Sentirse saludable, hacer ejercicio o no presentar molestias urinarias no garantiza estar libre de cáncer de próstata. Los especialistas advierten que esta enfermedad suele desarrollarse de forma silenciosa durante sus primeras etapas, cuando las posibilidades de tratamiento y control son mayores. En el Perú, esta falsa percepción continúa retrasando el diagnóstico oportuno de una enfermedad que constituye el segundo tipo de cáncer más frecuente entre los hombres.
Las cifras oficiales reflejan la gravedad de la situación. Solo entre enero y marzo de 2026, EsSalud registró 880 nuevos diagnósticos y 160 fallecidos por esta enfermedad en sus establecimientos. Además, según el Ministerio de Salud (Minsa), el 75% de los pacientes atendidos en el sistema público llega con cáncer de próstata en estadio IV, la fase más avanzada de la enfermedad. “Las cifras revelan un panorama crítico en el que es necesario poner el foco en la detección temprana. En el país todavía no existe una cultura de chequeo oportuno en salud masculina. El cáncer de próstata suele desarrollarse silenciosamente durante sus primeras etapas, cuando las posibilidades de tratamiento y control son mayores”, explicó el Dr. Jorge Ramos, jefe del Servicio de Urología del Hospital Alberto Barton, operado por IBT Group.
Los especialistas identifican varias creencias erróneas que contribuyen a retrasar la consulta médica. Una de ellas es pensar: “Si no tengo síntomas, no necesito revisarme”. Sin embargo, el cáncer de próstata puede desarrollarse sin producir molestias durante años, por lo que los chequeos preventivos no deben depender de la aparición de síntomas. Otro mito común es creer que “ir al urólogo significa pasar directamente por un tacto rectal”. La primera evaluación generalmente incluye una entrevista médica, revisión de antecedentes personales y familiares, además del análisis del antígeno prostático específico (PSA) mediante un examen de sangre. El tacto rectal se indica únicamente cuando el médico considera que es necesario.
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“El PSA reemplaza todos los demás exámenes”
El proceso de detección del cáncer de próstata suele iniciarse en atención primaria o medicina familiar. Durante la consulta, el médico evalúa los antecedentes personales y familiares, solicita el examen de PSA y determina si el paciente debe ser derivado al especialista en urología. Cuando existen valores elevados del PSA o factores de riesgo, el urólogo puede indicar estudios adicionales como el tacto rectal, una resonancia multiparamétrica o una biopsia de próstata para confirmar o descartar la enfermedad.
Detectar el cáncer en etapas tempranas permite ofrecer tratamientos más oportunos y mejorar las probabilidades de control. El PSA permite estimar el riesgo de cáncer, pero no confirma el diagnóstico por sí solo. Su interpretación debe complementarse con la edad del paciente, antecedentes familiares, examen clínico y otros estudios cuando corresponda.
Además de los controles médicos, los especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables como mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente y controlar enfermedades como la diabetes o la hipertensión. Asimismo, advierten que los remedios caseros o productos naturales no han demostrado prevenir el cáncer de próstata.
El especialista enfatiza que los hombres en edad de control preventivo no deben esperar la aparición de molestias para acudir a una evaluación. Si existen síntomas urinarios, la consulta con el urólogo debe realizarse sin importar la edad.
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