Por primera vez desde 2021, una supercomputadora china ha superado a las máquinas estadounidenses en el ranking Top500, que se publica dos veces al año. Se trata de LineShine, instalada en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen, China, que ocupa el primer puesto como la más potente del mundo.
El sistema alcanza velocidades de 2,198 exaFLOPS —donde 1 exaFLOP equivale a 1 quintillón (10¹⁸) de operaciones de coma flotante por segundo— y es el único que supera los 2 exaFLOPS. Su rapidez es un 22% superior a la de El Capitan, supercomputadora ubicada en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en California. A diferencia de otros sistemas que dependen tanto de unidades centrales de procesamiento (CPU) como de unidades de procesamiento gráfico (GPU), LineShine solo utiliza las CPU para realizar los cálculos.
Según una declaración traducida del Centro Nacional de Supercomputación de China, la capacidad de cálculo del sistema es el resultado de "un avance integral en una serie de barreras tecnológicas fundamentales". El equipo ya se utiliza en diversos campos dentro del país desde la primera mitad del 2026.
China supera a Estados Unidos pese a los bloqueos
Desde 2018, Pekín enfrenta restricciones de exportación de chips semiconductores impuestas por Estados Unidos. Sin embargo, la supercomputadora LineShine, según un comunicado oficial citado por LiveScience, “representa un salto histórico para el campo de la supercomputación en China, superando los bloqueos tecnológicos extranjeros y construyendo un sistema de software y hardware independiente y controlable”. En este contexto, la startup DeepSeek emerge como alternativa, entrenando modelos de inteligencia artificial con menos GPU y de menor potencia que sistemas como ChatGPT.
Funciones de esta supercomputadora
El Centro Nacional de Supercomputación reportó que LineShine ya se aplicó en proyectos atmosféricos, descubrimiento de fármacos e inteligencia artificial. Haohuan Fu, investigador de informática y geociencias en la Escuela Internacional de Posgrado de Tsinghua Shenzhen, señaló: “Me entusiasma que sistemas como LineShine permitan estudiar sistemas naturales y artificiales complejos a mayor escala, con mayor resolución y a mayor velocidad. Y lo que es más importante, nos permiten integrar el conocimiento físico y la IA”. Su equipo utilizó la supercomputadora para probar predicciones meteorológicas entre 2016 y 2025 en tan solo 14,6 horas.
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