Cinco días después del doble terremoto que sacudió Venezuela, más de 2.000 especialistas y 160 perros de 27 países mantienen las labores de búsqueda entre los escombros, a pesar de que la ventana crítica para encontrar sobrevivientes ya expiró. La esperanza de hallar personas con vida disminuye con cada hora, aunque algunos rescates recientes aún mantienen viva la expectativa de nuevos milagros.
La cifra de desaparecidos supera las 43.000 personas, según la plataforma venezuelatebusca.com, mientras que Naciones Unidas estima que el número podría acercarse a 50.000 y calcula además casi siete millones de damnificados. El balance oficial registra al menos 1.943 fallecidos. La mayor devastación se concentra en La Guaira y Caracas, donde barrios enteros quedaron reducidos a escombros.
Una evaluación preliminar de la NASA señala que más de 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos, lo que evidencia la magnitud del desastre. En varias zonas, familiares recorren hospitales, morgues y refugios sin noticias de sus seres queridos, mientras decenas de fotografías de personas desaparecidas cubren postes y paredes. Los servicios forenses de Caracas y La Guaira trabajan al límite ante el creciente número de fallecidos.
La ONU alerta por hambre y riesgo de enfermedades
La escasez de comida está generalizada y los servicios básicos colapsaron en La Guaira, la localidad más castigada por el terremoto, según advirtió el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. El organismo señaló que "las tensiones comunitarias van en aumento, ya que el acceso a la ayuda sigue estando limitado". La población afectada duerme a la intemperie, como relató para AFP Jenny Tortoza, una mujer que vive en Catia la Mar: "Estamos durmiendo en el piso porque no tenemos colchonetas". La falta de refugio y agua potable agrava la emergencia humanitaria en un país que ya arrastraba una crisis profunda.
Christian Lindmeier, portavoz de la Organización Mundial de la Salud, expresó su preocupación por la "presión extrema" sobre los hospitales y el posible brote de enfermedades prevenibles con vacunas, como sarampión, difteria y tos ferina.
El hotel donde alojaron a deportados se derrumbó
Entre los edificios destruidos por los sismos está el hotel El Santuario, en Macuto, donde se alojaban 146 deportados desde Estados Unidos. El vuelo de repatriación número 164 aterrizó en Caracas el mismo día del terremoto, a las 10:22 de la mañana. Horas después, la estructura colapsó. Paula Andrea Chacón, familiar de uno de los deportados, declaró a CNN que su pariente llamó al llegar para avisar que estaba bien. Esa fue la última comunicación. "Hay mucha información que es falsa, pero nosotros tenemos tres hipótesis: unos salieron corriendo, otros fueron rescatados y trasladados en autobús, y los que están aquí", explicó.
“No podemos pasar. No sabemos. Entran, salen”, contó José Gregorio Rincón Ávila, abuelo de otro deportado, mientras los familiares de los pasajeros del vuelo 164 permanecen frente al hotel derrumbado. Aunque los equipos de rescate han trabajado de forma intermitente, las familias insisten en que se necesitan especialistas en remoción de escombros, no solo personal de seguridad. “Que, por favor, actúen rápido, nosotros queremos que nuestros familiares estén como estén, lo que queremos es sepultarlos”, añadió Luis Armando Da Silva, otro familiar.
En medio de la desesperación, las morgues ya están desbordadas. Los dos hornos del único cementerio público de Caracas operan sin pausa y entre viernes y sábado se realizaron unos 70 entierros diarios. La morgue improvisada instalada en el puerto de La Guaira y la de la capital trabajan con sobrecarga. El olor a descomposición es intenso y los empleados reconocen que han recibido “muchísimos” cuerpos. Wilker Molalla, de 25 años, espera identificar los restos de su hermana y sus sobrinos. Solo él y otro hermano sobrevivieron de un hogar de once integrantes. “Mi familia está ahí”, dijo mientras aguardaba en la morgue del puerto. Rosanna Luna busca a su hermana Soraida Torrealba. Ha recorrido hospitales y dos veces creyó reconocerla entre las fotos de cadáveres, pero los detalles no coincidían. “Es más duro no saber”, confesó. “¿Qué hago? ¿A dónde la busco? La busco aquí y no está”.
La ventana crítica de 72 horas para hallar sobrevivientes se cerró el sábado, pero los equipos lograron rescatar con vida a Aarón Levi, un joven de 21 años, el lunes en Tanaguarena. Veintisiete países movilizaron cerca de cuarenta equipos de búsqueda y salvamento, con más de 2.000 efectivos y 160 perros trabajando en la zona, según Gianluca Rampolla, coordinador de Naciones Unidas en Venezuela. La ONU también suministrará 10.000 bolsas mortuorias. Los Marines de Estados Unidos reabrieron el puerto de La Guaira, inoperativo desde los sismos, para agilizar la entrada de suministros. Sin embargo, el gobierno militarizó La Guaira y exige un salvoconducto para poder ingresar, lo que generó críticas entre los rescatistas. "Hay que sacar un permiso para salvar vidas, imagínate", afirmó Carlos Itriago, voluntario de 27 años. Las autoridades reportan 855 edificios dañados y 189 derrumbes totales entre La Guaira y Caracas.
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