Las elecciones presidenciales en Brasil entran en una fase de definiciones, pero la derecha ya enfrenta su primer terremoto interno. Lo que se perfilaba como una candidatura sólida de Flávio Bolsonaro comienza a resquebrajarse, y el epicentro está dentro de la propia familia Bolsonaro, con denuncias de maltrato y un supuesto “ataque coordinado”.
La esposa del expresidente Jair Bolsonaro, Michelle, inició un cuestionamiento frontal contra su hijastro al publicar dos videos en Instagram. En ellos, lo acusó de faltarle el respeto y humillarla en el ámbito político. “Me tratan como si fuera idiota. Como si hubiera llegado ayer. Pero no, sé más de lo que creen”, citó El País sobre una de las frases que pronunció.
En otro fragmento, Michelle detalló la situación: “(Flávio) dijo que sería mejor que yo me mantuviera al margen de las decisiones del partido. Dijo que acababa de llegar y que no entendía nada de política. Ante tal humillación, le dije que estaba bien. Comprendí que no quería mi apoyo, o que este carecía de importancia. Así que me retiré. Me mantuve al margen, y así sigo”.
Tras las críticas, Flávio Bolsonaro respondió de forma sarcástica, pero luego se mostró conciliador, se disculpó y abrió la posibilidad de un diálogo con Michelle. El conflicto expone las grietas en el núcleo duro del bolsonarismo justo cuando la campaña debería consolidarse.
La ex primera dama, que cumple un rol activo dentro del Partido Liberal (PL) de su esposo —quien purga en su casa una condena de 27 años por el intento de golpe de Estado de 2022—, es considerada clave para reducir el rechazo del electorado femenino, según describe el diario español. “Michelle Bolsonaro ya no es solo la ex primera dama ni la esposa del expresidente Bolsonaro. Es la persona de conexión y de comunicación orgánica con el campo evangélico”, señaló a la agencia AFP la directora del Instituto de Estudios de Religión, Ana Carolina Evangelista. El precandidato presidencial no tardó en responder. Primero, en un intento por restar seriedad y peso a la acusación, replicó con sarcasmo: “Es día de partido: nada ni nadie va a alterarme. Hablemos de algo bueno”. La publicación de 27 minutos, dividida en dos partes, desconcertó al sector de derecha de la política brasileña, sobre todo ante las encuestas que colocan al presidente Luiz Inácio Lula da Silva como favorito, siete puntos por encima de Flávio Bolsonaro.
El politólogo y profesor de la Escuela de Administración de Empresas de la Fundación Getúlio Vargas en São Paulo, Marco Teixeira, advirtió a France 24 que "este clima de polarización no es simplemente inusual. No tiene precedentes en la derecha. Actualmente existe un candidato de derecha fuerte, pero su campaña atraviesa una fragmentación masiva, lo que dificultaría que un posible sustituto de Flávio Bolsonaro logre unificar el movimiento". El telón de fondo de esta disputa es la nominación de aliados para las elecciones locales y regionales. Según reportó France 24, el primogénito apoyaba a Ciro Gomes, un cacique local en el estado de Ceará con un pasado en contra de Jair Bolsonaro. Michelle se opuso rotundamente a esa coalición, pero terminó vapuleada. No obstante, momentos después, Flávio tuvo un pronunciamiento más cauto y conciliador, y aseguró estar "abierto de corazón" a reunirse con su madrastra. "Nunca tuve intención de ofender a Michelle. Si lo hice, pido, una vez más, disculpas", tuiteó.
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