Una grieta de aproximadamente 3.500 kilómetros de longitud, conocida como el Rift de África Oriental, está fragmentando el continente africano desde el Mar Rojo hasta Mozambique. Este proceso, que podría dar origen a un nuevo océano en millones de años, avanza a una velocidad de 7 milímetros por año, casi al mismo ritmo que crecen las uñas de los pies, según reportes científicos.

El fenómeno tectónico comenzó hace 35 millones de años debido a tensiones en la capa más externa de la Tierra. De acuerdo con la Sociedad Geológica de Londres, esta expansión tectónica ha debilitado la superficie terrestre, lo que eventualmente llevaría a la formación de una cuenca oceánica. Un artículo publicado en The Conversation explica que la ruptura es producto de una fuerza de extensión horizontal en la litosfera: la capa más externa del planeta se estiró y adelgazó hasta romperse, creando el valle del Rift.

Vista aérea de un desfiladero en el Valle del Rift de África Oriental, en Engaruka, Tanzania. Foto: Ulrich Doering/Alamy

En Kenia ya se observan evidencias de este movimiento: apareció una grieta que, según los expertos, sería el resultado del deslizamiento de las placas tectónicas. Sin embargo, los científicos aclaran que se trata de un proceso extremadamente lento que tomará millones de años en completarse.

En Kenia apareció una grieta que se cree que es el resultado del deslizamiento de las placas tectónicas. Foto: Thomas Mukoya/Newscom

A pesar de la magnitud de la fractura, que ya se observa desde el espacio, la separación total de África en dos continentes y la aparición de un nuevo océano es un evento geológico que ocurrirá en una escala de tiempo de millones de años.

Las estructuras geológicas del Gran Valle del Rift en África Oriental. Foto: JGR Solid Earth

Las estructuras geológicas del Gran Valle del Rift en África Oriental. Foto: JGR Solid Earth

Según Lucía Pérez Díaz, especialista en dinámica de fallas, "las fisuras son la etapa inicial de una ruptura continental y, si tienen éxito, pueden conducir a la formación de una nueva cuenca oceánica". Este proceso, que también genera vulcanismo y actividad sísmica, está impulsado por una gran columna de manto que asciende bajo la grieta, debilitando y rompiendo la capa sólida. Dicho fenómeno, registrado en estudios geofísicos, se conoce como ‘superoleaje africano’.

En cuanto al plazo para la formación del nuevo océano, la separación continental tomaría decenas de millones de años. Cinthya Ebinger, catedrática de geología de la Universidad de Tulane, en Estados Unidos, lo compara con el crecimiento de las uñas de los pies: "Ocurre al mismo ritmo". Así, el continente tardaría aproximadamente 10 millones de años en dividirse por completo. No obstante, algunos investigadores consideran que la ruptura podría acelerarse o detenerse debido a la dinámica de las fuerzas geológicas.

La actividad tectónica del rift de África abrió paso al lago Tanganica entre El Congo y Tanzania. Foto: ESA

La actividad tectónica del rift de África abrió paso al lago Tanganica entre El Congo y Tanzania. Foto: ESA

Ken Macdonald, experto en Ciencias de la Tierra, explicó a Live Science que aún se desconoce si la división continuará al ritmo actual. “Lo que no sabemos es si esta división continuará al ritmo actual, para eventualmente abrir una cuenca oceánica, como el Mar Rojo, y luego a algo mucho más grande, como una versión pequeña del océano Atlántico. ¿O podría acelerarse y llegar más rápido? ¿O podría detenerse?”, señaló. La grieta, visible incluso desde el espacio, es monitoreada en tiempo real por las mediciones satelitales de la NASA y la ESA. Con precisión milimétrica, los científicos rastrean el movimiento de las placas tectónicas para definir la cronología del proceso de rifting y entender cómo se separarán las masas continentales de África Oriental. Por esta gran falla pasan países como Mozambique, Malawi, Tanzania, Zambia, Burundi, Ruanda, Uganda, República Democrática del Congo (RDC), Kenia y Etiopía.

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