Hoy no es raro encontrar a Francesca Ferreyros a cualquier hora del día rondando por el nuevo local de Entremigas. Por afuera parece una cafetería más: una acogedora terraza, frente vidriado, paredes altas. En el interior la cosa cambia: techos altos, mesas cómodas, un espacio en el segundo piso para trabajar, dibujos en las paredes y ventanas. Son las once de la mañana, hay sol aunque estamos en junio, y el equipo de sala se mueve en sincro, siempre atentos, enérgico pero armonioso. Lo mismo sucede en la cocina.

Entremigas es un lugar que apunta a que la pases bien a cualquier hora del día, desde el desayuno hasta la cena, vayas con amigos, con la familia o solo. La carta está en constante transformación y el talento de la cocinera es el de siempre. Había que ir a lo seguro: la esencia de una cafetería de barrio pero con un toque personal y único.

Pero llegar hasta aquí no fue un camino recto. Francesca pasó por la cocina de Cala, aquellos años en los que Iván Kisic estaba al mando. Luego fue el Celler de Can Roca y cerró aquellos viajes de aprendizaje con Gaggan en Asia, donde fue jefa de I-D durante varios años. Regresó a Lima buscando abrir un concepto propio, pero la pandemia cambió los planes y sus sueños de alta cocina se transformaron en un street food asiático con el que nació Baan. Siguió Frina, el lugar donde Francesca podía mostrar cómo Asia y la Amazonía peruana se conectan. En el ínterin hubo que abrir una cafetería en el hotel donde estaba el restaurante, y así nace Entremigas. Pero la vida da vueltas en los momentos menos esperados: Frina tuvo que cerrar sus puertas, y Entremigas debía mudarse.

En Entremigas, la variedad es la clave. Durante todo el día llegan amigos, parejas, familias, deportistas y personas de todas las edades; cualquiera es bienvenido a sentarse. Francesca, la joven dueña que acaba de ser mamá, ha logrado en poco tiempo posicionar este espacio como una de las cafeterías más sabrosas y variadas de Lima. Es una parada obligada para quienes pasean por Miraflores, gracias a su sobresaliente oferta que no solo incluye cafetería de especialidad y bollería artesanal para desayunos y meriendas, sino también una carta con muy buenas opciones saladas.

Entre las ensaladas, bowls y wraps, nuestro favorito es el pesto pasta bowl con pollo a la plancha, fusilli, pesto, vegetales grillados, queso feta, arugula y migas de crutones. También destaca el bowl oriental con panceta nikkei, arroz, huevo pochado, frejol chino, espinaca salteada, holantao, zanahoria, kiuri marinado, nabo encurtido e hilos de wantan. Otra opción es la ensalada roast beef, con mix de hojas, palta, pecanas caramelizadas, pera confitada, queso parmesano, tomate cherry y vinagreta balsámica. Los fondos incluyen la lasagna de berenjena ahumada, con ragú de carne, bechamel y ensalada fresca —mi favorita—; la trucha a la plancha con ensalada fresca y camote rostizado; y la milanesa de pollo con papas o camotes fritos y ensalada.

Para los postres, sobresalen el sticky pudding, hecho con bizcocho de pistacho y servido con helado; el tiramisú bombs con crema de mascarpone; y el milhojas de crema de vainilla amazónica y frambuesas. Los sorbetes y helados son hechos en casa y varían según la estación: actualmente hay granadilla, pistacho, vainilla amazónica y chocolate de leche.

Junto a Ronald Polo, Francesca elabora todos los panes, pasteles y bollería del local. Entre los imperdibles está el kuing amann, unos rollitos de croissant avellanado con costra brûlée. La carta de brunch de Entremigas es amplia y variada: incluye la clásica tosta de palta, shashuka, açai bowl, waffles y huevos benedictinos servidos con jamón ahumado holandesa y avellanada. Los sanguches destacan por su potencia: un roast beef con mostaza dijon, queso suizo y jalapeño encurtido en pan de semillas; un turkey BTL con jamón de pavo, tocino, lechuga, tomate y alioli de la casa; y un delicioso Tamago sándwich con huevo al estilo japonés en pan brioche. También ofrecen bagels hechos en casa, que se sirven con queso crema y chives, mantequilla con sal de Maras o al estilo NY con trucha curada y queso crema.

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