El presidente del Consejo de Ministros, Luis Arroyo, afirmó que el principal legado de la actual gestión será haber devuelto la estabilidad política e institucional al país, tras un periodo de inestabilidad marcado por vacancias presidenciales, censura de ministros, protestas sociales y recesión económica. “Frente a este escenario, se asumió la responsabilidad de devolverle al Perú la estabilidad. Ese será el principal legado de esta gestión: haber contribuido a darle al país un respiro político e institucional que permita recuperar la normalidad democrática”, manifestó el jefe del Gabinete Ministerial.

Según sostuvo, la gestión logró generar las condiciones para recuperar la normalidad democrática y garantizar la gobernabilidad. En ese marco, el titular de la PCM destacó que el Ejecutivo actuó con “absoluta neutralidad” durante el reciente proceso electoral y brindó todas las garantías para que los ciudadanos ejercieran libremente su derecho al voto. Aseguró que este clima de estabilidad permitió garantizar la continuidad del orden democrático y el respeto a la voluntad ciudadana.

En el ámbito económico, Arroyo sostuvo que la estabilidad política favoreció el crecimiento del país, que actualmente supera el 3,7 %, pese a factores adversos como la rotura del ducto de Camisea, los efectos climáticos y el contexto electoral. También resaltó que la recaudación tributaria aumentó 28,6 % en junio de 2026 respecto al mismo mes del año anterior, mientras que el déficit fiscal se ubicó en 1,6 % del PBI a mayo, cifras que, según indicó, reflejan la solidez de la economía peruana.

El premier añadió que, en las últimas semanas, el Gobierno concentró sus esfuerzos en enfrentar los principales desafíos del país, como la lucha contra la inseguridad ciudadana y las acciones preventivas frente al fenómeno El Niño. Finalmente, aseguró que el Ejecutivo continuará trabajando hasta el último día de su mandato para garantizar una transferencia de gobierno transparente y ordenada. En ese sentido, afirmó que la próxima administración recibirá un país con instituciones operativas, estabilidad macroeconómica y las condiciones necesarias para dar continuidad a las políticas públicas orientadas al bienestar de la población.

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