El 22 de junio, radares de la empresa de vigilancia espacial LeoLabs, ubicados en Nueva Zelanda, detectaron un nuevo cuerpo cercano a la trayectoria del avión espacial chino Shenlong. Tras un seguimiento adicional, la compañía concluyó con alta probabilidad que ese objeto no identificado fue expulsado directamente desde la nave, que actualmente se encuentra en su cuarta misión orbital. La detección reavivó el debate sobre el carácter reservado del programa espacial chino y el posible uso dual —civil y militar— de este tipo de vehículos.
Posteriormente, la Fuerza Espacial de Estados Unidos incorporó el objeto a su catálogo oficial, aunque su naturaleza sigue sin determinarse. Shenlong, cuyo nombre se traduce como “Dragón Divino”, es una nave espacial reutilizable sin tripulación que despega con cohetes convencionales, opera en órbita y regresa aterrizando en pista. Su diseño es similar al del ya retirado transbordador espacial de la NASA.
El hallazgo, reportado por LeoLabs y analistas independientes, pone nuevamente bajo escrutinio la creciente competencia espacial entre China y Estados Unidos. La nave secreta china, al liberar objetos no identificados sobre la Tierra, reaviva las dudas sobre la naturaleza de su programa espacial, marcado por el hermetismo de Pekín.
En un contexto de creciente competencia espacial, donde Estados Unidos opera su propio avión secreto X-37B —capaz de permanecer largos periodos en órbita con objetivos no completamente divulgados—, la nave china ‘Shenlong’ continúa su misión activa. El objeto liberado, que permanece sin identificación pública y bajo seguimiento de sistemas de vigilancia orbital internacionales, podría ser un cubesat o un elemento experimental desprendido durante la misión, según expertos en seguimiento satelital. Sin embargo, no existe confirmación oficial ni se ha establecido si fue liberado de forma intencional o como parte de una maniobra técnica.
Desde su primera misión en 2020, el vehículo realizó varios vuelos prolongados en órbita terrestre baja y liberó múltiples objetos en diferentes operaciones, algunos también sin identificación oficial. Ni las autoridades chinas ni la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento detallaron públicamente la función exacta de estas cargas útiles. El programa ha sido descrito de forma general como una plataforma de pruebas tecnológicas para naves reutilizables y aplicaciones pacíficas del espacio. No obstante, la falta de transparencia alimentó especulaciones internacionales sobre posibles usos de vigilancia, reconocimiento o ensayos de tecnologías de encuentro y proximidad en órbita.
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