Con el conteo de votos ya cerrado para la conformación del nuevo Congreso de la República, se conocen los nombres y rostros de quienes serán diputados y senadores a partir del 28 de julio, así como de quienes no lograrán un escaño pese a haber obtenido una alta votación. Sin embargo, más allá de los resultados, las especulaciones sobre el futuro Parlamento se han multiplicado.

Se ha hablado mucho sobre posibles bloques: una derecha unificada, una izquierda fragmentada y una bancada de Buen Gobierno al centro. También se menciona un agrupamiento de la derecha que incluiría a la bancada de Jorge Nieto, mientras que la izquierda podría desintegrarse en mini bancadas (castillista, antaurista, sanchista, lopezchausista, espartana, etc.) por la falta de un liderazgo claro y porque varios de sus líderes no estarán ni en el Ejecutivo ni en el Congreso.

Especial atención genera la bancada de Buen Gobierno, descrita en unos casos como bisagra, en otros como “fiel de la balanza” y señalada como la más responsable de las bancadas. Incluso se ha dicho que el comportamiento del futuro Congreso dependerá de lo que decida esta agrupación. No obstante, poco se conoce sobre la trayectoria y el comportamiento político de sus integrantes, así como sobre la cohesión política y partidaria de los diputados y senadores electos bajo esa etiqueta.

Surgen preguntas clave que solo el tiempo responderá: ¿Cuántos de estos senadores y diputados viciaron su voto como lo solicitó Jorge Nieto? “Nunca lo sabremos”, se anticipa. ¿Cuán fuerte es el liderazgo de Jorge Nieto sobre estos nuevos parlamentarios, y cuán aceptadas son sus expresiones y posiciones sobre política y coyuntura –por ejemplo, sobre el indulto a Pedro Castillo– entre los miembros de su bancada? “Lo sabremos en un futuro próximo”. ¿Cuántos de ellos son y se mantendrán en el centro-centro? “También lo sabremos pronto”.

Es altamente deseable que esta bancada, al igual que las demás, mantenga unidad, coherencia y consistencia, ya sea desde la oposición o el oficialismo, y que pueda realizar un trabajo responsable y serio en provecho del país. Sin embargo, desde nuestra perspectiva, resulta muy complejo anticipar hoy lo que ocurrirá en el Congreso entre las distintas bancadas, e incluso dentro de cada una de ellas, a partir del momento en que se proclame al próximo Presidente de la República. Un ejemplo concreto: un diputado electo de Ahora Nación ha declarado, de manera pública y abierta, que se siente más alineado con los postulados de la centroderecha que con los que expresa y proclama el líder de la agrupación que lo llevó al Parlamento. Aún se desconoce el desenlace de esta confesión pública, pero constituye una señal de alerta de la que, seguramente, su futura bancada y el partido que lo promovió ya han tomado nota. También es válido cuestionarse qué sucederá con las bancadas de Juntos por el Perú y Obras, ahora que sus líderes han perdido la influencia que tenían cuando eran candidatos con posibilidades de llegar a la Presidencia. Esto ocurre en un contexto en que el primero continúa impugnando los resultados electorales, mientras el segundo apunta a postular a la Alcaldía de Lima. Y todo ello sin mencionar la incertidumbre razonable que existe sobre el eventual liderazgo de Antauro Humala en una parte de la bancada de ambas agrupaciones. Las juntas preparatorias despejarán muchas de estas dudas cuando se discuta la elección de la Mesa Directiva y la presidencia de las comisiones. En esos espacios suelen formarse o quebrarse alianzas, como ocurrió con Renovación Popular al inicio del quinquenio pasado. Fuerza Popular, por ser la bancada más organizada y cohesionada —con contadas excepciones—, buscará nuevamente tener “socios” o “amigos cercanos” en el nuevo Congreso, estrategia que le rindió frutos en el Parlamento que se va. Presidir las cámaras o manejarlas a través de aliados es una alternativa que ya evaluaron. Surgen entonces preguntas clave: ¿Renovación Popular o Buen Gobierno podrían sumarse a una lista con Fuerza Popular para presidir las mesas directivas y enfrentar a la izquierda? ¿Alguna bancada o grupo de izquierda intentará emular a Perú Libre y conseguir un asiento en la mesa junto a Fuerza Popular? Las apuestas están abiertas y desde ahí observaremos las tendencias y los acuerdos. Políticamente, lo más razonable sería que Fuerza Popular no fuerce un manejo directo o indirecto de las cámaras, pero nunca se sabe. Tampoco se sabe qué podrían hacer otras bancadas, ya sea por coherencia política o por la tentación de acercarse al poder y al dinero estatal, como ha ocurrido en los últimos años. La incertidumbre sobre las decisiones de cada grupo, sumada a la experiencia reciente, mantiene el panorama abierto a múltiples escenarios. La duda también se extiende a cada parlamentario en lo individual. Aunque se modificaron las reglas para “evitar” el transfuguismo, “hecha la ley, hecha la trampa”. Falta poco para saber qué sucederá. Se espera que se rompa la tendencia de que cada nuevo Congreso es peor que el anterior; ojalá las bancadas y los legisladores den una grata sorpresa y corrijan casi todo lo que ha hecho y sigue haciendo el actual Parlamento. Sin embargo, al hablar del Congreso, preferimos citar el conocido aforismo: mejor historiador que profeta. Enrique Castillo es periodista. Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor. Enrique Castillo

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