Después de semanas de zozobra, angustia e incertidumbre cubriendo los pormenores de una polémica elección presidencial, este Búho se sacude de los pantanosos temas políticos. “Pero la elección ya pasó, ya concluyó”, y por eso se toma un descanso para sumergirse en la lectura de libros junto a sus cachorros.
Crear hábitos saludables con los hombrecitos de casa, piensa, es el principio para formar ciudadanos de bien. Aún conserva en la memoria esos viajes con su viejito o las pichanguitas en el patio trasero; aunque no tuvieron mucho, siempre les sobró felicidad. Por eso cree firmemente que los pequeños momentos pueden ser los más significativos para el desarrollo de un niño y trata de ser empeñoso con ello, porque está seguro de que serán esas imágenes las que recordarán de adultos, cuando él ya no esté.
Desde hace algunos meses, todas las noches que pasan juntos, sus pequeños hijos y él se echan a la cama con un libro. Es el mismo libro siempre, una actividad impostergable, casi un hábito que han creado sin darse cuenta. Ellos acostados sobre su regazo, y él envolviendo su brazo alrededor de sus pequeños cuerpos, se zambullen en una historia que ya han leído indefinidas veces pero que los sigue cautivando página por página como si la abrieran por primera vez: ‘El Principito’, del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry.
Por las noches, al refugio de una luz tenue de una lámpara de mesa, de pronto los invaden un aviador, una rosa, los inmensos baobabs, un zorro, una serpiente, un hombre de negocios, un vanidoso, un rey y, entre todos ellos, El Principito.
El Búho apaga el televisor. Además del deporte, los viajes, la música y el cine, inculcar el amor por la lectura a los más pequeños es un regalo que agradecerán toda la vida. Por eso, lee con sus hijos ‘El Principito’, un clásico de la literatura infantil publicado en 1943 que aún hoy se sigue leyendo con fervor. Es una historia llena de fantasía y lecciones de amor y amistad, sobre el descubrimiento y el asombro, cargada de frases hermosas con mensajes que llegan al alma. Aquí comparte algunas de ellas:
- 1. ‘Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan’.
- 2. ‘Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones’.
- 3. ‘No se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos’.
- 4. ‘No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo’.
- 5. ‘Si tú me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…’.
- 6. ‘El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante’.
- 7. ‘Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…’.
- 8. ‘Será necesario que soporte dos o tres orugas si quiero conocer las mariposas’.
- 9. ‘Es una locura odiar a todas las rosas porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños porque uno de ellos no se realizó’.
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