Entre enero y junio de este año, la recaudación proveniente de la actividad minera en Perú alcanzó los S/ 10,769.8 millones, lo que representa un crecimiento del 36.8% en comparación con el mismo período de 2024. Este incremento, sin embargo, no se explica por un mayor volumen de producción, sino por el alza en los precios internacionales de los principales metales que exporta el país.
Así lo señala Marcial García Schreck, socio de la División de Tax Services de EY Perú, quien recuerda que el crecimiento de la recaudación minera hasta ahora está más asociado al incremento del precio de nuestros principales metales exportados que a su producción.
De acuerdo con las cotizaciones que monitorea el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), al 15 de julio el precio promedio del cobre se ubica en ¢US$ 427 por libra, superando los ¢US$ 415 registrados en 2024. En tanto, el oro alcanzó un promedio de US$ 3,105 por onza troy, por encima de los US$ 2,388 del año pasado.
Este comportamiento de los precios ha logrado compensar los magros resultados productivos. En mayo, la producción del sector minería metálica cayó 7.20%, afectada por descensos en cobre (-5%), oro (-4.65%), molibdeno (-24.08%) y hierro (-62.84%). El oro, que representa casi la cuarta parte de la producción de metales, acumuló un retroceso de 6.86% en los primeros cinco meses del año, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
En el análisis de Adriana Huamán, economista de CooperAcción, el 33.9% de las exportaciones mineras entre abril de 2020 y los primeros cuatro meses de 2025 se explicarían por mayores cotizaciones de los metales. De ese porcentaje, un 50.4% del mayor valor de esos envíos se sustentaría en los incrementos del precio del cobre, y un 32.7% en los del oro. Este comportamiento se refleja en las cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP): entre enero y mayo, los envíos mineros sumaron US$ 21,837 millones, un 15.8% más que en el mismo periodo del año anterior. Solo los despachos de cobre y oro alcanzaron US$ 9,976 millones y US$ 7,833 millones, respectivamente.
De cara al futuro, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) proyecta que la recaudación asociada a la minería mantendrá una tendencia al alza durante los siguientes meses de 2025, impulsada por el dinamismo económico nacional e internacional. En el frente externo, esa evolución se sustentaría en el incremento sostenido de la cotización del cobre y el oro, en un contexto de recuperación de la demanda global y expectativas positivas en los mercados de metales. Huamán coincide en que, si la actual tendencia de precios continúa, este año se podría presentar un mayor nivel de ingresos extraordinarios que el registrado en 2024 y años anteriores.
Factores a favor
Marcial García señaló que el control de la inflación global ha frenado el incremento de costos para las operaciones mineras, lo que ha mejorado la rentabilidad de las empresas —sobre la cual pagan impuestos—. A esto se suma la caída del dólar estadounidense, que podría impulsar al oro como un activo de refugio y elevar aún más su cotización. En tanto, el cobre se mantiene como protagonista a largo plazo gracias a la transición energética global. Pese a estas señales positivas para los precios y la recaudación minera, García advirtió que persisten factores externos y locales que pueden afectar los aportes fiscales del sector.
Factor de incertidumbre
Uno de esos factores es la anunciada aplicación de aranceles a las importaciones de cobre por parte de Estados Unidos, que el presidente Donald Trump ha previsto aplicar a partir de agosto próximo. García refirió que, aunque el más afectado sería Chile —principal exportador de cobre a EE.UU.—, todavía está por verse cómo impactará en los precios del metal rojo a mediano plazo, ya que actualmente está sujeto a mucha volatilidad.
En el frente interno, el experto señaló que los altos precios de los metales no generan incentivos suficientes para que los inversionistas decidan impulsar proyectos mineros en etapas avanzadas. A esto se suma la persistencia de la minería ilegal en zonas de operación formal, que también reduce la recaudación del sector extractivo.
Recientemente, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) reconoció que, entre 2023 y 2025, la minería ilegal le costó al Perú S/7,500 millones en impuestos no pagados, de los cuales S/5,200 corresponden a pérdidas en el Impuesto a la Renta dejados de recaudar. Este fenómeno, según el especialista, agrava la situación fiscal en un contexto de precios elevados que no logran traducirse en nuevas inversiones.
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