Cuando una empresa inicia sus operaciones, lo hace con la meta de generar valor a través de una actividad económica. En el trayecto hacia la rentabilidad deseada, es frecuente que surjan dificultades que lleven los números y balances a terreno negativo. No obstante, si los esfuerzos se encaminan correctamente, en algún momento se alcanzará la meta que marca el punto de equilibrio.

Este concepto empresarial se refiere al nivel de actividad donde los ingresos son iguales a los costos, es decir, no existe ganancia ni pérdida. En términos prácticos, el punto de equilibrio es el momento en que una empresa cubre sus costes fijos y variables, logrando que los ingresos y los egresos estén al mismo nivel. A partir de ahí, los rendimientos de la empresa, producto o servicio comienzan a generarse.

Según el portal Hubspot de España, el punto de equilibrio no debe verse como una línea de meta, sino como “un nuevo punto de partida del que las empresas pueden partir con mayor confianza en sus productos o servicios”. Además, resulta fundamental porque permite evaluar la rentabilidad del negocio. Calcular el punto de equilibrio le indicará a la organización cuánto necesita vender para empezar a generar ganancias.

El punto de equilibrio es un término que sirve para definir el momento en que una empresa cubre sus costes fijos y variables (Foto: ShutterStock)

El punto de equilibrio es un concepto que hace referencia a un nivel de ventas en el cual tanto los costos fijos como los variables están cubiertos. A partir de superar este punto, la empresa comenzará a obtener réditos. Como resalta El Economista de México, “La importancia de hallar el punto de equilibrio es que, a partir de ese logro, el producto, con este volumen mínimo de producción y venta, será rentable para la empresa y así se mantendrá en la medida en que la empresa consiga sostener el ritmo en la producción y las ventas”.

Para calcularlo, la fórmula consiste en dividir los costos fijos entre la diferencia del precio de venta por unidad y el costo de venta por unidad. Por ejemplo, si una empresa vende cierto producto en $50, con un costo variable por unidad de $35 y un costo fijo de $7,500, el cálculo sería: $7,500 / ($50 – $35) = 500. En este caso, la empresa necesitaría vender 500 unidades de su producto a $50 para alcanzar el punto de equilibrio.

Los rendimientos de una empresa, producto o servicio comienzan cuando el negocio alcanza este punto de equilibrio (Foto: iStock)

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