“Normalmente, lo que se ha hecho en la industria es aislar los grandes equipos (del alcance) de terceros o personas externas, pero eso es cada vez es menos factible; es necesario instalar algunos softwares en nuevos equipos, hacerlo ahora es una operación mucho más delicada”, comentó Raúl Jacob, vicepresidente de Finanzas y CFO de Southern Peru Copper Corporation. Sobre los riesgos actuales, Jacob señaló que “en cuanto a riesgos, el primer punto es ciberseguridad; tenemos la gran preocupación de que hay un mayor ataque de lo que parece y es algo sorprendente”.

Martín Grisolle, CEO de Hunt Oil Company, respaldó esa visión al afirmar que los ciberataques obligan a una política permanente de gestión de riesgos; de lo contrario, “siempre se llegará tarde”. Reveló que su compañía recibe “2,500 ataques más o menos por minuto, y eso es lo que les pasa a todos los negocios importantes”. “Todos necesitamos tener algún tipo de cobertura”, agregó.

El objetivo principal de estos ataques, según Daniel Chicoma, experto en marketing digital y comercio electrónico, es el robo de datos. “Apuntan a cualquier información que comprometa a la empresa, datos internos, de operaciones, de clientes, para después vendérselos; es como una extorsión”, indicó. Chicoma detalló que se realizan múltiples ataques con diferentes fines, como hacer caer páginas web, obtener claves de acceso o capturar información sensible.

Cada empresa maneja su propia gestión de riesgos, refirió Jacob. “Lo que menos se quiere es salir a buscar soluciones cuando las papas queman. No estamos obsesionados en hedgear (proteger) todas nuestras operaciones, pero sí es parte de nuestra estrategia”, expresó.

En el Perú Banking & Finance Summit 2025, organizado por El Dorado Investments, diversos especialistas abordaron la transformación digital y los ciberataques que enfrentan las grandes empresas. Michela Casassa, CFO de Intercorp Financial Services e Interbank, señaló que la pandemia clarificó los planes de contingencia corporativos. “Una de las cosas que más ha cambiado es que antes estabas acostumbrado a planear las cosas en un arco temporal, tres o cinco años, y ahora debes estar haciendo múltiples escenarios, hay una mayor capacidad de adaptación”, resaltó. Por otro lado, Martín Grisolle, de Hunt Oil Company, afirmó que la integración de la inteligencia artificial en la cultura empresarial aún está en proceso. “De nada sirve hablar de un acceso de la compañía a ChatGPT o Copilot, si no introducimos a cada uno de los grupos que la conforman. Finanzas, operaciones, seguridad, todos deben empezar a adoptar estas tecnologías”, indicó. Raúl Jacob, de Southern Copper, sugirió como punto de partida entender bien qué hacen las distintas tecnologías e implementar únicamente aquellas que resulten beneficiosas para la firma. Foto: Andina. Zulema Ramirez Huancayo linkedin

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