El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que la isla no teme una guerra ni una eventual invasión de Estados Unidos, en respuesta a las declaraciones de Donald Trump. En una entrevista con la cadena británica Sky News, el mandatario aseguró que La Habana no busca un conflicto, pero advirtió que están preparados ante cualquier agresión. “No queremos una guerra, pero tampoco le tenemos miedo. Nos estamos preparando para que no nos tome por sorpresa ni seamos derrotados”, declaró.
Díaz-Canel sostuvo que la retórica de Washington forma parte de un plan de intimidación. Según el líder del régimen cubano, las amenazas representan “una estrategia de intoxicación mediática y de guerra psicológica” con el objetivo de generar temor entre la población. “No somos una colonia y no vamos a renunciar a nuestra soberanía”, expresó.
Las declaraciones del mandatario cubano se produjeron un día después de que Trump afirmara que Cuba “se está acercando” a la órbita estadounidense, en medio de nuevas sanciones económicas contra dirigentes y empresas vinculadas con sectores estratégicos de la isla. Díaz-Canel acusó a Washington de impulsar una campaña de presión y de utilizar amenazas militares como parte de una estrategia de intimidación.
Cuba reafirma que defenderá su soberanía
El presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que el pueblo cubano está dispuesto a luchar "hasta la última gota de sangre" para proteger la independencia y la soberanía nacional, en respuesta a las amenazas de Donald Trump. Al ser consultado si toma en serio las recientes intervenciones estadounidenses en Venezuela e Irán, el mandatario reiteró que defenderán sus derechos frente a cualquier acción militar. Díaz-Canel insistió en que Cuba no representa una amenaza para ningún país y recordó que mantiene una política de cooperación mundial. A su juicio, las declaraciones procedentes de Washington buscan desestabilizar a la isla y forman parte de una campaña de presión que intenta debilitar la posición del Gobierno ante la comunidad internacional.
Sanciones y bloqueo agravan la crisis
Desde 2024, el endurecimiento del bloqueo y las sanciones impuestas por Estados Unidos han profundizado la crisis energética que atraviesa Cuba. La pérdida de proveedores de combustible, sumada a las restricciones sobre empresas extranjeras que comercian con la isla, ha complicado el abastecimiento y afecta diversos sectores de la economía. Ante ese escenario, La Habana solicitó una sesión de la Asamblea General de la ONU para abordar las consecuencias del bloqueo estadounidense. Se espera que el encuentro se concrete el 7 de julio en Nueva York. Mientras tanto, el Gobierno sostiene que las restricciones afectan servicios esenciales y limitan el acceso al mercado internacional de hidrocarburos.
En ese contexto, el vice primer ministro Óscar Pérez-Oliva defendió el paquete de reformas económicas aprobado por el Parlamento cubano y negó que responda a presiones de Washington. En diálogo con CNN, aseguró que las medidas forman parte de una estrategia gubernamental para impulsar la economía y mejorar las condiciones de vida. Las reformas buscan atraer inversión extranjera mediante nuevas oportunidades, como la adquisición de acciones en empresas estatales, la participación en proyectos inmobiliarios y el desarrollo de negocios turísticos. Pérez-Oliva reconoció que existe desconfianza entre los inversionistas, pero afirmó que las normas ofrecen mayor seguridad jurídica, reglas claras y transparencia. Todo esto ocurre mientras Miguel Díaz-Canel desafía a Donald Trump y asegura que Cuba no teme una guerra o invasión de Estados Unidos.
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