Un grupo de científicos estableció un nuevo récord mundial tras hallar misteriosos huevos de color negro a 6.200 metros de profundidad en el océano Pacífico. El descubrimiento, ocurrido en la fosa de las Kuriles-Kamchatka, en el noroeste del Pacífico, permitió conocer por primera vez las primeras etapas de vida de gusanos planos que habitan en la zona abisal.

Los investigadores recuperaron varias cápsulas de huevos, también llamadas capullos, del lecho marino. En su interior encontraron restos de gusanos planos, lo que demostró que estos animales viven a una profundidad nunca antes registrada para especies de vida libre. Los embriones se encontraban en diferentes etapas de desarrollo al ser recuperados.

Los científicos encontraron misteriosos huevos negros y viscosos bajo el océano. Foto: iStock/Tammy616

El hallazgo comenzó como un enigma. El doctor Yasunori Kano, de la Universidad de Tokio, descubrió los extraños huevos mientras operaba el vehículo submarino controlado a distancia (ROV) Hakuho-maru. Sin saber exactamente de qué se trataba, entregó las muestras al doctor Keiichi Kakui, de la Universidad de Hokkaido, quien participó en el estudio.

Huevos negros hallados en el abismo del Pacífico revelan un nuevo récord mundial de gusanos. Foto: Dr. Keiichi Kakui

"Cuando los vi por primera vez, como nunca había visto capullos de gusanos planos (y no sabía cómo eran), pensé que podrían ser protistas o algo parecido", explicó Kakui a IFL Science.

El investigador relató que el verdadero origen de las cápsulas se reveló tras examinarlas en el laboratorio. “Cuando las observé bajo un estereomicroscopio, corté una de ellas y salió una sustancia parecida a un líquido lechoso; después de manipular ese material con una pipeta, encontré unos frágiles cuerpos blancos dentro de la cápsula y fue entonces cuando comprendí que se trataba del capullo de unos platelmintos. En ese momento no sabía lo excepcional que era este hallazgo ni podía identificar a qué grupo pertenecían. Tenía muchas ganas de estudiarlos al regresar a mi laboratorio”, señaló. Los análisis posteriores revelaron un récord mundial. Las cápsulas fueron trasladadas a la Colección de Invertebrados del Museo de la Universidad de Hokkaido, donde los investigadores lograron extraer cuatro huevos intactos adheridos a las rocas. Dentro encontraron restos de gusanos planos. Uno de los ejemplares fue conservado en etanol para su análisis microscópico, mientras que otros dos fueron utilizados para extraer ADN. Los resultados permitieron identificar que pertenecían al suborden Maricola, dentro del orden Tricladida. Este hallazgo convirtió a estas especies en los gusanos planos de vida libre encontrados a mayor profundidad en el mundo. Capullos de gusanos planos de aguas profundas, recolectados a unos 6200 metros de profundidad. (a) Cápsulas de huevos sobre un fragmento de roca. Foto: Biology Letters Capullos de gusanos planos de aguas profundas, recolectados a unos 6200 metros de profundidad. (a) Cápsulas de huevos sobre un fragmento de roca. Foto: Biology Letters Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica Biology Letters.

Criaturas de las profundidades se desarrollan igual que las de aguas poco profundas

El estudio no solo estableció un récord, sino que también reveló un aspecto inesperado: el desarrollo temprano de los gusanos de las profundidades es muy similar al de especies que viven cerca de la superficie. “Este estudio proporciona el registro más profundo de gusanos planos de vida libre y la primera información sobre sus primeras etapas de vida en la zona abisal, que resultaron ser muy similares a las de las formas que habitan en aguas poco profundas”, escribieron Keiichi Kakui y la coautora Aoi Tsuyuki. Los investigadores añadieron que “esta similitud en el desarrollo entre los entornos relativamente benignos de aguas poco profundas y los extremos ambientes abisales sugiere que los triclados que se adaptaron a estos últimos enfrentaron principalmente desafíos fisiológicos y/o ecológicos, más que de desarrollo”.

Aún quedan muchas muestras por investigar

El equipo considera que este hallazgo podría ser solo el comienzo. Durante la misma expedición científica se recuperaron numerosas muestras que todavía esperan ser estudiadas. “Durante la expedición en la que encontramos los capullos se recogieron muchas otras muestras valiosas. Voy a continuar con su investigación”, concluyó Kakui.

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