Los sofocos, esas oleadas de calor repentinas que hacen sudar como si se estuviera bajo 40 grados, son uno de los síntomas más molestos y desgastantes de la menopausia. Aunque esta etapa no es una enfermedad ni causa muerte directa, sus efectos pueden ser difíciles de sobrellevar. Sin embargo, el aguaje se presenta como un aliado natural para aliviarlos.

Edgardo Bouroncle Mc Evoy, cirujano-nutriólogo, señala que este fruto amazónico es muy recomendado para controlar los sofocos. “Por sus propiedades antioxidantes y los fitoestrógenos vegetales, es utilizado en la menopausia como una ayuda a la terapia de reemplazo hormonal y con una alimentación balanceada”, explica. Además, “disminuye los síntomas como sofocos y resequedad vaginal por la cantidad de vitamina A y grasas saludables que contiene y que son importantes para la piel y las mucosas”.

Si bien no se ha demostrado una eficacia elevada por sí solo, su consumo se recomienda en muchos casos previa evaluación médica. Los sofocos no pueden detenerse por completo, pero sí controlarse y reducirse significativamente mediante cambios de estilo de vida, terapias hormonales y medicamentos no hormonales, y el aguaje puede ser un complemento valioso.

El experto sugiere consumirlo en forma natural como fruta, en jugos o helados, aprovechando la cantidad de vitamina C y su capacidad de absorber el hierro en una alimentación balanceada con proteínas de origen animal. Asimismo, “por la cantidad de minerales como el calcio, manganeso, hierro, potasio y zinc, ayudan en los síntomas como cansancio, dolores musculares y calambres que aparecen en algunas mujeres en el periodo perimenopáusico”, agrega Bouroncle.

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