Dos tumbas de aproximadamente 5.000 años de antigüedad, descubiertas en el yacimiento arqueológico de Jabal al-Tayr, en la gobernación egipcia de Minya, podrían aportar nuevas pistas sobre el origen de la arquitectura que siglos más tarde daría forma a las emblemáticas pirámides de Giza. Los hallazgos, realizados por un equipo del Consejo Supremo de Antigüedades, han permitido a los investigadores examinar estructuras funerarias que permanecieron selladas durante milenios.

Según los arqueólogos, estos enterramientos pertenecen al Periodo Dinástico Temprano y ofrecen información sobre la evolución de las construcciones funerarias antes del surgimiento de las grandes pirámides. El faraón Narmer, considerado el primer gobernante de un Egipto unificado, llegó al poder al inicio de ese periodo, varios siglos antes de que se levantaran los monumentos de Giza.

La tradición de construir tumbas en el antiguo Egipto comenzó mucho antes de la edificación de las pirámides. Hacia el año 3100 a. C., las primeras sepulturas consistían en fosas sencillas revestidas con ladrillos y cubiertas con yeso. Más adelante, durante la Primera Dinastía, empezaron a edificarse sepulcros más grandes para la realeza en Abidos y para los nobles en Saqqara.

Los hallazgos en Jabal al-Tayr permiten a los arqueólogos estudiar la evolución de las tumbas egipcias antes de la construcción de las grandes pirámides. Aunque las pirámides de Giza son el símbolo más reconocido del antiguo Egipto, estos descubrimientos muestran que la práctica de erigir estructuras funerarias monumentales tiene raíces mucho más antiguas.

Las pirámides son las estructuras más emblemáticas del antiguo Egipto. Foto: Wikimedia Vista de las estructuras descubiertas. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades

Vista de las estructuras descubiertas. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades

Los arqueólogos consideran que las semejanzas entre ambas construcciones podrían indicar que este estilo arquitectónico comenzó a extenderse por distintas regiones de Egipto incluso antes de que el norte y el sur estuvieran unificados. Las dos tumbas descubiertas en Jabal al-Tayr presentan características muy parecidas a la tumba del faraón Hor-Den, construida alrededor del año 2950 a. C. en Abidos. De acuerdo con el artículo, la tumba de Hor-Den fue la más grande de la Primera Dinastía e incluía un anexo ceremonial, dos amplias salas de almacenamiento y otras 133 cámaras alrededor de la cámara funeraria principal.

Estas estructuras mantenían cámaras funerarias subterráneas, pero incorporaban además mastabas, edificaciones situadas sobre la superficie que servían para almacenar objetos funerarios y reflejaban la posición social del difunto. Las mastabas se edificaban con ladrillos de adobe o piedra. En el caso de las tumbas de Jabal al-Tayr, fueron levantadas con bloques de piedra transportados hasta el lugar por los trabajadores.

Restos encontrados en el yacimiento arqueológico en Egipto. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades

Restos encontrados en el yacimiento arqueológico en Egipto. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades

Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la excavación fue la forma en que se construyeron los muros de la primera tumba. Su base era más ancha y gruesa, mientras que las paredes se hacían progresivamente más delgadas hacia la parte superior, una técnica que sugiere que sus constructores comprendían cómo distribuir el peso de la estructura. Aunque quienes levantaron estas tumbas nunca imaginaron las futuras pirámides, el artículo señala que pudieron sentar las bases de los conocimientos arquitectónicos que harían posible esas construcciones monumentales.

Vista general de las estructuras descubiertas. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades

Vista general de las estructuras descubiertas. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades

En la segunda tumba, la mayoría de los bloques originales permanecen en su lugar, lo que podría ofrecer nuevos datos a medida que avancen las investigaciones. En la primera, en cambio, parte de los bloques fueron retirados posteriormente, posiblemente para reutilizarlos en otras construcciones. Aun así, los restos conservados permitieron identificar marcas de óxido producidas durante el corte y el tallado de la piedra, además de refuerzos de madera en los muros: algunos sostenían secciones individuales de las paredes, mientras que otros recorrían toda su longitud.

Las excavaciones en Jabal al-Tayr también revelaron enterramientos predinásticos con restos humanos, en su mayoría esqueletizados, que estaban colocados en posición encogida y envueltos en esteras vegetales. Junto a ellos aparecieron recipientes de cerámica con bordes negros, un rasgo característico de los periodos Naqada II y Naqada III, anteriores a la Primera Dinastía. Asimismo, los arqueólogos identificaron enterramientos correspondientes al Periodo Tardío que aún conservaban restos de ataúdes de madera, lo que indica que el lugar fue utilizado como cementerio durante diferentes etapas de la historia del antiguo Egipto.

Mientras las excavaciones continúan, el Ministerio de Turismo señaló en una publicación en Facebook que "Se está trabajando en el sitio para revelar más de sus secretos", una labor que podría aportar nuevos hallazgos sobre los orígenes de la arquitectura funeraria egipcia.

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