Una obra de arte de más de 400 años de antigüedad, perteneciente al siglo XVII, terminó proporcionando una pista inesperada sobre los hábitos de caza de uno de los murciélagos más grandes de Europa. Aunque la ciencia actual cuenta con tecnología avanzada para estudiar la vida silvestre —como dispositivos de rastreo, grabación de sonidos, análisis de excrementos y observación directa—, esta pintura barroca demostró que algunas evidencias habían estado frente a los ojos de todos durante siglos.

El hallazgo fue publicado en la revista PNAS y estuvo liderado por Pedro Romero-Vidal, investigador de la Estación Biológica de Doñana, en Sevilla, España. En el lienzo, titulado Allegory of the air with Uranus de Jan Brueghel (El joven), se aprecian diversas especies de aves e incluso murciélagos. Una escena específica del cuadro coincidió con un comportamiento que solo recientemente había sido confirmado por la ciencia: la dieta de estos mamíferos voladores.

Allegory of the air with Uranus de Jan Brueghel (El joven). Foto: Wikimedia

Los naturalistas emplean hoy métodos cada vez más precisos gracias a los avances tecnológicos, pero esta pintura de 400 años de antigüedad reveló que la información sobre la alimentación de los murciélagos ya estaba representada en el arte barroco. El estudio, que analizó el detalle de la obra, permitió descubrir la "dieta secreta" de estos animales, un hallazgo que conecta el arte del siglo XVII con la ciencia del siglo XXI.

En el lienzo se aprecian diversas especies de aves e incluso murciélagos. Foto: PNAS

En el lienzo se aprecian diversas especies de aves e incluso murciélagos. Foto: PNAS

Los científicos descubrieron un murciélago que sujetaba un pájaro pequeño con la boca. Foto: PNAS

Los científicos descubrieron un murciélago que sujetaba un pájaro pequeño con la boca. Foto: PNAS

Mientras catalogaban los animales representados en una pintura alegórica de 1611 del artista flamenco Jan Brueghel el Viejo, el equipo de Romero-Vidal halló una fuente de información insólita. La obra, digitalizada en alta resolución, incluye más de 60 especies de aves y tres tipos de murciélagos, y los investigadores consideraron que ofrece una valiosa muestra de la fauna que el pintor conocía. En la esquina superior derecha, un detalle pasó desapercibido durante siglos: un murciélago sujetando un pequeño pájaro con la boca. Sus orejas redondeadas, alas estrechas y pelaje marrón rojizo permitieron identificarlo como un nóctulo; por su tamaño, se trataría del murciélago nocturno mayor, la especie más grande de Europa.

La conducta que la ciencia tardó décadas en confirmar

En 2001, investigadores analizaron miles de excrementos de estos animales y encontraron plumas de decenas de especies de aves cantoras, lo que sugería que, además de insectos, también se alimentaban de aves. Sin embargo, esa hipótesis no pudo confirmarse directamente hasta 2025. La pintura de Brueghel, al mostrar esa conducta depredadora tres siglos antes, se convirtió en una evidencia visual temprana de un comportamiento que la ciencia tardó décadas en corroborar.

Los autores del estudio reconocen que la pintura no constituye un registro científico perfecto. Explican que el murciélago nocturno mayor caza únicamente de noche, por lo que es muy poco probable que Jan Brueghel el Viejo haya presenciado esa escena. Sin embargo, el artista pasó un tiempo en Italia, donde habita esta especie, y pudo haber escuchado relatos sobre ese comportamiento o visto indicios físicos, como plumas en los excrementos de los murciélagos, que demostraban que consumían aves. Los investigadores consideran que el hecho de que Brueghel eligiera representar precisamente a esta especie sujetando un ave sugiere que se inspiró en una observación de la naturaleza y no únicamente en una tradición simbólica. En aquel estudio, los científicos colocaron diminutas etiquetas de seguimiento a varios murciélagos y lograron grabarlos mientras se lanzaban en picada para capturar aves canoras migratorias en pleno vuelo. Luego de atraparlas, siguieron alimentándose de ellas durante hasta 20 minutos sin llegar a aterrizar.

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