunque no se le llamaba, obviamente, ni microrrelato, ni microficción, ni nada cercano”, señala. Como ejemplo menciona a Vallejo, quien no estaba preocupado por etiquetar sus textos breves. “Él sabía que no era poesía. Sabía que no era ensayo, pero en esa época lo llamaban como prosa poemática, misceláneas incluso”, agrega.
-También hay lo que llamo la “cochinadita de la vida”.
Sumalavia explica que su obra siempre ha estado conectada con la vida cotidiana, incluyendo lo que denomina la “cochinadita de la vida”. Creció en Barrios Altos, en el centro de Lima, y desde joven fue un lector que viajó y vivió fuera del país. Esa experiencia lo llevó a desarrollar una atracción hacia lo sensorial, que en su escritura dialoga con lo perverso. Aclara que no se refiere a mostrar lo carnal de manera explícita, sino a preguntarse qué hay detrás de la oscuridad y la sensorialidad. “Como escritor, siempre me estoy preguntando qué hay detrás de la oscuridad y sensorialidad”, señala.
"Enciclopedias del carnaval" (Fondo de Cultura Económica). Imagen: Difusión.
-Trabajas con estudiantes jóvenes. Nunca te he notado en modo escueleador.
El escritor reconoce que trabajar con jóvenes le permite tomarle el pulso a lo que leen y escriben. Aunque procura ser muy didáctico en sus clases, valora ese acercamiento a una sensibilidad que, por su edad, no conoce. “De alguna manera, eso me permite tomarle el pulso a lo que leen, a lo que están escribiendo”, afirma.
-La narrativa peruana actual atraviesa un momento sólido. ¿Qué no te gusta de ella?
Sobre la literatura peruana contemporánea, Sumalavia critica la tendencia a encasillarse y volverse rápidamente conservadora. Señala que no le atrae que los escritores se sienten en la comodidad de lo que ya han hecho, sin importar la edad que tengan. “No me gusta hacer bombas con la misma pólvora”, sentencia. Añade que si otros se sienten bien con esa postura, está bien para ellos, pero no es algo que lo atraiga a él.
Ricardo Sumalavia: "No me gusta hacer bombas con la misma pólvora". Foto: Cristina Cóndor Espinoza.
-¿Qué te gusta de ella?-Me gusta esa literatura que se muestra insatisfecha consigo misma, que siempre está buscando otras formas de expresión para aquello que nos está atormentando o motivando deseos. Pienso en Eielson, Westphalen, Martín Adán, Verástegui.
-Mencionas más a poetas que narradores.
-Creo que son los poetas peruanos quienes han asumido siempre ese afán de que las cosas no se pueden quedar aquí, que hay algo más que tenemos que decir y que hay que buscar otras maneras de decirlas.
-¿Qué te lleva a escribir?
-Yo sigo escribiendo porque para mí la insatisfacción es el motor de mi escritura.
…
Dato:
Enciclopedias del carnaval se encuentra disponible en plataformas y librerías. Precio: 59 soles.
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