De acuerdo con el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), para las elecciones generales se habilitó el voto de 1,210,813 peruanos en el extranjero, cifra que equivale al 4.4% del padrón nacional. No obstante, según la Superintendencia Nacional de Migraciones y el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), fuera del Perú residirían poco más de 3.5 millones de connacionales, aproximadamente el 10% de la población total. Estados Unidos concentra al 30.4% de esa diáspora, mientras que España al 16.1%.

El cuestionamiento del partido Juntos por el Perú y de su líder, el excandidato presidencial Daniel Sánchez, sobre el voto de los peruanos en el exterior pone sobre la mesa la necesidad de reconocer su relevancia y aporte al país, particularmente en el ámbito económico. Un indicador clave para dimensionar ese impacto son las remesas que envían desde el extranjero, las cuales contribuyen directamente a la balanza de pagos nacional.

Gestión identificó que, en los últimos diez años, las remesas hacia el Perú casi se han duplicado: pasaron de US$ 2,943 millones en 2016 a US$ 5,299 millones en 2025. Sin contar el 2020, año golpeado por la pandemia, se acumulan 11 años consecutivos de crecimiento a una tasa promedio de 8%. Incluso en el último lustro se registraron aumentos de doble dígito; por ejemplo, en 2023 el monto alcanzó los US$ 4,447 millones, lo que representó un incremento interanual de casi 20%. Las proyecciones para este año y el siguiente apuntan a que la tendencia al alza se mantenga.

Andina

De acuerdo con el reciente reporte de junio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), las remesas que envían los peruanos desde el exterior alcanzarían los US$ 5,515 millones en 2026. Esto representa un incremento de más del 4% frente al año previo, equivalente a US$ 216 millones adicionales, y supone un ajuste al alza de US$ 162 millones respecto a la proyección de marzo. Para 2027, la entidad estima que la cifra suba a US$ 5,735 millones, un 8,2% más que lo previsto para 2026, es decir, unos US$ 220 millones extra.

Este flujo de dinero tiene un impacto directo en la economía local. Según explicó César Fuentes, director de la Maestría en Gestión Pública de ESAN, “no suele orientarse para inversión, sino que es mucho de gasto, gastos típicos. Están los hijos que envían remesas a sus padres o viceversa, también destinándose a gastos en educación”. En esa línea, el especialista añadió que “es bastante común que padres que se fueron a vivir a Estados Unidos y España remiten dinero para las universidades de sus hijos, por ejemplo”. Así, el dinero se inyecta rápida y directamente al círculo económico nacional, fundamentalmente para consumo.

Carolina Trivelli, investigadora del IEP y exministra de Desarrollo e Inclusión Social, señaló que muchas de las personas que residen en el exterior salieron del país en busca de más y mejores oportunidades. En ese contexto, recordó que el último censo nacional evidenció un “adelgazamiento” en la pirámide poblacional en el rango de 20 a 29 años. “Hay un adelgazamiento que sería por las personas que se han ido del país, pero en algún momento van a regresar”, sostuvo Trivelli, apuntando a un posible retorno futuro de esos connacionales.

La exministra Trivelli explicó que el dinamismo de las remesas también se debe a la mayor facilidad para realizarlas hoy, gracias a plataformas digitales accesibles. Estos envíos de dinero cumplen un rol determinante, especialmente para los hogares más vulnerables. “Para varias familias es clave porque las remesas se vuelven como un ingreso fijo, así sea poco el dinero, pero se torna estable frente a los ingresos que tienen aquí. Esto impacta en mayor medida en los más vulnerables económicamente”, anotó.

Según el censo de 2017, los grupos de 20 a 24 años y de 25 a 29 años representaban el 8.5% y 8.1% de la población, respectivamente. Para el año pasado, esos porcentajes cayeron a 7.4% y 7.5%. En conjunto, ambos grupos pasaron de significar el 16.6% del total en 2017 a solo el 14.9% en la actualidad. Esta reducción coincide con las adversas condiciones del mercado laboral para los trabajadores más jóvenes, un aspecto que Gestión ha alertado frecuentemente.

“Un escenario difícil los empuja a buscar otras opciones, que a veces está en el exterior. O también creen que mejor les irá afuera. Ante la falta de carreras laborales y oportunidades, tienen poco que perder al migrar. Es un grupo etario que sacrifica poco y puede ganar mucho. Incluso, si resulta mal, pueden regresar. Es una decisión bastante lógica”, describió Trivelli.

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