Bajo el título 'Pronabec sí transforma vidas: 25 historias de éxito', se ha publicado un libro que recoge las experiencias de beneficiarios de Beca 18. Entre ellos destacan Efraín Ticlla Alanya, Marleni Paniura Valverde y César Taype Matamoro, quienes provienen de inhóspitas zonas andinas y encontraron en la educación una oportunidad para servir a sus comunidades de origen.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Efraín Ticlla Alanya, un empresario peculiar que nació en Comuhuillca, una pequeñísima comunidad de campesinos quechuahablantes difícilmente ubicable en los mapas. Esta aldea está situada a 3.792 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Paucarbamba, provincia de Churcampa, Huancavelica. Es un lugar donde todo está en contra de la gente y reina la extrema pobreza.
Contra todos los pronósticos estadísticos, Efraín Ticlla superó las vallas que impiden aspirar a una mejor vida. Cuando tuvo uso de razón, en lugar de abandonar la comunidad —como suelen hacer los jóvenes de pueblos inhóspitos— y no volver más, construyó un proyecto con la participación de los campesinos de Comuhuillca, su lugar de origen donde llegó al mundo.
La salida la encontró en la escuela, que era la puerta de ingreso a sus sueños y a los de su comunidad, que son los mismos, como luego comprobaría. “Al ver las dificultades que atravesaba mi comunidad, especialmente la injusticia de vender sus productos como la papa a precios que ni siquiera cubrían los costos de producción, entendí que algo tenía que cambiar. Fue allí cuando nació en mí la convicción de crear una solución real”, relató Efraín Ticlla Alanya.
Conquistando el mundo
La historia de Efraín Ticlla Alanya podría figurar en publicaciones como 'Forbes' o 'Fortune', o en periódicos como 'The Wall Street Journal' o 'Financial Times', pues es un héroe anónimo de la economía en beneficio de su propia comunidad. Un ejemplo que, según se destaca, debe convertirse en política, publicarse y replicarse en todo el país. Con el respaldo de Beca 18, Ticlla estudió Negocios Internacionales y encontró las herramientas para que las variedades de papa nativa de su pueblo se vendieran al precio justo, lo que lo llevó a formar Agrohuillca.
“Cada paso que doy con Agrohuillca es un recordatorio de mis raíces, de las madrugadas heladas, de la magnitud de las lluvias en las cordilleras, de los campos sembrados por manos trabajadoras, de la esperanza de mis padres, del ejemplo que quiero dejar a mi familia y, sobre todo, de lo que la educación puede lograr cuando se convierte en oportunidad real”, declaró. “Mi historia está recién comenzando. Pero si algo tengo claro, es esto: cuando uno entiende de dónde viene, sabe exactamente hacia dónde quiere llegar. Siempre resalto mi identidad, mis raíces, y es algo que me gusta transmitir a los jóvenes cuando me piden que les dé unas palabras. Yo les digo: nunca olviden de dónde vienen, y, sobre todo, nunca olviden a las personas de ese lugar de donde vienen”, sostuvo.
La extraordinaria experiencia de Efraín Ticlla Alanya forma parte de 'Pronabec sí transforma vidas: 25 historias de éxito', publicación del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) que destaca los logros de becarios de distintos territorios y culturas de nuestro país, diverso, contradictorio y desafiante.
Desde el corazón de la comunidad
En el caso de Marleni Paniura Valverde, de la comunidad campesina José Carlos Mariátegui, en Apurímac, Beca 18 le permitió estudiar Electrotecnia Industrial. Luego de convertirse en profesional en grandes empresas, dirigió su interés a ofrecer educación a los sectores menos favorecidos, fundando así el Centro de Formación y Servicios Niuver Perú, en Curahuasi, Apurímac.
Marleni Paniura podría haber optado por trabajar en Lima, pero eligió mirar hacia su pueblo. A través de Niuver Perú, impulsa emprendimientos sostenibles con tecnología dirigidos a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores. “Este sueño comenzó cuando ejercía la docencia en un colegio público. Tuve contacto directo con realidades de carencia económica, alcoholismo, familias fracturadas y niños asumiendo roles de adultos, que también fueron mi entorno social. Entendí que somos una sociedad repitiendo patrones y que la única forma de romper ese ciclo es a través de la educación, pero no necesariamente la tradicional”, relató según el libro de Pronabec.
“Frente al fenómeno de la migración masiva por falta de oportunidades, Niuver Perú surge para transformar el potencial de nuestro distrito y región. Aplicamos una metodología donde la técnica se fusiona intrínsecamente con el soporte psicosocial y la responsabilidad ambiental”, explicó. Y agregó: “No solo buscamos la superación económica mediante oficios de rápida inserción; nos enfocamos en el desarrollo integral de la persona, desmantelando barreras mentales y sociales. Nuestra misión es formar individuos”.
El denominador común entre los beneficiarios de Beca 18 es que, tras alcanzar sus metas, como César Taype Matamoro —quien se convirtió en ingeniero Forestal y Ambiental—, retornan a sus comunidades de origen para compartir lo aprendido, como un pago a la tierra. “Mi historia comenzó en una estancia humilde en las alturas de Huancavelica, donde la tierra, el viento y los árboles hablan más claro que las palabras. Ahí crecí, rodeado del ejemplo silencioso de mis abuelos, quienes sin discursos me enseñaron a amar y respetar la naturaleza. Observé y aprendí que cada planta tiene un propósito, que cada río tiene memoria, y que cuidar la tierra es, en el fondo, cuidarnos a nosotros mismos”, narró César Quispe, otro de los protagonistas del libro de Pronabec.
“Al ingresar a la Universidad Nacional del Centro del Perú, logré ser parte de la primera generación de becarios del Pronabec. Beca 18 fue más que un apoyo económico; partió en dos mi historia: un antes lleno de incertidumbre y un después lleno de posibilidades”, recordó César Taype. Con el objetivo de retribuir las enseñanzas, experiencias y el amor recibido de su familia y comunidad, fundó la Asociación Ecosostenible Evergreen, un emprendimiento que recicla madera y promueve iniciativas como la reforestación. “Beca 18 no solo transformó mi vida, transformó la historia de mi familia. Yo soy el primero en romper un ciclo, pero estoy seguro de que no seré el último”, dijo, esperanzado. Taype sabía que obtener el título profesional no era la consagración definitiva. “Hoy, desde este presente lleno de retos y oportunidades, miro atrás con gratitud, entiendo que mis experiencias me trajeron hasta aquí y se transformaron en propósito”, manifestó. “Seré millonario el día en que haya ayudado a sembrar un millón de árboles, porque mi riqueza no está en lo que poseo, sino en lo que puedo dejar”, apuntó, al relatar una historia inspiradora para todos los becarios. Libro Pronabec transforma vidas
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