En una entrevista para el pódcast Modo UP, de la Universidad del Pacífico, el presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, evaluó el panorama institucional del país en medio de la transición de gobierno. Si bien reconoció la fortaleza de la política monetaria, expresó su preocupación por la situación fiscal. “La parte monetaria está fuerte, pero un fisco débil es una amenaza, no inminente, pero debilita a futuro [a la economía]”, advirtió.
El funcionario señaló que el manejo de las finanzas públicas en los últimos años, bajo responsabilidad del Ejecutivo y el Congreso, ha generado riesgos. No obstante, valoró que en el Perú persista un “consenso” sobre la necesidad de preservar la estabilidad de precios y la institucionalidad del BCRP. “Hay cierto consenso, que felizmente todavía se mantiene, sobre lo que se puede generar por la hiperinflación. Ese consenso te asegura varios años, al menos, de que haya una presión. Un consenso social en la prensa y la población que apoye que haya estabilidad”, explicó.
Velarde recordó el impacto devastador de la hiperinflación de los años ochenta: “La gente no recuerda, pero la hiperinflación fue horrible. En las pensiones, uno ganaba US$ 30,000 y luego tenía US$ 1. La capacidad de producción también se afectó. En la década de 1980 se tuvo tres años de caídas de 10%. Hubo un empobrecimiento tremendo de la población”. Pese a esa experiencia, lamentó que la memoria colectiva esté “olvidando” ese peligro, lo que debilita la defensa de la estabilidad macroeconómica.
El presidente del BCRP, Julio Velarde, advirtió que el ámbito macroeconómico “se ha debilitado”, aunque esta situación ha sido ocultada por la recuperación de los ingresos fiscales de los últimos meses. “Se tienen los mejores términos de intercambio comercial desde 1951, pero el gasto corriente ha crecido”, alertó. Este severo deterioro se ha mitigado porque hoy se tienen ingresos fiscales excepcionales, a partir de los altos precios de los metales, anotó Velarde.
“Ha crecido el gasto corriente, pero el déficit no lo ha hecho al mismo ritmo por dos factores: el fuerte ingreso fiscal por altos precios y la inversión pública que ha caído. El gasto corriente se ha ‘comido’ el espacio de la inversión pública”, mencionó. A renglón seguido apuntó al rol que ha tenido el Congreso de la República y el impulso de leyes. “Uno nota algo de eso [el olvido] en la postura fiscal. Hemos visto un Congreso que presta menos atención al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF); un Parlamento que está autorizando normas casi irresponsables; un gasto corriente creciendo fuertemente”, analizó.
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