Pati Lorena: Las ‘sobras’ en La Granja Vip, el Alzheimer, casi mata a su esposo, vio calato a Waldir Saenz y más Después de que Pati Lorena pasara por el Café con la Chevez y dejara revelaciones sobre La Granja Vip, el exitoso podcast de Trome recibe a una invitada que promete remecer la farándula: Melissa Klug. La popular Blanca de Chucuito llegó sin filtros y lo soltó todo: habló de su paso por el reality de convivencia de Panamericana Televisión, de su separación de Jesús Barco —padre de su última hija— y de la depresión que ambos atravesaron. También se refirió a los procesos legales con Jefferson Farfán, reveló que el expelotero ya no le pasa pensión por el mayor de sus hijos, lanzó una advertencia a Renatto Rossini Jr. ante los rumores de salidas con Samahara Lobatón y contó detalles inéditos de las semanas que pasó encerrada en Dubai por la guerra. “Ya tenía mi tiempo limitado de participación. Yo sabía que tenía que entrar, encender el gallinero y después retirarme dignamente”, dijo Melissa sobre su ingreso a La Granja Vip. Sobre la presencia de su hija Samahara en el reality, comentó: “Es que ella es así pues. Y todos querían renunciar. ¿Y qué pasó? Todos decían esto es una trafa y todo eso, está toda la familia de Samahara aquí. Bueno, ¿y? Quéjense con producción, al final quién hace todo eso es producción…”. Consultada sobre si le costó estar frente a Pamela López, Klug respondió: “Obviamente sabía que habían personas que no quería ver, pero sabes que Charito Vicentello y Ricky son personas extraordinarias, que a la hora de ponerte el contrato cómo les dices que no…”. Ante la pregunta sobre la paga, soltó: “¿Cómo les dices que no viendo tantos ceros?”. Y agregó: “Entonces dije, está bien, vamos a hacer show un ratito. En realidad es un reality show, era para hacer show…”. Sobre si sintió que iba a estallar por las cosas pasadas con Pamela, explicó: “Sabía a lo que me estaba exponiendo. Se trataba de Pamela que venía de años mencionándome y no la iba a pasar bien, pero entraba con Jesús, estaba mi hija. Hice buenos amigos ahí. De verdad que tuve bastante afinidad con Renato, con Pablo, con Shirley. A Shirley la conozco muchísimos años. Con Pati, a Pati también la conozco de los realities de baile. Ella siempre ha estado ahí. Entonces ya la conocía y eran personas que de verdad se sentía la buena vibra”. Y añadió: “En realidad, cuando entré, y me llevo un buen concepto de ella y eso nadie me lo va a quitar, a Mónica siempre la he admirado, porque la he visto por tele, no me gustaron muchas cosas que hizo, pero bueno, es parte seguramente del cansancio del reality…”. Melissa Klug en el Café con la Chevez. Foto: @Photo.Gec Respecto a Mónica Torres, y lo que Pati dijo sobre las “sobras” que la decepcionaron, Klug opinó: “Sí, esas cositas no me parecieron viniendo de ella. Yo cuando había dinámicas ahí en ‘La granja’ yo dije que la admiraba mucho, y sigue mi admiración hacia ella, pero hubo cosas que sí no me parecieron. Pero bueno, es parte de ellos, han estado 13 semanas encerrados. Entonces es parte del cansancio, del aburrimiento. Viniendo de ella no lo creería si no lo hubiera visto, pero lo vi…”. Sobre si volvería a meterse al reality, respondió: “Si vemos de nuevo unos contratitos así lo puedo pensar…”. Pero ante la posibilidad de que Pamela también esté, fue tajante: “Pero no así, de tanto tiempo. No, imposible. No puedo dejar tanto tiempo a mis hijos, yo soy la que controlo, soy todo en mi casa. Entonces mucho tiempo así no, no puedo…”. Explicó que, durante su participación, contó con apoyo: “Pero gracias a Dios estaba Melissita, está Gianella, está mi mamá, estaba mi amiga que vive conmigo, que es la Chama. Teníamos un grupo de apoyo. Entonces no se nos complicaba tanto, pero si es que nos íbamos a quedar 13 semanas no había forma…”. Aclaró que estuvo tres semanas, no un mes, y que cuando entró Jesús Barco la situación fue más tranquila. Melissa Klug en el Café con la Chevez. Foto: @Photo.Gec Al ser consultada sobre el juicio con Pamela López, Klug fue clara: “No. Mira, en realidad yo no necesito hablar de Pamela, no quisiera hablar de ella, porque no lo necesito. No es una persona que a mí me sume. Ella ya habló muchísimos años de mí. Los procesos no sé en qué quedaron. Yo de verdad los abandoné, se los dejé encargado a un abogado, le dije ya tú continúa”. Y agregó: “De verdad no es una persona que esté presente en mi día a día, tengo prioridades y tengo cosas, trabajo y mi mentalidad no está en ella. Se llevó eso a cabo en su momento, en el camino conocí a la doctora Sasieta que me ayudó con el caso de Samahara. Conversamos muchísimo, ella sí pues quiso sacarle provecho, ella tenía supuestamente una lista de 30 personas, pero a quién le funcionaba y tiene una buena mano, ayer que la conozco también. Entonces yo ya sabía que ella tenía una fijación directamente conmigo. Obviamente todos los canales no le querían preguntar por Rosángela, unas NN, no”.

“Ella se ha pintado de cuerpo entero. Como te lo dije en una entrevista por WhatsApp, ya todo el Perú sabe en realidad quién es ella. Yo particularmente no necesito hablar de ella, no me genera, no me suma. Al contrario me resta. Entonces no quisiera mencionarla. Lo que haya hecho con su vida, con su pareja, ahora lo que esté haciendo, es problema de ella…”, dispara Klug sobre la madre de sus hijos, a quien acusa de haber facturado mencionándolo. “Literalmente ella facturó mencionándome a mí. Yo creo que ya pasaron bastantes años, tres años. Entonces que se haga un nombre y que facture. Ya creo que se le acabó. También le han cerrado la boca, no puede hablar mucho de sus temas judiciales. Entonces que se dedique a trabajar y que se haga un nombre en esta jungla. Como yo digo, es bien difícil mantenerse, pero bueno, le deseo de verdad que consiga trabajo y pueda mantener a sus hijos y mantener la calidad de vida que ella ha llevado muchísimos años con sus hijos”, añade.

En otro momento, la conversación deriva hacia su relación con Jesús Barco. Klug reconoce que la pareja ha pasado por momentos difíciles, pero asegura que hoy están enfocados en un mismo camino. “Nosotros estamos enfocados en un mismo camino y queremos hacer las cosas bien. Vamos para adelante, pero si ya no se puede, como ya lo hemos conversado, pues vamos a tomar caminos diferentes”, señala. La ‘Blanca de Chucuito’ explica que sube muchas cosas a sus historias, como cuando se pelea con la Mandi o si no encuentra su café en la mañana, y que eso no necesariamente refleja una crisis con Barco. “Pero como te digo las parejas tienen sus altas y sus bajas. No me digas que todas las parejas son perfectas y no van a tener discusiones o no van a pasar por momentos difíciles…”, agrega.

Klug enfatiza que, pase lo que pase, el vínculo con Barco como padres de su hija en común nunca se perderá. “Vamos a seguir siendo padres de una hermosa niña y ese vínculo nunca se va a perder. No quisiera estar en guerra con él, porque imagínate tengo casi 12 años que estoy en guerra con el papá de mis dos hijos y no me gustaría que eso sucediera. Jesús es una persona muy presente en la vida de mis hijos, de mi hija, entonces quiero que eso continúe, estando o no estando. No quisiera llevar una mala relación con él. Hoy en día estamos bien; que sí tenemos problemas, los tenemos, pero la idea es seguir por el mismo camino…”, sostiene.

Consultada sobre si Barco padece depresión, Klug confirma que ambos han atravesado cuadros depresivos. “Sí, bueno, yo también tengo depresión y hay un montón de personas que padecen de depresión. Yo muchos años he estado con psiquiatra y he sido medicada y todo eso. Él también ha pasado por un tema fregado, se le cerraron las puertas en el fútbol, entonces estaba pasando por un momento depresivo. Ahí es cuando hubo una grieta entre nosotros, porque es cerrado, es una persona que se cierra, que no se deja ayudar, no conversa y creo que esa fue su manera de desahogarse…”, relata. Asegura que Barco sí está recibiendo terapia y tratamiento, aunque todo es un proceso. “Sí claro y es poco a poco. Todo es un proceso y mientras nos tenga a nosotros, tenga a su familia y todos tengamos salud, todo se puede, menos cuando se cierra el ataúd… Entonces mientras que todo tenga solución hay que seguir remando, ¿no? Yo no le voy a soltar la mano ya le he dicho. Son etapas, son situaciones que se han presentado y vamos a seguir juntos…”, afirma.

La entrevistadora le pregunta si ya viven juntos, a lo que Klug responde afirmativamente: “No, sí, sí vivimos juntos…”.

Melissa Klug y Jesús Barco

Klug también se refiere al ampay de Barco en Huánuco, que califica como la brecha que se abrió entre ellos. “Claro, eso fue lo que pasó, que se juntó con dos personajes que ni te menciono. Él estuvo en un lugar compartiendo con ellos, cuando no tenía que estar ahí. No debió. Magaly lo sacó, yo automáticamente reaccioné. Asumo mis errores, soy un ser humano, soy una mujer que también tiene sentimientos y fue mi reacción y dije pues, esto se acabó. Me imaginé muchas cosas y ahí es donde empieza su quiebre pues…”, explica. Sobre si pensó que la situación fue a mayores, responde: “Sí, gracias a Dios todo se solucionó. Él fue a la federación a ver su caso, no estaba implicado. Entonces le dieron la fe, que si era verdad que él no estuvo ingiriendo alcohol y que estaba en su día libre, pero yo sí no le di la fe, porque él no tenía que estar en ese lugar y mucho menos con esas mujeres…”. Klug califica lo ocurrido como una falta de respeto y reconoce que ahí empezó el distanciamiento. “Claro, es una falta de respeto y así pasó y ahí es donde empieza…”, añade.

La entrevistadora le señala que sus sentimientos son fuertes porque sigue con Barco, a lo que Klug responde: “Sí, porque conversamos. Si bien es cierto es una falta de respeto, soy yo la que decidió darle la oportunidad que me demuestre que esto no se va a volver a repetir, porque obviamente ya no estoy en la edad de perdonar infidelidades y me daría pena por su hijita, que ya no nos vería juntos…”. Klug destaca que Barco está presente en la vida de sus hijos, como cuando lo ve compartiendo con ellos en la cancha. “Hay muchas cosas que yo pongo en la balanza, me entiendes. Y sí pues, pesan más cosas de las que él hace, que sus baches. La verdad que no es infidelidad, si no es una falta de respeto, sí lo es, pero que yo perdone una infidelidad, te lo puedo asegurar que no lo voy a permitir…”, sentencia.

“Él, pero yo no. De verdad no sé qué tiene. Dios tiene que iluminarlo, tendría que pasar algo, los ángeles, la virgen, no sé, terminar con esto. Son como ya casi 12 años, es una batalla, es como un cáncer, es una batalla que no termina nunca”, confiesa Melissa Klug al referirse al conflicto legal que mantiene con Jefferson Farfán por la pensión de su hijo mayor. La situación, según ella, la desgasta emocional y económicamente. “Yo no tengo el dinero que él tiene. Yo no tengo los contactos que él tiene. Yo sí tengo que gastar en abogado, recurrir al abogado, sacar dinero o conseguir dinero, trabajar para pagar abogados y yo crío a sus hijos”, detalla.

La empresaria aclara que el exfutbolista solo pasa pensión para uno de sus hijos en común, J., porque Adriano ya es mayor de edad, aunque considera que debería seguir haciéndolo ya que su hijo está en la universidad. “Pero bueno no hablo mejor del tema”, añade. Klug asegura que ella está al cuidado de sus hijos las 24 horas del día y que el proceso judicial se ha vuelto interminable. “Es desgastante de verdad, es algo que no termina nunca y no hay manera ni siquiera poder decirte que hay una persona, decirle al abogado para conversar con el abogado ya para que termine, porque son los abogados los que ganan”, lamenta.

Consultada sobre si existe la posibilidad de un acercamiento con Farfán para conversar, Klug responde que no. “No, nosotros estamos bloqueados hace como 5 años, 4 años. No tenemos contacto para nada y mira para mi mejor que no. Debería, porque es el papá de mis hijos. O sea, siempre tendría que haber una comunicación, porque todavía tenemos un hijo pequeño, pero si no lo quiere no lo voy a obligar…”, sostiene. Aunque reconoce que lo correcto sería mantener comunicación por el bien del menor, prefiere no forzar la situación y aclara que no está hablando mal de él. “Solamente estoy diciendo que estoy hasta acá de los juicios…”, puntualiza.

Jefferson Farfán y su hijo mayor con Melissa Klug

En otro momento de la entrevista, Melissa Klug se refiere a su boda con Jesús Barco, la cual ha sido postergada en varias ocasiones. “Si está en mis planes, de verdad que estén mis planes, pero siempre llega algo…”, explica. La razón principal es la apretada agenda familiar que tienen. “Él estaba jugando, entonces solo tiene vacaciones en noviembre. Noviembre y diciembre, el 16 de noviembre cumpleaños de Gianella, 20 de noviembre Samahara, 28 de noviembre Cayetana y el 5 de diciembre y a la siguiente semana es Navidad. ¿En qué momento, a quién friego? Ah y el 12 de noviembre cumpleaños de su mamá…”, enumera.

Además, Klug menciona que en octubre también hay cumpleaños: el 3 de Azael, el 15 de Siana y el 21 de Ainara. “No hay fechas y de verdad tengo que bautizar a Cayetana y hay gastos pues, son las matinés, es el bautizo…”, agrega. Sobre los comentarios que recibe acerca de que todo lo hace mediante canje, la empresaria se defiende: “Pero la gente dice el canje, el canje. El canje se paga con la publicidad, uno paga con publicidad. Por eso es que nos buscan las marcas, las estéticas, todos los emprendedores que vienen a buscarnos a nosotras para hacerles publicidad. Eso no es que la tiene fácil, porque es canje. No, nosotros pagamos haciéndoles el contenido”.

Klug aclara que no desea una boda grande ni lujosa. “No yo te he contado mil veces ya, en la playa, mis amigos íntimos y ya está. Nadie más. La familia y ahora mis nietos y ya está. No quiero nada, después igualito van a comer, van a beber y van a rajar. Para que gastar tanta plata, mejor me voy de viaje y a mí que me encanta viajar…”, afirma. Su destino soñado para la ceremonia sigue siendo el Caribe. “Quiero de verdad. Si, no voy a tener que ver una casita que alquilen para eventos en la playa, para que me dé canje. Ya el que quiera darme canje ahí en la playa yo feliz me caso ah…”, bromea.

Melissa Klug y Jesús Barco

Respecto a si se casaría por la Iglesia, Klug es tajante: “No, no, no. Soy católica, pero no, porque por la Iglesia es una sola vez. De verdad no me jala…”. Cuenta que ya estuvo casada por civil hace años con Abel Lobatón, pero solo por trámites. “Él se iba para Arabia a jugar y tenía que hacerse el matrimonio, por civil y ahí nomás nos divorciamos…”, recuerda.

Finalmente, Melissa Klug revive la angustiosa experiencia que vivió en Dubái durante su viaje de ensueño a las Maldivas. “Casi nos quedamos. Era mi viaje de ensueño, porque yo soñaba con conocer las Maldivas, pues amiga tu regalo de cumpleaños. Yo feliz. Primero fuimos a pasear por Roma, paseamos y bueno ya es hora, es momento nos vamos. Cuatro días no más, porque queríamos estar en los hotelitos, íbamos a nadar con los tiburones, nos tiraron como conejillos de indias. Ustedes primero y felizmente no nos tragaron los tiburones”, relata.

Todo cambió un día antes de irse a las cabañas. “Dicen guerra. A Trump se le ocurre bombardear Irán y mata a los jefes. Ya bueno los mató pues, se cierra el Medio Oriente, Dubái y justo le escribo a Paula Manzanal, porque ella vive en Dubai y me dice, Meli huye, porque esto se va a poner terrible. Huyo, nos vamos, cerrado el aeropuerto. Todo el Medio Oriente está cerrado, nadie sale, entra, no hay vuelos, nada. Tienen que irse bordeando por India, por China por todos lados hasta llegar a Europa”, narra Klug, quien finalmente logró salir, aunque con dificultades y sin reembolso de los pasajes.

En medio de esa angustia, sin saber cuándo regresarían, Gianella Marquina le dio una noticia que la llenó de esperanza. “Mi hija me lo contó, porque pensaba que yo no iba a regresar. Me dio la noticia por videollamada. Mamá no sé si vas a regresar, pero te voy a dar una noticia…”, recuerda Melissa. La incertidumbre era total: “Era una incertidumbre horrible…”. Y el temor crecía con los bombardeos en Irán: “Ellos comenzaron a bombardear y si seguía la guerra, nunca paraba. Nos íbamos a quedar ahí. Fue toda una experiencia…”.

La odisea comenzó cuando, tras una semana de espera para que se abriera el espacio aéreo, las alertas se intensificaron y ya no había fecha cierta. “Comenzamos a buscar pasajes, 17 mil euros para irnos, para bordear”, relata. Sin opciones claras, buscaron la embajada, pero les dijeron que debían salir de la isla. Estaban en Malé, en Maldivas, y se trasladaron a Sri Lanka con la esperanza de encontrar más conexiones. Allí, la sorpresa: no había embajada peruana, estaba en la India. “Ya vámonos a la India, pero me comuniqué con alguien de la embajada y para la India tienes que tener visa, sino no pueden entrar…”, cuenta desolada. Así, “nos quedamos como 30 días y sobreviviendo, porque teníamos que gastar hotel, desayuno, almuerzo, comida y no te daban nada…”. La aerolínea no ofreció apoyo. La situación se volvió insostenible cuando se sumó una amiga más: “Ya era una convivencia de tres, nos estábamos sacando los ojos…”. “No nos poníamos de acuerdo. Fue terrible la convivencia, no sabíamos cuándo íbamos a regresar”.

Melissa Klug en el Café con la Chevez. Foto: @Photo.Gec

Pero la alegría de ser abuela por cuarta vez llegó justo en ese momento crítico. “Cuatro, pero Gianella ya está lograda”, dice orgullosa. A diferencia de Samahara, que “se saca el ancho por sus hijos”, Gianella “terminó su carrera hace años, ejerció también, estuvo trabajando para el Estado. Pero es más blogger, trabaja con marcas. Ahorita acaba de regresar de Chile, se fue a una alfombra roja con varias marcas y le va súper bien. Ya vive con su novio más de dos años y medio…”. En la revelación del sexo del bebé, el padre de Gianella estuvo presente, “súper emocionado”. Melissa confirma que se lleva bien con él: “Sí, yo me llevo muy bien con él y con su mujer y acaba también de tener a su bebito…”. Lo considera un buen padre: “Es que él sí ha sido un buen padre, ha estado siempre presente para Gianella y para mis hijas, para Melisa y Samara…”. Aunque no las apoyó económicamente, “ha estado presente. Si se llevaba mi hija, se las llevaba a las tres…”. Sobre la diferencia de edad entre sus hijas, precisa: “Dos años se lleva Gianella con Samajara y Samajara y Melissa se llevan un año…”.

Melissa Klug y sus hijas

En otro momento de la entrevista, se refirió a Abel Lobatón, quien fue pareja de la mamá de Delany. Consultada sobre si de adulto ha tenido un acercamiento con él, responde tajante: “No”. Recuerda que Samahara vivió un tiempo con su papá: “Cuando le dio su rebeldía yo la mandé con su papá”. Eso ocurrió cuando Abel estaba con Youna. “Sí, yo la mandé a que su papá la cuide y mira como la cuido…”, dice con ironía. Confirma que en ese entonces Abel y la mamá de Delany eran pareja.

Abel Lobatón y Melissa Klug

Sobre la relación de Samahara con Youna, Melissa opina que ambos han madurado. “Yo he estado con él ahorita que fui para el cumpleaños de mi mejor amiga. Él también fue, hemos conversado bastante. Cuando hubo ese conflicto entre Samara y él, que pasó lo de la comisaría y todo eso, eran muy jóvenes. ¿Qué tenían? 18 años, todos vamos a cometer errores de jóvenes”. Acepta que, al ser figuras públicas, todo se magnifica: “Obviamente que ella es pública y a ella la van a grabar. Pero yo te puedo asegurar que eso lo pasan un montón de jóvenes, solamente que no son públicos y no es la hija de una persona pública”. Considera que Samahara está madurando a la fuerza: “Pienso que Samahara está a la prepo madurando. Sus hijos están creciendo, se dan cuenta de todo y cuando pasó lo de este innombrable se aferró mucho a Youna. Justo a Youna le pasó lo de su enfermedad y creo que ambos se necesitaban y se apoyaron. Pero ellos han quedado como padres, amigos y se llevan muy bien, se apoyan y se van a seguir apoyando. Eso es lo mejor, es lo más sano”.

Finalmente, al ser consultada sobre si Samahara está sola ahora, Melissa no respondió directamente, pero dejó entrever que su hija ha encontrado un equilibrio en su rol de madre y en la relación con Youna como padre de sus hijos.

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