En el evento “Perspectivas del sector Infraestructura para el 2025″, dos socios de EY señalaron que el Perú debería incrementar su gasto en infraestructura como porcentaje del PBI a niveles no vistos desde 2015, debido a la magnitud de la brecha existente. Según Camilo Carrillo, Associate Partner de Infraestructura de EY Perú, países vecinos como Colombia, Chile y México superan al Perú en rankings internacionales como el World Competitiveness Ranking del IMD Business School. “Eso se debe a que la cobertura nacional en servicios como saneamiento, agua o internet es muy baja, especialmente en zonas rurales. Es una responsabilidad del Estado cubrir esa brecha”, indicó.

Carrillo estimó que actualmente el Perú destina alrededor del 5% de su PBI a infraestructura, un nivel similar al promedio previo a la crisis política y la pandemia (2017-2020), cuando el porcentaje fue aún menor. “Se ha venido recuperando y hoy estamos estancados, nuevamente, en lo que era el promedio antiguo, 5%. Con eso, la brecha se cerraría en 40 años, pero como es tan grande, el gasto debería ser de 7%. Así, por lo menos podríamos cerrarla en 20 años”, sostuvo.

Aunque la meta de elevar el gasto al 7% es ambiciosa, existe una cartera de proyectos para el 2025-2026 que podría hacerlo posible. En 2024 se han dado pasos importantes para acelerar las adjudicaciones y la inversión pública, lo que eleva el gasto general. Sin embargo, persisten amenazas en el horizonte que podrían complicar la misión.

Para este 2024, la consultora proyecta que la inversión en infraestructura cierre en US$18.4 mil millones, equivalentes al 5.1% del PBI nacional. Esta estimación considera el avance de la inversión pública y los buenos resultados de las Asociaciones Público Privadas (APP), Obras Por Impuestos (OxI) y Gobierno a Gobierno (G2G). En el caso de las APP, ProInversión cerraría el año con US$6 mil millones en adjudicaciones, mientras que las OxI alcanzarían un récord histórico de más de S/3.5 mil millones desde que existe el mecanismo.

Manuel Rivera, Socio de Asesoría Tributaria en Infraestructura de EY Perú, destacó que el mecanismo G2G tiene legitimidad de éxito en el país, tras “nacer” con la buena gestión de los Juegos Panamericanos 2019. “Será muy empleado a futuro porque ha funcionado. Hay un pipeline de proyectos por montos relevantes que podrían encajar, como la Línea 3 y 4 del Metro de Lima, con su parte de diseño y ejecución de obra. Lo propio podría pasar con los ferrocarriles Lima-Ica y San Juan de Marcona-Andahuaylas. Allí hay US$15 mil millones de inversión”, sostuvo.

Consultado por Gestión sobre si la cartera de proyectos actuales en APP 2025-2026, que contiene 29 proyectos principales por US$6.9 mil millones, podrá elevar el gasto del PBI en infraestructura al 7%, Carrillo mencionó que no sería suficiente. Rivera se mostró optimista respecto a que el 2024 no sea “un hipo” exitoso, sino que sirva de piso para seguir manteniendo adjudicaciones por montos altos en las tres modalidades reseñadas.

El especialista de EY Perú señaló que el 2025, al ser un año preelectoral, representa un desafío que podría frenar el ritmo de las adjudicaciones y el avance del paquete G2G. “Que sea un año preelectoral es un desafío, pero creemos que con los esfuerzos de sembrados en el 2024, se tendrá buena perspectiva en el 2025”, agregó. No obstante, también advirtió sobre los problemas institucionales como otro riesgo. Puso como ejemplo el proyecto Obras de Cabecera (US$ 480 millones de inversión), que lleva alrededor de 10 años en cartera y que ProInversión recién planea adjudicar en su primera fase durante el 2026.

Para alcanzar la meta de gastar el 5% del PBI en infraestructura —cifra que Carrillo calificó como “no mala a nivel mundial”—, el Perú necesita elevar su inversión. En América Latina se gasta cerca del 3.5%, pero países líderes como China o India destinan el 6% o 7%. “Perú, por el déficit alto, debe apuntar a eso. ¿Es factible con el ritmo actual de adjudicaciones? No”, respondió el experto. Sostuvo que las adjudicaciones APP del 2024, encabezadas por el Anillo Vial Periférico (US$ 3,396 millones), permitirían subir el gasto al 6% del PBI en los próximos años, pero no sería suficiente.

Para cerrar la brecha, Carrillo indicó que será necesario concretar los proyectos G2G ya mencionados. Rivera detalló las formas de apoyo de gobiernos extranjeros bajo esta modalidad: “Hay un mix de servicios. Pueden englobarse bajo un PMO. En otros casos es procura, asistencia técnica, el diseño, la ingeniería e incluso construcción, aunque esto último no se ha venido dado con frecuencia”.

“La razón principal por la que no sale es por un aspecto tarifario. Sin instituciones fuertes, como un ministerio y un Sedapal estable, no se puede”, explicó el especialista. “Se necesita incrementar la tarifa porque sin eso no generarán los ingresos que permitirían que el inversionista arriesgue sus recursos pensando en una rentabilidad futura razonable”, agregó. Alessandro Azurín x-twitter linkedin Alessandro Azurín, licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Católica del Perú, escribió en el portal Somos Periodismo y la revista Impresión. Fue parte del equipo fundador del medio digital Sudaca y se ha especializado en inversión pública, construcción, saneamiento y economías ilegales.

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