El Perú registró su desempeño más bajo en la historia del Índice de Competitividad Mundial, elaborado por el Institute for Management Development (IMD) y Centrum PUCP, al ubicarse en el puesto 60 de 70 economías evaluadas. El país redujo su puntaje de 45.89 a 43.33 respecto al año anterior, pese a avances puntuales en algunos indicadores.
El ranking analiza cuatro pilares: desempeño económico, eficiencia del gobierno, eficiencia de negocios e infraestructura. En el primero, Perú logró su mejor resultado relativo: avanzó tres posiciones hasta el puesto 44, con 51.72 puntos. La estabilidad de precios, que ocupa el puesto 11 a nivel global, sigue siendo una fortaleza clave, junto al factor empleo (puesto 36) y la economía nacional (puesto 44). No obstante, el comercio internacional retrocedió al puesto 54, lo que, según el reporte, confirma que la recuperación macroeconómica todavía no se traduce en una dinámica más sólida ni en una mayor sofisticación productiva, en comparación con las ganancias del periodo en otros países.
En contraste, la eficiencia del gobierno retrocedió al puesto 60, aunque su puntaje mejoró ligeramente de 35.78 a 36.48. El IMD señala que el problema principal se concentra en los componentes institucionales y sociales. La legislación para los negocios cayó al puesto 64 y el marco social al puesto 63. El resultado más severo se observa en los riesgos de inestabilidad política, así como en soborno y corrupción, donde el Perú ocupa el último lugar del ranking.
La evolución histórica del Perú en el Índice de Competitividad del IMD, entre 2008 y 2026, confirma una tendencia descendente persistente, apenas interrumpida por mejoras puntuales de corto alcance. El país alcanzó su puntaje más alto en 2011, con 62.7 puntos, gracias a una coyuntura externa favorable y cierta estabilidad macroeconómica interna. En cuanto a posición relativa, su mejor desempeño se registró en 2008, cuando se situó en el puesto 35 entre 55 países. Desde entonces, el retroceso ha sido constante, lo que evidencia una pérdida progresiva de dinamismo competitivo, tanto frente a su propio desempeño pasado como respecto al resto del mundo. El retroceso se ha acentuado desde 2015, cuando el país dejó de capitalizar los beneficios de sus reformas anteriores, y ha continuado cayendo en el ranking incluso en periodos en los que el crecimiento económico fue positivo. El promedio del Perú entre 2008 y 2026 es de 53.5 puntos. Desde 2020, todos los resultados anuales se encuentran por debajo de ese promedio; el valor más alto del tramo fue 54.87 en 2020 y el más bajo, 43.33 en 2026. Revertir este patrón de retroceso requiere algo más que una estabilización macroeconómica: exige una estrategia de cambio estructural basada en instituciones robustas, infraestructura eficiente, educación de calidad y un entorno regulatorio propicio para la innovación, acompañada de una visión de largo plazo que trascienda los ciclos políticos.
La infraestructura es el pilar más débil. El Perú retrocede dos posiciones y cae al puesto 65, con una disminución de puntaje de 20.04 a 17.57. Las brechas más críticas se observan en el acceso al agua, la infraestructura sanitaria, científica y educativa, y las habilidades lingüísticas; indicadores en los que el país llega al puesto 69 de 70 países. Este resultado confirma que la infraestructura física, tecnológica, sanitaria y educativa sigue limitando la productividad y la calidad del crecimiento y, en particular, comprometiendo la competitividad del país en el mediano y largo plazo.
En el frente de eficiencia de negocios, el Perú mejora del puesto 60 al 59 y eleva su puntaje de 23.05 a 25.02. Sin embargo, este avance es insuficiente frente a los rezagos acumulados. Productividad y eficiencia se ubican en el puesto 66; finanzas, en el puesto 65; y prácticas administrativas, en el puesto 61. El mercado laboral muestra una recuperación más clara al subir ocho posiciones hasta el puesto 44, aunque sigue lejos de los niveles que el país tuvo al inicio de la serie histórica en el año 2008.
Evolución de Perú en el Ranking de Competitividad 2026.
En el contexto sudamericano, Perú comparte puntajes cercanos a Colombia en desempeño económico, pero se diferencian por la eficiencia del gobierno: Colombia ocupa el puesto 68 en ese pilar, uno de los más rezagados. Argentina, que subió al puesto 58 con 46.90 puntos, sigue lastrada por un marco institucional frágil y baja eficiencia económica. Venezuela, con 22.45 puntos, cierra el ranking mundial en el puesto 70 y registra puntajes nulos en eficiencia del gobierno.
Chile lidera la región en el puesto 43 con 63.07 puntos. Le siguen Argentina (58), Colombia (59) y Perú (60) con 43.33 puntos. México se sitúa en el 62 con 42.85, Brasil en el 65 con 40.15 y Venezuela cierra la tabla. El informe advierte que el desafío para el próximo quinquenio es transformar las fortalezas macroeconómicas en una plataforma para el crecimiento inclusivo y la generación de oportunidades. La competitividad no dependerá solo de mantener la estabilidad, sino de construir una economía más productiva, innovadora, diversificada y capaz de generar bienestar para toda la población.
Perú se ubica en cuarto lugar dentro de LATAM.
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