Los cánceres gastrointestinales de inicio precoz, diagnosticados antes de los 50 años, están en aumento entre adultos jóvenes, según advierten especialistas. Aunque el cáncer colorrectal es el más común en este grupo etario, también se reporta un incremento de tumores en estómago, esófago y páncreas, así como —con menor frecuencia— en vías biliares, vesícula biliar, apéndice, intestino delgado y tumores neuroendocrinos.
“Las personas menores de 50 años también pueden desarrollar cánceres gastrointestinales. Si los adultos jóvenes observan síntomas nuevos o persistentes, es importante que sean evaluados médicamente”, señaló la oncóloga Christina Wu, del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic.
La Dra. Wu explicó que aún se investigan las causas de este incremento, pero identificó varios factores que elevan el riesgo. Entre ellos figuran trastornos hereditarios como el síndrome de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar; enfermedades como la enfermedad inflamatoria intestinal y la colangitis esclerosante primaria; y hábitos como el sedentarismo, la obesidad, una alimentación rica en alimentos ultraprocesados, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la exposición a determinados factores ambientales.
Lee: Ginecólogos plantean ampliar el esquema de vacunación contra el VSR para proteger a más recién nacidosLos avances en pruebas genéticas y perfilado tumoral están permitiendo tratamientos más personalizados contra el cáncer gastrointestinal, que incluyen terapias dirigidas, inmunoterapia y, en algunos casos, la participación en ensayos clínicos. Dependiendo del tipo de cáncer, el abordaje puede combinar cirugía, quimioterapia, radioterapia o terapia con protones. Paralelamente, investigadores de Mayo Clinic desarrollan herramientas de inteligencia artificial para mejorar la detección temprana de cánceres como el colorrectal y el de páncreas. La Dra. Wu enfatizó que “cualquier síntoma nuevo que sea persistente o preocupante debe motivar una consulta con un profesional sanitario para su evaluación”, ya que un diagnóstico temprano mejora las posibilidades de tratamiento. Entre las señales de alerta que no deben ignorarse figuran la pérdida de peso involuntaria, ictericia y dolor, vinculados al cáncer de páncreas; dolor, pérdida de peso y dificultad para comer o tragar, asociados al cáncer de estómago; y cambios persistentes en los hábitos intestinales, dolor abdominal y anemia por deficiencia de hierro, que pueden ser indicios de cáncer colorrectal. La especialista recomendó acudir al médico ante la aparición de estos síntomas persistentes.
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