Han pasado más de siete días desde que un devastador doble terremoto sacudió Venezuela, dejando un saldo oficial de 2,645 fallecidos y 12,400 heridos, pero la capital, Caracas, sigue en vilo. Miles de familias han ocupado avenidas y plazas públicas, instalando carpas improvisadas o refugiándose dentro de sus automóviles, por el temor constante a que las réplicas terminen por derrumbar sus hogares. La tragedia, según la colaboradora de RPP en Venezuela, Amanda Lucci, "borró las diferencias sociales": ciudadanos de todos los estratos comparten esta misma precariedad en la vía pública.
Lucci reportó en contacto con La Rotativa del Aire que este panorama domina vías de gran importancia como las avenidas Bolívar y San Bernardino, así como zonas emblemáticas como Plaza Venezuela y Parque Carabobo. Sin embargo, el ambiente en las calles se ha tornado más tenso tras la conferencia de prensa de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, realizada en la víspera ante la prensa internacional. La colaboradora indicó que desde entonces se ha observado un mayor despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado.
La presencia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en los puntos de concentración de damnificados ha generado un clima de hermetismo que dificulta la labor informativa. Los afectados evitan declarar por miedo a represalias en un contexto de alta sensibilidad política. "Están de alguna u otra forma viendo dónde están los periodistas, quién está grabando y la gente siente mucho temor ahora de dar cualquier tipo de declaración, lo que hace que nuestro trabajo se vea un poco agredido, porque no nos sentimos seguros al momento de comunicar", comentó Lucci.
Mientras tanto, en Caracas y en La Guaira —la denominada 'zona cero' del desastre— las familias afectadas permanecen a la espera de que el Gobierno, Protección Civil o los Bomberos realicen inspecciones en sus viviendas para determinar si es seguro ingresar a ellas. La incertidumbre sobre el estado de sus hogares y la falta de servicios básicos mantienen a miles de personas a la intemperie, sin una fecha clara para poder regresar.
En las zonas más golpeadas por el sismo, persiste un fuerte contraste entre las declaraciones gubernamentales y la realidad que se vive a diario. Mientras la administración central asegura haber restituido la mayor parte de la energía eléctrica en la capital y el litoral, los habitantes de La Guaira continúan exigiendo de manera urgente el envío de plantas eléctricas para subsistir entre las ruinas. A esto se suma la falta de operatividad en la maquinaria pesada debido a la escasez de personal capacitado. "A eso le llaman un operativo semáforo. Depende del color que ellos identifiquen en las zonas afectadas de tu edificación, te van a decir qué es lo que van a hacer con tu unidad familiar", explicó Lucci sobre el sistema implementado para evaluar los daños en las viviendas.
En medio de la tensión que aún persiste en Caracas, una noticia alentadora llegó desde Venezuela: un superviviente fue rescatado con vida tras ocho días bajo los escombros, luego del doble terremoto que sacudió la región. El hallazgo, calificado como un milagro, ocurrió mientras cientos de familias caraqueñas continúan durmiendo en carpas por temor a regresar a sus viviendas, a más de una semana de los sismos. Las réplicas y el miedo a nuevos colapsos mantienen a la población en vilo, priorizando su seguridad en refugios improvisados. Las autoridades locales han desplegado equipos de rescate que trabajan sin descanso en las zonas más afectadas, mientras los damnificados esperan evaluaciones estructurales que determinen si sus hogares son habitables. La solidaridad entre vecinos se ha vuelto clave en estos días de incertidumbre, donde cada nuevo movimiento telúrico renueva la angustia colectiva.
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